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Isac Gliksberg
Escribo estos comentarios cuando en medio de la quinta visita del Presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, a América del Sur.
Hasta donde tenemos conocimiento, debe ser ésta la primera vez que un mandatario de un país del Medio Oriente visita cinco veces América del Sur en un lapso de apenas cuatro años.
Estas visitas del Presidente persa se iniciaron en el año 2007 y, en todas ellas, el país de ingreso ha sido, invariablemente, Venezuela, que fue además el país que lo "introdujo" en América Latina.
En la presente ocasión, el viaje de Ahmadinejad tendrá la particularidad de que no visitará ni a Brasil ni a Argentina, tampoco a Bolivia ni a Uruguay y desde luego a otras naciones de la región.
Brasil, como se sabe, desde la asunción como Presidenta de Dilma Rousseff, se ha distanciado de la República de Irán y no sostiene las mismas relaciones que sostuvo su antecesor en el gobierno de la mayor nación del continente. Seguramente por esta razón, es que Ahmadinejad no visita, en esta ocasión a la gran nación sudamericana.
¿Cuáles son, pues, los motivos que han llevado a Ahmadinejad a llevar a cabo esta visita, de tan sólo cinco días, a Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador?
Este viaje del mandatario persa se produce en un momento de crecientes tensiones internacionales en torno al programa nuclear iraní.
En efecto, tanto Estados Unidos como las veintisiete naciones de la Unión Europea anunciaron sanciones económicas a Irán, que se suman a las ya anunciadas con anterioridad, y que incluyen la posibilidad de un embargo petrolero por parte de Europa, una vez que se ha conocido el informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica de las Naciones Unidas, aduciendo que el programa nuclear iraní tiene como meta final la fabricación de armas nucleares.
Simultáneamente, se está produciendo en Irán un juicio a un ciudadano norteamericano al cual se acusa de espionaje y al que se amenaza con la pena capital.
Por otro lado, y por su parte, Irán está amenazando con cerrar el estrecho de Ormuz, por donde transita el 35 por ciento del petróleo del mundo, si las sanciones económicas llegan a afectar sus ventas de petróleo al exterior, como se ha anunciado como sanción posible.
Perdió el apoyo del líder supremo
Pero además, en el plano interno, y no es menos importante que lo anterior, Ahmadinejad ha perdido, en este momento, el apoyo del líder supremo, el Ayatolla fundamentalista Alí Jamenei. Asimismo, enfrenta un desafío creciente de los líderes reformistas como es el caso del candidato presidencial Mir Hossein Mousari.
Es evidente pues que, con este viaje, Ahmadinejad procura superar y elevar su prestigio y su autoridad en el seno de la sociedad persa, demostrándole, cómo es recibido el primer mandatario iraní, en algunos de los países de América Latina que lo consideran, a través suyo, a él y a su pueblo, el iraní, como "hermanos".
Para algunos analistas internacionales el presente viaje del Presidente de Irán es una demostración de Poder por parte de un régimen que, como el de Irán, es de neto corte terrorista. Por otro lado, están los que sostienen que, el actual periplo por los países del Caribe y del Norte y Noroeste de América del Sur, es un signo de su actual debilidad, tanto en el plano internacional, como en el interno.
En nuestra opinión, motivan este viaje, tanto su actual status en lo externo como en lo interno y, sobretodo, la necesidad de demostrar a Estados U. de América y a la Unión
Europea que, ante cualquier ataque a su país, de la índole que fuere, Irán no está sólo cuenta con aliados en esta región del planeta.
Tal vez por ello es que Ahmadinejad vino a América Latina acompañado de una delegación de, por lo menos, cien personas. Vale la pena comentar que, si bien curiosamente el Presidente de Irán no fue recibido en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, por su par venezolano sino por el Vice-Presidente Elías Jana, en su discurso de recibimiento en Caracas, Chávez catalogó al Presidente iraní como un "verdadero hermano de la Patria" y agregó, en su discurso público, que "Irán nunca ha arrojado una bomba contra nadie ni contra ningún pueblo", etc.
Es evidente que, el Presidente de Venezuela, o no se enteró, o prefirió olvidar, que Hezbollah, el grupo terrorista que desencadenó la guerra de Israel con el Líbano, que este grupo ocupa, ha sido y sigue siendo sostenido militarmente y financieramente por el gobierno de Irán.
Que hay grupos terroristas en América Latina que están siendo entrenados por expertos terroristas iraníes, como se ha podido comprobar. También, no nos resulta curioso, Chávez omitió recordar que los atentados contra la Embajada de Israel en Buenos Aires en el año 1992 y contra la AMIA en la misma ciudad en 1994, que costaron la vida de decenas de seres inocentes, entre ellos numerosos jóvenes y que, todas las investigaciones policiales y judiciales señalan a Irán como fuente de esos brutales atentados.
En su discurso en respuesta al de Chávez, Admadinejad dijo que "nuestra arma es el amor… y nosotros amamos a todos los pueblos…" y nosotros, desde estas páginas de Aurora preguntamos, si es amor la forma en que se condena a la pena capital a más de quinientos cincuenta víctimas, la mayor cantidad después de China, a quienes se aplican métodos y procedimientos medievales ya inexistentes en la mayoría de los países del planeta.
El pedido de Fidel Castro
Le preguntamos desde aquí a Ahmadinejad, y a quienes lo consideran su "verdadero hermano", si es por "amor", que él niega uno de los mayores y más crueles holocaustos que ha sufrido pueblo alguno, como lo es la negación del Holocausto del Pueblo judío en la Segunda Guerra Mundial.
Asimismo les preguntamos si es por "amor" que se niega el derecho a la existencia de un pueblo, como el pueblo de Israel, cuando el propio Fidel Castro solicitó a Ahmadinejad y a sus aliados, que no "continúen con esa prédica injustificada" tal cual lo señaló el líder cubano el año pasado en una de sus reflexiones publicadas en el diario oficial cubano "Granma"
Ahmadinejad y Chávez hablaron de la cantidad de convenios comerciales, militares, financieros, mineros e industriales, entre otros, suscritos por ambos países.
El actual Gobernador venezolano del Estado de Zulía, Pablo Pérez, un abogado perteneciente al Partido Socialdemócrata, reiteró que a su juicio, la serie de convenios que Irán ha firmado con Venezuela tienen como trasfondo asociaciones políticas e ideológicas que no traen ningún beneficio al país bolivariano. El Gobernador Pérez destacó que, en muchas de las empresas instaladas y regidas por empresarios iraníes instalados en Venezuela, los obreros no pueden asociarse en sindicatos ni pueden realizar protesta alguna como, asimismo dijo, que hay convenios que aún, no se han puesto en práctica y tienen varios años de suscritos.
"Nosotros no creemos en guerras, dijo Perez, nosotros queremos asociarnos con países que respeten, verdaderamente, los Derechos Humanos, que crean realmente en la democracia y que practiquen la tolerancia. No creemos en gobiernos autoritarios".
Corresponde ahora esperar, cómo culminará esta quinta gira de Ahmadinejad por América Latina.
Fuente: Aurora Digital

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