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Por Rachel Chocrón de Benchimol
Generalmente, dentro del ámbito comunitario, todos sin excepción tendemos a ser críticos implacables de cualquier situación que no cuadre con nuestra manera de pensar o de ver las cosas y, por naturaleza, nos empeñamos en ver sólo la parte vacía del “vaso” llamado comunidad judía de Venezuela.
Hoy precisamente estoy escribiendo estas cortas líneas para, de algún modo, hacer ver esa parte llena del mencionado vaso, de la cual tenemos que sentirnos orgullosos y debemos aupar y apoyar en la medida de lo posible, pues este esfuerzo mancomunado está destinado a mantener viva la llama de nuestro Judaísmo y de las leyes de nuestra Torá, así como también reunirnos en familia y entre amigos y compartir como hermanos alrededor de una mesa.
Sin más preámbulos, he aquí el tema a desarrollar: quiero, a través de este artículo, reconocer y felicitar a la AIV en las personas de su Rabino Principal, su presidente y la Junta Directiva, así como también a sus mashguijim, shojetim, carnicerías y rabinos alternos por la ardua y positiva labor en pro del Kashrut de nuestra comunidad, reflejado, particularmente, en la apertura del sin igual Café Hilel, con la especial atención de sus dueños y un “fashion menú” que invita a disfrutar en familia o con amigos de un sitio muy especial y acogedor, como no había existido hasta ahora dentro del estatus de la gastronomía kasher venezolana.
No de menos relevancia ni trascendencia es también la presencia de Sushi Katan, Taam Tov, American Chicken y Alcides Lácteo Kasher, en los cuales podemos degustar especialidades lácteas y de carne con el toque especial de cada uno de sus dueños, lo cual les da esa distinción que hace que sean visitados a diario por el público que asiste a Hebraica, institución comprometida en llevar a sus socios netamente artículos kasher dentro de las concesiones anteriormente señaladas, poniendo al servicio de toda la comunidad un sitio por demás agradable para comer en familia o atendiendo reuniones de trabajo y citas de amistades.
También he de mencionar la rica comida casera de La Doree, y el exclusivo menú, en medio de un ambiente distinguido, de Marrakech, los cuales también son supervisados por el Departamento de Kashrut de la AIV.
No podía dejar pasar por alto en este tour gastronómico kasher la presencia de la pizzería Sport Zone, la cual nos resuelve uno y mil almuerzos y muchas reuniones familiares en las que degustamos un menú cada vez más variado de pizzas y pastas bajo la supervisión del Centro Beth Shemuel, quienes igualmente ofrecen a todo el público su variada feria de comida en su sede de San Bernardino.
Todos y cada uno de ellos, incluyendo la rica Pastelería Kasher (supervisión de la UIC), hacen posible que nuestra comunidad siga teniendo vida propia y que el grupo cada vez más numeroso de personas observantes de las leyes del Kashrut puedan tener una variada selección de restaurantes donde reunirse y compartir alrededor de una buena mesa, como todos estamos acostumbrados en nuestros hogares.
Por lo general, la vida del judío gira alrededor de la comida, su preparación y presentación como parte de un ritual que nos acompaña en todos los momentos buenos y malos de nuestra vida. Cuando conmemoramos una festividad, cuando celebramos bodas, bar mitzvot, circuncisiones, fadas y hasta en momentos de luto, la comida se hace presente como símbolo de abundancia y gratitud al Creador, distinguiendo así nuestra esencia judía.
Es por esto que ahora, y a pesar de la crisis social por la que atravesamos en nuestro país, es reconfortante y alentador contar con un renovado staff de restaurantes kasher que nos invitan a reunirnos y disfrutar bajo las estrictas normas del Kashrut —dentro de la halajá— de uno de los mayores placeres en la vida: comer y disfrutar en familia.
Ojalá que en el futuro podamos seguir contando con nuevas aperturas de sitios kasher para comer y compartir, y que algún día el Kashrut en nuestra comunidad sea llevado por una sola tendencia, sin divisiones ni diferencias marcadas como las que hoy lamentablemente observamos con preocupación.
La política en estos tiempos debe ser dejada de lado para poder disfrutar de la compañía de todos por igual, como hermanos, alrededor de una buena mesa, como lo dice el tehilim.
Shir Hamaalot LeDavid hine ma —tob uma naim shebét ajhim gam— yajhad (Un cántico de las ascensiones de David: He aquí cuán bueno y cuán agradable es que habiten hermanos también juntos).
Fuente: Nuevo Mundo Israelita /
www.nmidigital.com

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