Antisionismo: disfraz de antisemitas I

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Por Hilel Resnizky
Desambiguación: en este artículo no me refiero a los que disienten con la tesis sionista. La disensión es un derecho de todos, incluso de quines disienten con el Gobierno, sino a quienes llaman “anti sionismo”” a la actitud que ve en el conflicto palestino-israelí el conflicto principal y a Israel como responsable único por la violencia. Aquellos para quienes los niños de Gaza son mártires (shahidim) y los niños israelíes árabes, judíos, drusos, víctimas necesarias de la paz. Aquellos que no encuentran nunca tiempo para condenar la criminalidad de Hamás y Hezbollah, movimientos que sirven al Irán islamo-fascista.
Es sorprendente la atención que despierta en la opinión pública en general y en los círculos de izquierda en particular el conflicto israelí-palestino.
El mundo experimenta cambios radicales: los regímenes socialistas de Europa Oriental se han desmoronado y han sido remplazados. En Estados Unidos tomó el poder una nueva concepción capitalista, representada por Barack Obama, que se mide con el colapso del capitalismo financiero antropófago de Milton Friedman. En América Latina asumen el poder líderes como Hugo Chávez o Evo Morales, que atacan a la super potencia del continente.
El fenómeno más sobresaliente es la expansión de una versión extrema del islamismo que vuelve al mundo a las guerras confesionales. La última guerra de Occidente en la cual la religión jugó un papel de importancia (conflicto ente el catolicismo y el protestantismo) fue la “Guerra de los Treinta Años””. Concluyó en l648 con el Acuerdo de Paz de Westfalia, que determinaba la religión de acuerdo al gobernante “Cujus Regio ejos Religio””. Alemania fue el principal teatro de la guerra, cálculos moderados estiman que la población de Alemania y Austria bajó de 21 millones a 13,5 millones. El hambre llegó a tales extremos que cadáveres de delincuentes fueron exhumados y vendidos como alimento (por motivos de gusto renuncio a más ejemplos). Las personas comenzaron a perder fe en las religiones que se basaban en Jesús -el del Sermón de la Montaña- pero practicaban el asesinato.
Es importante tener en cuenta la Guerra de los Treinta Años cuando leemos los detalles de la nueva guerra confesional que libra el Islam fanático ante la indiferencia (o la simpatía benévola) de Occidente.
Un par de semanas luego de la Ashura, el día solemne de la Shiha, es relevante rememorar su origen. Hussein, descendiente del profeta, fue llamado desde La Meca a la ciudad de Kufa, al sur de Irak, cuyos habitantes favorecían su califato. Salió con una comitiva familiar de setenta almas, en Kerbela fue interceptado por las tropas que obedecían a Yazid, el califa gobernante. Todos los varones fueron asesinados. Hussein fue decapitado. Así siguió Hussein el camino de su padre, Aki, también asesinado. Así dirimen, los servidores de Alá el magnánimo, conflictos políticos.
Cuando alguien proclama fervientemente su fe en Dios y en su infalibilidad, los expertos deben tomar precauciones. Guardar su dinero y empuñar sus armas.
Sudán puede ser un buen ejemplo del activismo islámico-arábigo. Al sur de Egipto, Sudán se extiende hasta unos grados más al norte del Ecuador.
Así se crean dos regiones: la septentrional y la meridional. La mayoría, al norte, es musulmana y de habla árabe; la minoría, al sur, es cristiana -o animista- y habla dialectos africanos. Luego de la independencia de Sudán hubo dos guerras civiles confesionales, en las cuales los norteños arrasaron el sur, asesinaron centenas de miles y violaron mujeres. Hubo de 200.000 a 400.000 muertos y 2,5 millones de desplazados. La guerra terminó con un acuerdo que permite la secesión del sur, si así lo resuelve, luego de unos años. En el transcurso de la guerra residió en Sudán el conocido colombófilo Osama Bin Laden.
En los últimos años las víctimas están al Oeste, en la región de Darfur. Son musulmanes, pero no de habla de ascendencia arábiga. De modo que también son asesinados por sus “compatriotas””. Sudán es sólo un ejemplo.
El islamismo fanático está envuelto en más de una decena de conflictos (en Pakistán, Afganistán, Yemen). A pesar de que los asesinatos masivos y las violaciones en grupo que se realizan en nombre del Islam, los chicos sólo miran al Cercano Oriente. Cuando un negro es asesinado y su mujer violada, ¿se sienten a gusto? ¿Qué dicen los chicos?
Lo que es intrigante es la fijación de Occidente en el conflicto israelí-palestino.
Se puede encontrar varias explicaciones: Tel Aviv es mucho más cómoda para un periodista que una ciudad africana. Luego del colapso de Europa Oriental la izquierda se quedó sin paraíso terrenal, el imperialismo yanqui perdió posiciones en Latinoamérica, Pinochet y la Junta Argentina perdieron el poder, la izquierda se quedó sin el Cuco o sin valor para enfrentarse con la realidad. El Partido Socialista (trotzkista) de Inglaterra estudia luego de un cuarto de siglo la Guerra de las Malvinas, para ellos Falkland, la define como un conflicto de clases capitalistas. Dios y la patria saben la poca simpatía hacia los milicos. Pero la señora Thatcher, la que dio expresamente la orden de hundir al “General Belgrano”” con sus centenares de muchachos, ¿lo hizo por el capitalismo o por el imperialismo británico beligerante? En Malvinas- Falkland había un par de miles de colonos (muchos menos que los colonos judíos en la Franja de Gaza evacuados por Sharón) y centenares de miles de ovejitas. ¿Que hacían los soldados sherpas tan lejos del Támesis? Los socialistas británicos de izquierda no ven el colonialismo cuando lo tiene al lado personalizado. Lamento no recordar el nombre del columnista británico socialista, pero no de izquierda, que tuvo agallas para discernir el carácter colonial del conflicto.
No desdeño otras explicaciones, pero presento una con bases en el subconsciente. Me baso en el precursor del sionismo, León Pinsker. En su libro “Autoemancipación”” Pinsker explica el antisemitismo como una reacción psicológica a la existencia del pueblo judío, un pueblo sin Estado, sin base territorial, que subsiste pese a no tener patria. El pueblo judío es una especie de pueblo fantasma que despierta reacciones anímicas, no racionales.
No deseo detenerme o justificar por completo esa explicación. Pero se debe subrayar el carácter irracional del antisemitismo. Esa es la grandeza de Pinsker. Los gentiles odian a los judíos no por sus profesiones, sus vestimentas, sus actitudes políticas sino por motivos irracionales. La riqueza de los judíos, su influencia en las finanzas, su activismo en la política de izquierdas no son explicaciones, son racionalizaciones; lo primero es el odio.

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