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Por Rafael Cerrato
Hace unos días recibí una invitación para asistir a la celebración del Naw Ruz. Una fiesta en la que se celebra el año nuevo iraní. Un día que suele coincidir con la entrada en el solsticio de primavera y que este año, por respeto a la semana santa cristiana, han retrasado unos días, al menos en España.
Asistí ilusionado. No tenía noticias de esta conmemoración, sólo sabía de ella por coincidir con el año nuevo Kurdo y con conmemoraciones y tradiciones antiquísimas de otro significado bien distinto, en otras edades y culturas, muchas de ellas ya desaparecidas.
La fiesta bonita y alegre; buena comida, música iraní con la que nos deleitó una chica con una voz maravillosa, bailes y risas. Lo normal para una fiesta de tan gran significado. En cuanto a los asistentes, contentos, pero al mismo tiempo añorantes de su tierra, preocupados por los que allí dejaron y esperanzados en que algún día la situación cambie y puedan regresar, si lo desean.
Pero este hecho me hizo reflexionar sobre lo poco que se conoce, en general, la cultura iraní y lo equivocados que estamos muchos occidentales, cuando nos limitamos a calificar a Irán como un país árabe más.
Sin embargo, la realidad es bien distinta. La población procede de tres orígenes: Iranios, que representan el 70 %, de los cuales el 51 % son persas, el 8 % de etnias guilakíes y mazandaraníes, el 7 % kurdos, el 2 % luros, y el 2 % baluches.
Túrquicos, aproximadamente el 26 %, de los cuales son azeríes el 24 % y turcomanos el 2 %.
Otros: 3 % de árabes, el 1 % restante está integrado por judíos, armenios y asirios.
En cuanto al idioma oficial es el persa, aunque también las minorías arriba reseñadas hablan su lengua propia: azerí y lenguas túrquicas el 26 %, kurdo el 7 %, árabe el 1 %, luro el 1 % y baluchí el 2 %.
Cómo se puede apreciar, la influencia árabe es mínima, y según el informe que poseo sobre la situación de estos en el país. Informe de AJC (Américan Jewish Comité) todas estas minorías son discriminadas y algo más:
Musulmanes sunitas
Los musulmanes sunitas forman la mayor minoría religiosa del país, representada por aproximadamente 5,5 millones de personas, ocho por ciento de la población total. No resulta claro si la discriminación del gobierno contra los sunitas proviene de su categoría religiosa "inferior", de su condición coincidente de minoría étnica, o de ambas. En todo caso, los sunitas enfrentan dificultades para alcanzar cargos de prestigio, por ejemplo en el poder ejecutivo, judicial, servicio diplomático y universidades.
Azeris
El régimen iraní actúa regularmente contra la expresión cultural de los azeris, que siendo casi un cuarto de la población iraní, representa la mayor minoría étnica de país. La mayoría de los azeris iraníes son musulmanes shiítas. Mohammed Chehregani, un activista por los derechos culturales azeries, ha sido arrestado, encarcelado, torturado, y liberado varias veces, incluyendo un arresto en 1999 supuestamente para impedirle que se presentara como candidato en las elecciones parlamentarias de 2000. En 2005, docenas de azeris fueron arrestados en una reunión cultural anual, y veintiuno de ellos fueron sentenciados a prisión.
Kurdos
La etnia de  los kurdos representa el siete por ciento de la población de Irán. Desde la Revolución, las autoridades iraníes y los kurdos se han enfrentado por actividades nacionalistas kurdas. Los funcionarios de seguridad también han tomado como blanco a los activistas de derechos humanos kurdos. En el verano de 2005 se intensificaron los choques entre las fuerzas de seguridad iraníes y los kurdos. Un info. Me de Amnesty Internacional encontró que las fuerzas de seguridad iraníes mataron a un activista kurdo de la oposición, Showaneh Qaderi, y supuestamente arrastraron su cuerpo por las calles detrás de un jeep. En respuesta, los kurdos organizaron una manifestación por su asesinato, que llevó a la muerte de veintiún manifestantes y al arresto de más de 190.
