CAIV

Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV)

La Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV) es una asociación civil, sin inclinación política y sin fines de lucro, establecida en agosto de 1966 con la finalidad de representar a la comunidad judía del país, ante organismos nacionales e internacionales, así como frente a otras instituciones judías o no a nivel mundial.

Entre sus objetivos primordiales están la defensa de los Derechos Humanos, combatir por todos los medios la discriminación racial, religiosa o de cualquier otro tipo, con énfasis especial en la lucha contra el antisemitismo. Asimismo, defender y promover los valores ancestrales del judaísmo y de Israel, país al que a todo judío le unen lazos ancestrales, religiosos, familiares e ideológicos.

La CAIV no es la institución más antigua legalmente incorporada, pues existen instituciones judías venezolanas registradas desde finales del siglo XVIII, aunque la presencia judía en Venezuela data desde los tiempos de la colonia, cuya historia apasionante está debidamente documentada y es de conocimiento público.

Sus instituciones confederadas son: Asociación Israelita de Venezuela (AIV), constituida en 1930, la cual reúne a la comunidad sefardí , judíos provenientes de España, Europa Occidental y norte de Africa; Unión Israelita de Caracas (UIC), que data de 1950 y reúne a la comunidad ashkenazí proveniente de Europa Oriental y Central; Federación Sionista de Venezuela (FSV), que mantiene estrechos lazos con Israel y promueven sus valores; Fraternidad Hebrea B´nai B´rith de Venezuela, institución internacional de carácter eminentemente social dedicada a la defensa de los Derechos Humanos y una de la instituciones Judías más antiguas del mundo; y Federación Venezolana de Mujeres Judías, que reúne a las organizaciones femeninas abocadas a la acción social y con un trabajo importante sobre la población más desfavorecida de la sociedad.

También son afiliados a la CAIV, los movimientos juveniles y las comunidades del interior del país.

La CAIV mantiene importantes lazos con diferentes instituciones a nivel mundial, entre ellas: Congreso Judío Mundial y Congreso Judío latinoamericano, American Jewish Committee (AJC); The Anti-Defamation League( ADL), HIAS, Macabi Mundial, Bnai Brith Internacional, The American Jewish Joint Distribution Committee (Joint). Igualmente la CAIV está en permanente contacto con comunidades judías alrededor del mundo, y permanentemente se hacen eventos y encuentros.

Con representantes de otras religiones, la CAIV también tiene estrecha relaciones con las máximas autoridades de la Iglesia Católica y el Vaticano. Con las Iglesias Protestantes, con los Evangélicos y con representantes Musulmanes, con los que promocionamos por varias décadas el diálogo interreligioso, dando un ejemplo a nivel mundial de ello.

El órgano de prensa de la comunidad es el semanario Nuevo Mundo Israelita, con más de tres décadas de publicación interrumpida. Adicionalmente, entre otras publicaciones, están la revista trimestral Maguen, editada por el Centro de Estudios Sefardíes de Caracas, la revista de Hebraica y la de Yad Vashem. Asimismo tanto la CAIV y sus instituciones confederadas editan permanentemente diversas publicaciones sobre temas relacionados con el judaísmo, historia, Israel y temas relacionados con la comunidad judía venezolana.

En el aspecto de asistencia social funciona una red que agrupa a todas las organizaciones benéficas de la comunidad. Otras instituciones benéficas destinan su ayuda al entorno no judío. Es conocido el compromiso y la obligación de todo judío para con sus semejantes.

La comunidad Judía de Venezuela ha aportado y aporta al desarrollo de nuestro país durante décadas en todas las áreas del desarrollo, entre ellas: las ciencias, medicina, las artes, la literatura, el periodismo, la industria, comercio, política y, en general, todos los campos del quehacer cotidiano, siendo oportuno destacar que el único premio Nobel Venezolano fue un miembro de esta comunidad: Baruj Benacerraf, quien recibió el Nobel de Medicina en 1980.