Cómo los abogados israelíes detuvieron la segunda flotilla

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Por David Frum
Israel ha desplegado una poderosa nueva estrategia contra los activistas de la última flotilla programada para llegar a Gaza, llevándola al deceso.
Durante tres semanas, los activistas a bordo del barco insignia de la flotilla —un viejo carguero rebautizado Tahrir— han languidecido en puerto en la isla griega de Creta.
La legislación griega es muy precisa: antes de que un barco pueda salir del puerto, la documentación debe estar en orden. Curiosamente, los grupos militantes terroristas como Hamás, cuyas organizaciones de fachada en Londres organizaron la flotilla, no suelen ser muy buenos con los papeles. En contraste, los abogados israelíes, presentando solicitudes en los tribunales griegos, son muy buenos detectando errores. Cumpliendo con la legislación griega, las autoridades portuarias de Creta le negaron una y otra vez al Tahrir el permiso para partir.
El 3 de julio, los activistas de la flotilla perdieron la paciencia. Ignoraron las normas locales y zarparon del puerto sin los permisos necesarios. Una embarcación de la guardia costera griega interceptó al Tahrir y lo obligó a volver a puerto.
Al día siguiente, los activistas fueron llevados a los tribunales bajo la acusación de zarpar sin permiso y de obstruir a la guardia costera en el ejercicio de sus funciones (dos de los activistas habían descendido del Tahrir en kayaks para interponerse entre la nave guardacostas y el carguero).
Un tribunal griego multó a los activistas con 80 euros cada uno y un mes de cárcel en condena suspendida. Ningún drama. Ningún martirio. Solo una nueva ronda de visitas a otra serie de oficinas de empleados. Y, por supuesto, más formularios que llenar.
He aquí algo casi exquisito acerca de la justicia. La flotilla ha sido organizada por grupos de fachada pro-Hamás con sede en Londres. Al igual que una organización terrorista —Hamás, por supuesto— rechaza la idea misma de una sociedad basada en la ley. ¿Qué destino más apropiado, entonces, para los partidarios de este proyecto de Hamás, que enredarse para siempre en legalidades?
Solo un barco, de todas las naves de la flotilla, logró salir de Grecia: un yate de motor estilo “Isla de Gilligan”, con nueve activistas a bordo. Las naves israelíes deberían ser capaces de manejarlo sin dificultad.
El pasado jueves 11 de julio, un intento de “flytilla” (flotilla volante) fue derrotado cuando 200 aspirantes a manifestantes llegaron al aeropuerto de París para abordar vuelos a Israel. Lufthansa, Malev, Alitalia y otras aerolíneas informaron a los manifestantes que, lamentablemente, sus nombres aparecían en una lista de personas a las que se les negaría la entrada a Israel y que, por lo tanto, tendrían que ser devueltos a casa a expensas de las propias líneas aéreas. Los manifestantes tuvieron, en lugar de eso, que hacer sus piquetes en París, denunciando el Aeropuerto Charles de Gaulle-Roissy como “territorio ocupado por Israel”, una idea bastante divertida cuando se piensa en ella.
El contexto político ha cambiado abruptamente en contra de los organizadores de la flotilla: el papel de Hamás en la organización de las flotillas se ha convertido en lo más difícil de ignorar; de hecho, Hamás incluso ha dejado de negarlo.
Pocos gobiernos europeos quieren actuar como marionetas de Hamás. Incluso Turquía, que el año pasado se hizo de la vista gorda cuando hombres violentos se juntaron a bordo del Mavi Marmara con rumbo a Israel, ha reorientado su política. Turquía ha aceptado el informe de la ONU, que confirma que Israel actuó conforme a derecho al detener la flotilla de 2010. Los dos países están ahora trabajando conjuntamente para elaborar una declaración que, según un agudo observador, “sonará como una disculpa en turco, pero no en hebreo”.
La opinión pública también está cambiando. Los organizadores de la flotilla afirman que Israel está empobreciendo a Gaza con un bloqueo que le niega a la población lo necesario para la vida. El año pasado, algunos medios de comunicación internacionales aceptaron esa falsa afirmación. Pero durante el año transcurrido ha habido un incremento de informes sobre la realidad de la vida en Gaza: los bulliciosos mercados, los nuevos hoteles y centros comerciales (un video de YouTube comenta acerca de un nuevo centro comercial: “Los habitantes de Gaza se vieron obligados a buscar desesperadamente liquidaciones y ofertas especiales”). Las escaleras mecánicas en esos centros comerciales y hoteles eran importadas… de Israel. ¡Qué bloqueo!
Los gobiernos europeos están luchando una guerra en Libia. Ven a los Hermanos Musulmanes avanzando hacia el poder en Egipto. Se enfrentan a la terrible represión por parte del régimen de Assad en Siria, aliado de Hamás. Esto no puede parecerle a nadie un momento para darle más poder a Hamás.
Por otra parte, pocos gobiernos europeos desean tomar una acción directa contra Hamás. Es demasiado peligroso. Así que Hamás continúa recaudando dinero en Europa para hacer propaganda, para reclutar partidarios y para organizar flotillas.
Pero una cosa es organizar una flotilla, otra es hacerla zarpar.
Un chiste clásico describe el telegrama judío perfecto: “Empieza a preocuparte ahora, va carta”. Nunca es seguro dejar de preocuparse por Israel. Pero este verano pareciera que al menos ciertas preocupaciones habituales han sido compensadas por algunas buenas noticias y por abogacía inteligente.
Fuente: Por Israel

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