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Por Gabriel Ben-Tasgal 
El Hamás afirma que el dinero recolectado en las mezquitas de Palestina, y especialmente en el mundo, se usa para la “Dawa”. La palabra significa “llamado” e indica un pedido para que la gente se acerque a la religión. La “Dawa” es una serie de actividades sociales que van desde escuelas, jardines de infantes, campamentos de verano, universidades, actividades en las mezquitas, ayuda a los necesitados y mantenimiento de un sistema de salud.. todo esto permite que el Hamás amplie su base de poder ideológico y su arraigo social para así poder ser una alternativa a la dirigencia laica de la OLP.
Antes del Hamás, los Hermanos Musulmanes habían levantado sus propias instituciones, basadas en la obligación religiosa de “dar beneficencia” (se trata de una de las cinco ordenes básicas para todo musulmán – el “azaque”). Desde 1989, el Hamás comenzó un proceso para tomar el control de otras agencias de beneficencia públicas o privadas.
Con el dinero recolectado en la “Dawa”, se apoya también el accionar terrorista. De manera directa al usarse para comprar y fabricar armas, y de forma indirecta al utilizarse para producir programas de TV que exaltan el terrorismo o bien para pagar colonias de verano en donde niños son entrenados en el uso de armas.
La principal fuente de dinero del Hamás llega desde el extranjero, gracias a una amplia red de instituciones que facilitan donaciones, a veces secretas y discretas, para ayudar a los palestinos en Gaza y Cisjordania. Los Fondos más famosos son el “Interpal” en Gran Bretaña, el “Fondo El-Aksa” y sus filiales en Europa, la “Comisión de Ayuda Solidaria con Palestina” en Francia, el “Fondo para la Tuerra Santa” (HLF) en Estados Unidos , “La Asamblea Mundial para la Juventud Musulmana” en Arabia Saudíta, cientos de fundaciones en los países del Golfo, “Snabil El-Aksa” en Suecia, “Fondo ASP, SHS” en Suiza, Fondo “ABSPP” en Italia… etc.
Desde el año 2001, todas estas fundaciones ligadas al Hamás están siendo administradas desde una organización conjunta llamada “la Coalición de la Beneficencia” (Unión of Good), que recaudó cientos de millones de dólares para las instituciones del Hamás en Gaza y Cisjordania.
El Secretario General de la “Coalición de la Beneficencia” es el jeque Yusef Mustafa El-Kardawi que opera desde Qatar. Se trata de una figura de gran peso teológico dentro de los Hermanos Musulmanes y que escribió las más aceptadas “Fatwas” que ordenan el combate terrorista contra Israel.
La “Coalición de la Beneficencia” ha sido declarada fuera de le ley en Israel (2002) y en Estados Unidos (2008). En mayo de 2008, Israel colocó fuera de la ley 36 fondos asociados a la “Coalición de la Beneficencia”. El 27 de febrero, una comisión británica encargada de estudiar el proceder legal de las instituciones sin fines de lucro en su país, estudió el caso del “Fondo InterPal”, que es uno de los fondos más importantes de la “Coalición de Beneficencia”, ordenándole cortas los lazos con esta organización internacional ya que esta financia el terrorismo.
El dinero para el Hamás es enviado a través de bancos como “transferencias para fines humanitarios”, llega gracias a cambistas en la región, empresas que lavan el dinero del Hamás simulando envíos de mercancías y también con el rústico paso del dinero en maletas que viajan por la frontera entre Egipto y Gaza o por los túneles. Además, el Hamás recibe el apoyo económico y militar de la República Islámica de Irán.
El Consejo de Relaciones Exteriores del Hamás estima su presupuesto anual en unos 70 millones de dólares. El mayor patrocinador del Hamás es Arabia Saudita, con más del 50% de sus fondos procedentes de organizaciones islámicas de caridad en este país. Un estimación previa de GlobalSecurity.org estima que el presupuesto anual del Hamás es de 50 millones, principalmente suministrados por las asociaciones privadas de beneficencia, con 12 millones de dólares que llegan directamente de los Estados del Golfo, principalmente Arabia Saudita y otros 3 millones de dólares provenientes de Irán.
La financiación de Arabia Saudita continúa, a pesar de las promesas realizadas a occidente que pedían cortar el accionar de los benefactores saudítas. Según el Departamento de Estado de EE.UU., “Hamás es un proyecto financiado por Irán, los expatriados palestinos y benefactores privados de Arabia Saudita y otros países árabes".

Fuente: Guysen News

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