Sin tregua
02/03/2011
Amor al prójimo
05/03/2011

Por Aquiba Benarroch L.
En la reciente reunión en El Vaticano sobre el problema del Oriente Medio, en el que había una gran representación pro palestina, se tomó la decisión política de criticar y condenar a Israel y exigir la aplicación de las decisiones de la ONU. Conocedor de la enorme complejidad del problema, sería lógico esperar que la actitud de El Vaticano tendría que haber sido más pacificadora. Es decir, en vez de adoptar medidas políticas que hasta ahora sólo han dado el resultado de agravar el problema, hubiera sido deseable que un grupo religioso como el que representa El Vaticano hubiera tenido la imaginación de proponer soluciones que no agravaran más ese sentimiento de odio que hoy existe entre judíos y árabes.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, las relaciones entre judíos y cristianos habían mejorado hasta el punto que creo que nunca antes se había producido un acercamiento y una mayor comprensión entre ambos. Esta toma de posición es indudablemente una marcha atrás en estas relaciones. Sobre todo si se tiene en cuenta que Israel es el único país de Oriente Medio en que los cristianos gozan de una total libertad en el ejercicio de su credo; es de suponer que El Vaticano está al corriente de la persecución sistemática de los cristianos en muchos países árabes y musulmanes. ¿Cuándo veremos que Arabia Saudita o Argel autoricen las construcción de nuevas iglesias? ¿Qué pasa con los coptos en Egipto? ¿Por qué ha disminuido de una forma drástica el número de cristianos de El Líbano y Siria? Hubiera sido más lógico que El Vaticano se preocupara un poco más de la suerte de sus correligionarios en esos países.
Pero en esta reunión se ha vuelto a resucitar el ya antiguo concepto de “pueblo elegido”, refiriéndose a los judíos, que como bien se sabe ha sido uno de los mitos antisemitas más dañinos y que ha provocado masacres y sufrimiento a través de la Historia al Pueblo Judío. Se ha dicho que el concepto de Pueblo Judío como elegido por Dios es algo obsoleto después de la creación del Cristianismo, que el verdadero Israel, Verus Israel, es el Cristianismo, que representa la culminación y la superación del Judaísmo. ¿Por qué no se ha citado que también los musulmanes afirman que tanto el Judaísmo como el Cristianismo han sido superados por la enseñanza del Corán? Evidentemente que defender el Cristianismo frente al Islam es hoy algo “políticamente incorrecto”. A pesar de los múltiples problemas que hoy crea el Islam en los países occidentales, y que ha obligado a la canciller alemana a declarar que la política basada en el pluriculturalismo ha fracasado en Alemania y que hoy la presencia de millones de musulmanes es un grave problema para Alemania y para toda Europa.
Habría que recordar que la forma de entender el concepto de “pueblo elegido” ha sido un factor primordial entre los antisemitas. Ellos, los antisemitas, interpretan esta idea como que el Pueblo Judío, al ser “elegido”, muestra un sentido de superioridad y de desprecio hacia todos los otros pueblos de la Tierra. Para responder a esta falacia antisemita de “pueblo elegido” habría que decir que este concepto es una perversa traducción de las palabras expresadas en la Biblia y en los rituales del Judaísmo. En efecto, el término judío es Segulah, que es muy difícil de traducir correctamente a las otras lenguas. Hoy se admite que es más bien algo así como “pueblo garante” o “pueblo responsable”. Es decir, que contrariamente a las aserciones de los antisemitas y de muchos otros, el concepto supuesto de elección no es un privilegio que Dios hubiera acordado al Pueblo Judío. Al contrario, representa una carga, pues significa que debe ser un pueblo sobre el que recae la responsabilidad de aportar a la civilización las virtudes para la convivencia entre los pueblos. “Amar a tu prójimo como a ti mismo” o “No habrán pobres entre los de tu pueblo” son expresiones bíblicas que se convierten en mensaje para todas las naciones. Y en este sentido, aun aceptando el término “pueblo elegido”, que como ya dijimos es incorrecto, es una elección para aceptar la responsabilidad de una concepción ética de la visión del mundo.
También dijimos anteriormente que después de la Segunda Guerra Mundial y de la Shoá, precisamente por esta última gran tragedia, las relaciones judeo-cristianas habían mejorado hasta el punto de escuchar del Papa Pablo VI expresiones como “los judíos son nuestros padres”, o las visitas de los papas a la Gran Sinagoga de Roma, algo extraordinario en la historia de las relaciones judeo-cristianas; aunque El Vaticano tardó decenas de años en reconocer a Israel, y aun hoy se hace la salvedad de que la creación de Israel no es de ninguna manera considerada como un retorno a Tierra Santa, como dicen los textos religiosos judíos.
Es difícil para El Vaticano modificar principios teológicos adoptados desde la creación del Cristianismo, pero la Shoá ha venido a cambiar todo y a cuestionarse muchos principios que hoy parecen al menos discutibles, aunque difícilmente aceptaría El Vaticano considerarlos obsoletos. Mientras tanto no hay que perder la esperanza. La buena convivencia, el sabe vivir juntos sin pretensiones de supremacía es lo más importante, pues son muchos los peligros que nos amenazan a todos si no aceptamos el principio básico y fundamental de “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No creo que la Historia nunca nos haya enseñado nada para mejorar, pero al menos con buena voluntad hay que tener en cuenta las lecciones que nos dan los hechos.

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