Proceso de paz: realidad estratégica cambiante

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Por Samuel Leillen
El Instituto para Estudios de la Seguridad Nacional (INSS) realizó una jornada de estudio con expertos en temas políticos y estratégicos, para analizar los cambios estratégicos regionales y su repercusión en el proceso de paz.
Abrió el evento la jefa de la oposición, diputada Tzipi Livni, sosteniendo que es factible e imprescindible renovar el proceso de paz actualizando las definiciones sobre `¿cuál es el significado del sionismo en al año 2011?”
Las definiciones de sionismo en 2011
Los considerandos obvios de 1948 han perdido actualidad. Hoy el objetivo es claro: “un hogar nacional para el pueblo judío basado en un régimen democrático”. Esto requiere definiciones precisas y exhaustivas. La escisión en la sociedad israelí dificulta esbozar acepciones comunes, lo que atenta contra la fortaleza integral del país.
Algunos consideran suficiente tener “un Estado con mayoría judía”. No es suficiente.
Otro sector sigue pensando, basado en concepciones místicas, que la soberanía judía debe aplicarse en todo el territorio de Palestina.
Otros confiamos que dos Estados, uno judío y el otro palestino, es de primordial interés judío.
Estas ideas conflictivas y polarizadas impiden seguir adelante y provocan un estancamiento peligroso. Nos toca vivir en una zona difícil y hay sectores que jamás aceptarán nuestra presencia aquí: Irán, Hamás, Hizbollah, etc. Para ellos la razón de ser es mantener viva la oposición y la lucha a muerte contra los judíos; pero hay sectores pragmáticos con los cuales debemos intentar adelantar lo necesario para lograr la paz, “factible en plazo relativamente cercano”. En la medida que tengamos la habilidad de localizar en el lado palestino factores interesados en algún entendimiento, debemos entablar el diálogo con ellos.
Paz y seguridad: fin del conflicto
Debemos seguir luchando implacablemente contra el terror y velar por la legitimidad de esta lucha. Paralelamente hay que presentar iniciativas, activar las conversaciones, detallar acuerdos a convenir y puntualizar su aplicación operativa. Debemos acordar respuestas completas a todos los temas en discusión, velando por la seguridad de Israel, de manera de acordar la finalización del conflicto.
Así como el Estado de Israel es la concreción plena de las aspiraciones nacionales de los judíos, de la misma manera un Estado palestino será la respuesta a las aspiraciones nacionales de los palestinos, estén donde estén. Nosotros estamos dispuestos a pagar los precios necesarios. Necesitamos un liderazgo que entienda la envergadura del desafío, que interiorice que el tiempo no crea soluciones mejores. La espera, la inacción, la pasividad, no son opciones.
En cuanto a los sucesos en los países de la región, opinó Livni que fueron estallidos de jóvenes en la búsqueda por sistemas más democráticos y menos corruptos, no fue un clamor contra Israel.
Cambios estratégicos en la región
Opina el profesor Shimón Shamir, orientalista de prestigio internacional, que a pesar que pasaron varios meses desde la Revolución del Jazmín, aún no es claro cuál será la nueva realidad regional.
Egipto.- Hubo allí un levantamiento de gente joven en contra del régimen policial anterior, con profundos sentimientos patrióticos, con la participación de mujeres, con aversión a la corrupción y sus daños. En líneas generales, un intento de ser más democráticos. ¿Acaso hay un nuevo orden social? ¿Acaso se presentó un nuevo liderazgo?
La revolución de por sí no es el camino para solucionar los problemas básicos de Egipto. Se trata de muchos grupos amorfos y faltos de liderazgo prominente. Se puso en peligro a la economía egipcia: las fuentes de ingreso más importantes, las transferencias de los egipcios que trabajan en el exterior y el turismo internacional, que ofrecían el flujo de 10,000 millones de dólares anuales c/u, se vieron afectados gravemente. Egipto se convirtió en un país sin timón con pesadas nubes que ensombrecen su futuro.