Aclarado el tema étnico, seguiré. En este último año me he visto obligado a investigar sobre este país, para poder escribir mi último libro "Desde el corazón de Irán". Libro que en pocos días estará en la calle, al menos eso espero.
Recomiendo a los que estén interesados en conocer la cultura iraní, buscar los escritos de Lord Curzon, el conde de Gabineau y otros historiadores que viajaron a aquel país en el siglo XIX y principios del XX, sobre todo los  del médico inglés Edward Granville Browne. Personaje que, en sus viajes a Irán, nos legó suficiente material para ello. En español acaba de publicarse uno de sus libros, "Un año entre los persas" (Ed. El cobre). Libro que aconsejo.
Pero de cualquier manera, precisamente por tener bien frescas mis nociones, me voy a atrever a hacer algunas aclaraciones que considero oportunas.
Los orígenes culturales y religiosos de Irán, hay que buscarlos en el zoroastrismo, religión al día de hoy minoritaria y sus practicantes, como todos los que se apartan de la línea shiita oficial, marginados e incluso en ciertos momentos perseguidos. He aquí sobre esto, un texto sacado del doctor Browne:
"…Durante el periodo de confusión que se produjo entre la muerte de Muhammad Sháh y la subida al tono de Násiru´d-Dín Sháh, a muchos de ellos les robaron, apalearon y amenazaron de muerte para que renunciaran a su antigua Fe y se convirtieran al Islam, y no pocos murieron. Había una anciano zoroastriano en Yazd todavía vivo durante mi estancia que había sido apaleado, amenazado y al que por último dispararon varias veces esos fanáticos musulmanes, pero que se mantuvo firme en su rechazo a renunciar de la Fe de sus antepasados…"
Sin embargo, a pesar de estas persecuciones de siglos, siguen manteniéndose en todo el país antiguas tradiciones de origen zoroastriano, como esta del Naw Ruz.
Esta fe, se mantuvo bien firme y extendida hasta la llegada de la dinastía Safavid en el siglo XVI en que la religión oficial pasó a ser la islámica shí´is, siendo las demás fuertemente perseguidas.
De tal forma que al día de hoy, los shiíes representan el 89 % de la población, los sunníes el 8 % y el 2 % restante está compuesto por, bahá´is, cristianos (armenios y asirios), judíos y zoroastrianos.
No voy a extenderme en este texto sobre las diferencias existentes entre esta rama del Islam y la sunnie. Las dos corrientes mayoritarias, pero no las únicas, dentro de la religión de Mahoma.
La diferencia fundamental es que los shí´is esperan el regreso de El Madhi, último Imán desaparecido, quien a su vuelta instaurará un reinado de la justicia y de paz, para toda la humanidad.
En espera de ese momento, a diferencia de los sunnitas, que son la mayoría de los musulmanes del mundo y que tienen en el consenso, "la sunna" una de sus costumbres, los shiitas se rigen bajo la autoridad del Imán, un guía infalible, que ejerce de juez en las cuestiones teológicas y jurídicas del Corán. Existiendo todo un clero formado por imanes, ayatollás y demás, mientras los sunnies tienen estudiosos, pero no hombres consagrados por Dios para ejercer su ministerio. Además, los shí´is al ser en su mayoría de origen persa, no árabes, no suelen tener buenas relaciones con los sunnies, habiéndose enfrentando en numerosas ocasiones. 
Este clero shí´i, siempre ha estado, de una manera u otra, interfiriendo en el gobierno de Irán, no sólo bajo la dinastía Safavid, si no posteriormente en la Qájar y la Pahlavi, hasta el año de 1979 en que se produjo la Revolución Islámica y que muchos intelectuales europeos acogieron con entusiasmo, al desconocer la historia de este país y lo que ella encerraba.
