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Por Rubén Kaplan
Un acta de acusación -que será publicada entre septiembre y diciembre de 2010- elaborada por El Tribunal Especial para el Líbano, creado en 2007 por la ONU con sede en La Haya, por una resolución del Consejo de Seguridad, con el fin de juzgar a los autores de ataques criminales cometidos en los últimos años en el Líbano, establece la inequívoca responsabilidad del movimiento terrorista Hezbollah y por añadidura de Siria e Irán que lo arman y financian, en el asesinato el 14 de febrero de 2005 de Rafik Hariri (en la fotografía) junto a otras 22 personas, al estallar un coche-bomba al paso de su convoy en pleno centro de Beirut.
Rafik Hariri, quien fuera Primer Ministro libanés, fue el padre de Saad Hariri, quien actualmente desempeña el mismo cargo que ocupara su progenitor en el país de Los Cedros. Dos informes preliminares de la Comisión de Investigación de Naciones Unidas habían concluido que "pruebas convergentes" acusaban a los servicios secretos sirios y libaneses de haber perpetrado entre otros, el homicidio anteriormente aludido. Siria, que ejercía un poder omnímodo sobre el Líbano en el momento del asesinato, siempre ha negado toda implicación.
El máximo líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, quien vive oculto y cambia continuamente de domicilio por temor a ser ultimado por los israelíes, anunció haber sido informado personalmente por el mismísimo Primer Ministro libanés, Saad Hariri, que miembros de la organización terrorista chiíta, van a ser acusados por el tribunal internacional que investiga el asesinato de su padre, el ex Premier Rafik Hariri.
Ya en abril pasado, Nasrallah había reconocido que el Tribunal Especial para el Líbano, presidido por Antonio Cassese, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Florencia, había citado a declarar a 12 miembros y adherentes del movimiento terrorista, en aquel momento “en calidad de testigos y no encausados”. Para Nasrallah, la citación responde a que “hay sectores estadounidenses e israelíes que promueven lo que vendrá después de la acusación a miembros de Hezbollah por el asesinato de Hariri”. Nasrallah con el cinismo que lo caracteriza, negó "categóricamente" la acusación pero en vez de rebatirla denunció puerilmente una conspiración de Occidente e Israel a través de una red de espías infiltrados en las instituciones libanesas.
El asesinato de Hariri padre, hace cinco años, que ahora queda demostrado fehacientemente, fue ejecutado por Hezbollah y ordenado desde Siria, llevó al retiro de las tropas sirias del Líbano, (al que ocuparon militarmente por 29 años) y a la convergencia en un mismo bloque político de sunitas, cristianos y drusos, enfrentados a Hezbollah. Pero en mayo de 2008, los chiítas de Hezbollah desataron nuevos enfrentamientos de carácter confesional contra los partidarios sunitas de Hariri que llevaron a un acuerdo para un gobierno de poder compartido.
La supresión física de los adversarios antisirios es una práctica habitual de Damasco. Entre los asesinados se encuentran el periodista Samir Kasir (02-01-2005), el ex comunista George Ají (21-06-05), el magnate y parlamentario Gebran Tueni (21-12-05), el ministro de Industria Pierre Gemayel, hijo de Amin Gemayel (21-11-06), el legislador Antoine Ghannem (02-09-07), el brigadier general Francois al-Hajj (12-12-07), y más recientemente Wisam Eid (25-01-08), capitán de la unidad de inteligencia de la policía libanesa. Cabe destacar que Antoine Ghannem era parlamentario del Partido Takadumi Eshtiraki de Walid Jumblatt, y que incluso hubo un intento fallido en contra de un miembro druso de su partido, el ministro Marwan Hamadeh.
En otra época el druso ahora pro-sirio Walid Jumblatt, llamaba al extinto presidente sirio Hafez Assad “criminal cultural” y al gobierno del presidente actual, su hijo Bashar, lo definió como “la cabeza de la mafia, no un régimen”.
En mayo del año 2009, en virtud de duros comentarios del líder druso contra el grupo terrorista chiíta de Hassan Nasrallah se produjeron feroces enfrentamientos entre los seguidores de Jumblatt y el Hezbollah, en las montañas libanesas de Shouf. Desde entonces, Walid Jumblatt ha morigerado su retórica, probablemente para no continuar con la saga trágica, que en 1931 inauguró su abuelo Fouad Jumblatt, asesinado tras una emboscada en agosto de 1931 en Wedi Ain Bel, y siguió su padre Kamal Jumblatt , ultimado a la edad de 59 años, también en una celada cerca de la localidad de Baaqlin, Shouf. Walid Jumblatt, heredero de una honrosa prosapia, ha claudicado con los otrora enemigos sirios, verdugos de su progenitor.
Según lo publicado por la agencia de noticias franco española, Guysen International News, “El diputado libanés, Ahmad Fatfat, un miembro del partido del primer ministro, Saad Hariri y ex ministro del Interior durante la segunda guerra del Líbano, advierte en contra de un posible golpe de estado por parte de Jizballah. De confirmarse esta hipótesis cualquier posibilidad de respuesta militar por parte del estado queda descartada, porque según ha informado: "Sólo Jizballah tiene armas en el país".
También acusó a Jizballah de amenazar a todos aquellos que se oponen a su movimiento terrorista chiíta”.
El Primer Ministro libanés, Saad Hariri, se encuentra en una disyuntiva análoga a la de Walid Jumblat. No puede desconocer una sentencia contra los asesinos de su padre sin que eso afecte severamente su imagen política. Por el contrario, si acata el fallo del tribunal, eso podría llevar a un nuevo enfrentamiento armado con Hezbollah. Lo que hará Saad Hariri en nombre del padre, se sabrá en los próximos meses.

Fuente: Guysen News

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