Jordania.- La posición del rey se vio afectada. No se ha pedido destituirlo o acabar con la monarquía, pero resulta que sus atribuciones están “en debate público”. Se está revisando la ley electoral, que aseguraba al trono mayoría parlamentaria de sus adeptos y seguidores y se realizan manifestaciones de protesta, a pesar que por ley están prohibidas en el país. ¿Continuará la estabilidad anterior?
Israel.- Algunos sostienen que Israel debería intentar entrar en contacto con los grupos insurgentes, que se abrieron las puertas para la democratización de la región. La realidad es otra: se capta a Israel como “colaboracionista” de los dictadores depuestos.
Estratégicamente, lo fundamental para Israel es el futuro de Egipto. Los líderes que se perfilan, Nabil el-Araby y Amr Musa son pragmáticos pero no son “pro israelíes”. Suponemos que se mantendrán los Acuerdos de Paz, pero será una paz mucho más “fría”.
El Gral. (re) Guiora Eiland, ex jefe de la Comisión de Seguridad Nacional, destacó que los acontecimientos que nos ocupan son negativos para Israel, tanto militar como políticamente. Durante 30 años, no importa lo que sucediera en Egipto ni lo que Israel hiciera en la región, nada alteraba nuestras relaciones con Egipto. Así enfrentamos dos intifadas, así superamos dos guerras en el Líbano, así lanzamos el operativo contra la Franja de Gaza.
Difícil suponer que esta “desconexión” habrá de continuar. Israel deberá considerar nuevamente su táctica en el frente sur, y sin creer que se podría llegar a un enfrentamiento armado, habrá que revisar minuciosamente las condiciones limítrofes, las protecciones fronterizas, las reservas de equipos y pertrechos.
Palestinos.- Israel tiene muchas posibilidades de actuar frente a los palestinos, y debe hacerlo. Las corrientes de protesta no llegaron aún a ellos, pero si sumamos las expresiones de solidaridad internacionales, los reconocimientos del Estado palestino en América Latina, los “ascensos” de las representaciones diplomáticas en Europa, entenderemos los llamados vía facebook a reiniciar la intifada. El estancamiento de las conversaciones de paz representa una amenaza también para la Autoridad Palestina.
Estados Unidos.- Llaman poderosamente la atención las indecisas actitudes de la Administración americana, sus altibajos imprecisos, a veces inoportunos. Si habrá cambios en la zona del Golfo Pérsico, esto influirá fuertemente en las consideraciones americanas. En Bahrein operan bases militares americanas, y si la mayoría chiíta toma el poder paralelo al proceso del retiro de las tropas americanas de Irak, habrán repercusiones de trascendencia en Arabia Saudita.
Irán.- Meir Javendafar, del Centro Interdisciplinario de Herzlía, analizó la situación desde la perspectiva persa. Al principio dijeron que lo que sucedía en Egipto era la continuación de la Revolución Islámica de Irán de 1979. A modo de “expresión de presencia” en Egipto, enviaron dos naves que atraviesen el Canal de Suez, comentando la prensa oficial iraní que fue “un exi- toso y triunfante desafío al decadente país sionista”.
Esto indica que el Gobierno iraní se va debilitando y trata por la fuerza de asegurar su permanencia. El régimen se ha deslegitimado, pero “no puede prosperar una revolución en un país donde se cuelga a alguien cada ocho horas. El Gobierno conserva el monopolio del miedo”.
La oposición iraní también tiene ciertos recelos hacia Israel, cuya imagen es de un país religioso radical, y consideran que así como la religión arruinó a Irán, así la religión debilitará al Estado judío.
Lecciones del pasado, desafíos del presente El Prof. Itamar Rabinovich, ex presidente de de Universidad de Tel Aviv, comparó las características de las tratativas de paz con Jordania relativamente simples; con Egipto, que exigieron renuncias territoriales israelíes muy importantes; y con Siria, siempre difíciles e infructuosas.
Para adelantar conversaciones de paz, deben darse varios componentes: tiene que haber voluntad por ambas partes; ambos factores en conflicto deben tener la facultad política de tomar decisiones; las perspectivas de beneficio/riesgos deben ser contundentes; debe haber apoyo americano.
¿Existen todos esos elementos? Difícil imaginar que israelíes, palestinos o americanos estén dispuestos a asumir riesgos, más aún cuando a la brevedad se acelerarán los procesos electorales en los Estados Unidos.