Además, las autoridades persas, para tenerlos contentos, siempre han dotado a este clero de enormes privilegios, pudiendo disponer de ejércitos privados, cómo los lúti´s; bandidos, salteadores y agitadores a su disposición, estando protegidos en cuanto las autoridades han intentado acabar con ellos.
Para hacerse una idea de la influencia del clero, en la constitución de 1906, se recogió el siguiente artículo, por imposición de ellos:
"El oculto duodécimo Imán, el señor de todos los tiempos, es la autoridad verdadera superior a todas las demás en Irán. En memoria suya, el parlamento celebrará sus sesiones y deliberará. En su nombre serán sancionadas todas las leyes. Por lo que los funcionarios tanto legislativos como judiciales, serán declarados representantes del XII Imán".
Estas leyes, como se ve, dejaban poco margen a los gobernantes quienes siempre han estado a merced de los caprichos del clero.
Varias veces, los Sháh, han intentado minar el poder de este clero influyente, pero siempre han tenido que acabar cediendo, y los que no lo han hecho, han terminado mal.
Así hasta el año de 1979, en que Reza Pahlavi, en su intento de modernizar el país cometió varios errores, siendo uno de los más graves la nacionalización de las tierras del clero, aproximadamente un tercio de la totalidad del país, lo que le costó el ser destronado y expulsado, convirtiéndose Irán definitivamente, tras una corta revolución, en una República Islámica teocrática, que espera más que nunca la llegada del Mahdi y la expansión mundial de su religión.
No se trataba de una revolución socio política como muchos creyeron entender, era una revolución de índole teocrática y bastante más peligrosa, ya que sus dirigentes, todos clérigos, creen que tienen una misión divina, la de extender su fe. Esta revolución dio alas y esperanzas a las comunidades shiitas de otros países cercanos, ya que el shiismo no sólo existe en Irán, de ahí el peligro que entraña.
En Siria, los alawitas, una secta proveniente del mundo shiita y que representa el 10% de la población, reúne a la clase dirigente baasista del país por la pertenencia a la misma del presidente Hafed el Sadad.
En el Líbano, la creencia shiita es de un 35% de la población y Hezbollah, el partido de Dios, fuertemente armado y subvencionado y sostenido por Irán, aspira de alguna manera a hacerse con el control del país, tarde o temprano. Apoyan al movimiento de Hamás en la franja de Gaza y su meta final es la destrucción del estado de Israel.
En Pakistán, el 20 % de la población es shiita, proveniente de los refugiados musulmanes indios que con la instauración de la independencia de la India causó la partición del país en dos Estados. La parte pakistaní, mayoritaria musulmana, tuvo que dar alojamiento a multitud de personas de etnias y culturas diferentes, pero musulmanas. Entre ellos, muchos shíitas fuertemente enfrentados a la comunidad sunnie, mayoritaria en el país.
Pero sin duda, el principal peligro shi´i reside en Irak, donde representan el 60% de la población, sobre todo en la parte sur, fronteriza con Irán y donde están ubicadas las principales ciudades santas shiitas; Nayaf, Kázimayn y Kerbalá.
Actualmente, el movimiento del clérigo radical shií, Moqtada al Sáder, con su milicia, el "Ejército del Mahdi", está intentando minar el gobierno de este país y caso de conseguir sus objetivos, veremos un mundo shí´í dominando gran parte de Oriente Medio, con el consiguiente aumento de inestabilidad en  toda aquella zona. De ahí, el gran peligro de cerrar en falso la guerra de Irak, el gran incremento de armamento por parte de Arabia Saudita, consciente de este peligro y el riesgo que supone un Irán nuclearizado.
Con este mapa, podemos entender mejor la osadía del régimen teocrático de Irán que aspira a hacerse predominante en todo Oriente Medio. Peligro que tiene como objetivo fundamental la destrucción del estado de Israel, pero que no sólo se limita a esto, ya que los países sunnitas, también están en su ojo de mira.

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