Entrevista Trudy Spira: Regreso a Auschwitz
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Diálogo imposible
20/11/2011

Por Beatriz W. de Rittigstein 
No por casualidad Ahmadinejad niega el Holocausto.
En días recientes recordamos una fecha nefasta, el 20 de enero de 1942, cuando se efectuó la Conferencia de Wannsee y se determinó la "solución final", el proyecto para el exterminio de los judíos de Europa.
Al principio, las matanzas se ejecutaron en pequeñas acciones de los Einsatzgruppen, bandas a la retaguardia del ejército alemán que combatía en el Este, con la misión de limpiar de "indeseables" las zonas conquistadas. Pronto la carnicería adquirió grandes proporciones; en Europa oriental se hallaron numerosas tumbas colectivas, producto de los fusilamientos perpetrados por las hordas de Hitler.
Pero los resultados no saciaron a los jerarcas nazis, por lo que concibieron el plan en Wannsee. A los pogroms siguió la marcha de una maquinaria criminal: deportación de los judíos a los campos de exterminio y el fin en las cámaras de gas.
No caben dudas de lo que fue la "solución final", los hechos históricos muestran la realidad. Como ilustración, ante los oficiales de las SS, Himmler proclamó: "Quiero mencionar con libertad, un capítulo delicado… La eliminación de los judíos. Es necesario que los judíos sean exterminados".
La magnitud de las pretensiones trazadas en Wannsee debería orientar sobre las aciagas consecuencias que desencadenó. No obstante, a casi 70 años de Wannsee, donde se instituyó un eufemismo para disfrazar los planes de aniquilar a un pueblo, surge otro iluminado, quien cree poseer la verdad, la potestad para erigirse en superior, decidir quiénes tienen derecho a vivir y quienes deben desaparecer. No por casualidad Ahmadinejad niega el Holocausto, repite que Israel será borrado del mapa, intenta fabricar armas nucleares y a la vista del mundo, la Guardia Revolucionaria prueba misiles de largo alcance ¿Hace falta que sea más explícito?

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