Con todo, Israel cometerá un grave error si continúa “sin propiciar nada”. Los esquemas internacionales han cambiado, la economía globalizada es amenazante, los tribunales internacionales van tomando preponderancia: todo ello debe tomarse en cuenta. Esto no significa que hay que definir hoy renuncias territoriales, pero entre esto y el no hacer nada existe una amplia gama de probabilidades que deben ser utilizadas.
El ex comandante en jefe de Tzáhal, el Gral. (re) Amnon Lipkin Shajak destacó que lo fundamental es la ciudadanía israelí. Estamos presenciando un terremoto regional, y ni nos preocupamos cuáles serán sus alcances y proporciones: no existe ningún plan israelí, ni militar ni diplomático, para enfrentar tal eventualidad. La opinión pública israelí se mantiene alejada del tema.
Los palestinos captaron las lecciones del pasado. Comprendieron que el terror no los lleva a nada y les hace perder apoyo internacional. Hoy gozan de él. Israel ni siquiera ha esbozado cuál será su acción o reacción cuando en septiembre, en las Naciones Unidas, haya un reconocimiento mundial al virtual Estado palestino. Se requiere una iniciativa israelí clara y definida, que atraviese el tamiz de la opinión pública y que sea puesta en funcionamiento.
Para el Dr. Oded Eran, director del INSS, es sabido que incluso antes del sismo regional actual fue difícil concertar algo sobre los tres temas centrales: fronteras, Jerusalén y refugiados. Difícil suponer que ahora será más fácil. Pero también opina que entre la inacción y la entrega total hay infinidad de opciones.
En cuanto a Siria, pareciera oportuno intentar algo en esta dirección. Dadas las circunstancias hay que volver a considerar las tácticas y analizar concienzudamente un arreglo con Siria.
El Dr. Iosi Beilin, ex parlamentario y ministro, promotor de los Acuerdos de Oslo y del Plan Ginebra, consideró que los acontecimientos en los países vecinos son resultado del sentir de sus ciudadanos en cuanto a sus problemas nacionales, y sus inquietudes incluyen la situación de los palestinos. En breve tiempo veremos que el tema palestino tomará allí ímpetu, por lo cual es preferible llegar a algún acuerdo y evitar el vacío absoluto.
Israel tiene un Gobierno electo en forma democrática que no está dispuesto a tomar ningún riesgo ni a pagar ningún precio, quedándole dos opciones: a) tratar de llegar a un acuerdo parcial, incluso unilateral; b) convocar una nueva “Conferencia de Paz” en Madrid, para octubre próximo, en el 20 aniversario de la realizada allí en 1991: hasta entonces sabremos quienes son los nuevos líderes regionales, podríamos mejorar las relaciones con los americanos, y tal vez consigamos redactar nuevas opciones con amplio respaldo de la ciudadanía.
Israel enfrenta un tsunami político
El ministro de Defensa, Ehud Barak, consideró que somos testigos de un “terremoto histórico” sin parangón que ha sacudido a toda la extensión árabe, incluso mayor a los efectos de la caída del Imperio Otomano en 1918. Nada volverá a ser como fuera antes.
Paralelamente, hay un “tsunami diplomático” que llegará a su clímax el próximo septiembre en las Naciones Unidas. Es parte de un proceso de deslegitimación del Estado de Israel, y no preocupa tanto el terremoto regional, como el tsunami que se avecina.
Israel debe propiciar iniciativas, y para ello se requieren ciertos cambios dentro de Israel: superar las minucias de los políticos, vencer las debilidades personales y alejar las preocupaciones electorales. La comunidad internacional no esperará que primero solucionemos nuestras preocupaciones internas sin atender las aspiraciones reconocidas de los palestinos.
Finalmente, el titular de Defensa hizo un sensible llamamiento al Partido Kadima a que se incorpore al Gobierno, incluso condicionando su entrada y su permanencia a los adelantos de las conversaciones de paz.
La época y las circunstancias exigen líderes con coraje que asuman resoluciones y las pongan en práctica. La alternativa es el aislamiento, es seguir pagando precios de sangre en proporciones crecientes.

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