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Por Eleonora Bruzual
El que no quiera ver, obviamente o es ciego o absolutamente cómplice de unos asesinos atrincherados en un poder absoluto, tiránico y aterrador que somete a Irán y a su pueblo y significa una amenaza cierta y terrible para toda la humanidad.
Ya no es sólo Mahmoud Ahmadinejad ese enano siniestro, destilando odio y profiriendo ordenes de muerte no sólo contra Israel y el Pueblo Judío, sino contra su misma gente por el delito que le significa ser rechazado en sus planes de muerte y terror. Ahora, el parlamento de Irán muestra que no es un hombre, no es una cúpula sacerdotal con su carga de maldad y barbarie. No. Es un país todo, representado en sus odiosas autoridades y Poderes quien nos muestra porqué es una amenaza… 
Todo el Parlamento de esa teocracia terrorista y enferma apoya al candidato elegido por Ahmadinejad para el Ministerio de Defensa, un hombre que la justicia argentina ha probado que estuvo involucrado en 1994 en el ataque con bomba contra la mutual judía AMIA en Buenos Aires.
Hadi Qavami, parlamentario iraní nos permite ver la degradación humana que el terror impulsa. El es miembro del parlamento -Hadi Qavami- y aterrado por lo que le puede suceder después de haberse opuesto al nombramiento del asesino de las víctimas del edificio de la AMIA, balbuceante  interrumpe el discurso de Ahmad Vahidi el monstruoso nuevo ministro de Defensa de Irán, para llorando casi, asegurar que se opuso a que fuese nombrado como ministro de Defensa, pero luego cambió de parecer tras las "acusaciones sionistas" y ahora votó por él. 
Como no era Qavami el único aterrado, pues el resto de eso que la teocracia llama “Legisladores” se apuran en aprobar lo dicho y desesperados por ser librados de dudas sobre su enfermizo odio, gritan histéricos ¡Muerte a Israel! Y ojo… esto no lo invento yo, esto lo reportó la emisora estatal IRIB. Patético es constatar como hoy, en el siglo XXI, podemos ver como unos monstruos generadores de muerte, impunes sojuzgan a sus pueblos y amenazan a toda la humanidad… Los crímenes ejecutados por Ahmad Vahidi están impunes… Pasan los años y sigue ausente la justicia que claman las almas de las víctimas y las lágrimas y el dolor de los deudos.
Irán es una amenaza real para el mundo, y en la medida en que el mundo y los países que se jactan de ser demócratas y ser defensores de la vida, la paz y los derechos humanos, se hagan de la vista gorda ante esta jactancia de los asesinos, tomarán más fuerza y cometerán más horrores. En ese cadalso que representa lo que ayatolas y asesinos terroristas llaman parlamento iraní hay reglas que aseguran que si dos legisladores expresan su oposición a un nominado ministerial, éste es rechazado. Pero terror mata dignidad… Así  nadie lo hizo en el caso de Vahidi, y quien lo hizo se retractó asustado y lloroso, por tanto  se disipa cualquier duda y aparece el asesino terrorista sustentado en “un voto de confianza” que avala su tétrica “Eficiencia”.
Ese parlamento títere debe aprobar a cada escogido por Mahmoud Ahmadinejad para acompañarlo en su locura terrorista. Vahidi ya está aprobado… y el que la Justicia argentina lo señale y acuse junto con otros  funcionarios iraníes de alto rango de haber participado en el atentado de 1994 contra el edificio de la mutual judía en el centro de Buenos Aires, en el que murieron 85 personas, se convierte en parte importante del currículo de este asesino. Que sea un prófugo de INTERPOL es un detalle insignificante, como insignificante resulta que el enano sanguinario, brazo ejecutor de los santones del odio que tiranizan a Irán y significan un peligro inmenso y cierto para la vida en este planeta cercado por el mal, pida pena de muerte para sus opositores y esté persiguiendo a sangre y fuego toda disidencia… 
A esto se le responde con silencios cómplices… La progresía mundial nada dice porque en el fondo se animan pensando que quizá este feroz asesino pueda por fin hacer reales las amenazas de  Mahmoud Ahmadinejad contra Israel y así ven complacidas sus apetencias antisemitas y su judeofobia. Obama nada dice, le preocupa más obligar a Israel a contentar a los otros terroristas, los que ocupan Palestina.
Por eso la nación judía tiene que actuar con la premisa de su seguridad ante cualquier otra consideración. Israel está sólo, si es cierto, pero demuestra ante cómplices y amorales, que más vale estar solo que mal acompañado.

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