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Por Nathan Novik
Conversaba estos días con un gran amigo que me preguntaba acerca de sionismo y antisemitismo. ¿Qué significa sionismo?; ¿Es el antisemitismo lo mismo que la judeofobia? ¿Es posible ser antisionista sin ser antisemita? Fueron algunas de sus preguntas.
Repasemos algunos conceptos básicos:
En primer lugar, el término “antisemitismo” se utilizó como sinónimo de “judeofobia”, aún cuando en estricto rigor sería incorrecto dado que además de los judíos existen muchos otros pueblos semitas. Por eso, en el presente artículo he preferido el término más explícito de “judeofobia” como odio o rechazo a quien tenga origen judío, independientemente de si profesa o no dicha religión. (El nazismo investigaba siete generaciones hacia atrás a fin de comprobar si la sangre era “pura o no”; muchos judíos agnósticos y absolutamente asimilados a la sociedad germana fueron enviados a cámaras de gases). El término “judío” (por Judea), suele usarse como sinónimo de “israelita” (por el antiguo reino de Israel), o “hebreo (relacionándolos al monte Hebrón actualmente al norte de Israel).
El Sionismo, en un concepto amplio, es una actitud y un pensamiento proclive a la existencia del Estado de Israel en su calidad de estado judío. Por ende, cualquier persona que tenga simpatía a este estado, se puede considerar “sionista”. Ese concepto es independiente de que la persona sea o no descendiente de judíos, o de que esté o no de acuerdo con el gobierno de turno que tenga el estado israelí, o con las políticas específicas puntuales que pueda tener. Es claro que el sionismo es una ideología política que no tiene nada de “racista”, ni de “demoníaca” como lo presentan sus detractores. No es discriminatoria con nadie. No enseña odiosidades respecto de ningún grupo humano. Trata simplemente de defender el derecho que tienen los judíos de tener un estado donde desarrollarse pacíficamente al igual que lo pueden hacer actualmente los 22 países islámicos, los tantos estados cristianos, hinduístas, budistas y así sucesivamente. Un lugar donde sus vidas no dependan del humor del mandatario de turno.

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