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Por Dr. Eduardo Kohn
Por algo existen los preludios. Hay que escucharlos, intentar entenderlos, y después, comprender porqué sucede todo lo que llega después del preludio.
El gobierno de la Autoridad Palestina viene prometiendo a sus ciudadanos que este mes, este año, llegará la constitución formal de un Estado Palestino y que ello será posible porque habrá una votación mayoritaria a favor, en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Y los palestinos lo creen (¿por qué no, si lo dice su gobierno?) y entre aquellos que lo creen, y los que saben que es una promesa fallida, han formado un preludio explosivo que los responsables mayores de la comunidad internacional no han afrontado ni con mínimos aciertos, aunque tendrán, tarde o temprano, que asumir sus responsabilidades.
El preludio explosivo no se inició el jueves 18 de agosto con la cadena de atentados terroristas contra buses israelíes cerca de Eilat, a pesar de la cantidad de muertos y heridos que la atrocidad causó, sino antes, cuando se comenzó a plantar la semilla de la violencia que sigue ahora germinando.
Cuando gobernantes de Israel (presidente, primer ministro, ministros, parlamentarios) advirtieron desde hace meses a países de todas las regiones, incluyendo América Latina, que un reconocimiento unilateral de un Estado Palestino sin negociaciones directas entre las partes, sólo iba a generar frustración, encono y su pariente más cercano, la violencia, los escucharon muy pocos.
Es hora de un Estado Palestino, dijeron una gran cantidad de gobernantes, casi el 90% en América Latina. ¡Claro que es la hora! Es el tiempo y momento para hacer las cosas adecuadamente, sentarse y resolver, y EE.UU., Rusia, la Unión Europea y la ONU deberían jugar su rol preponderante.
Pero no lo han hecho. Y lo que es peor, algunos de ellos han alentado esta apertura de ilusiones, logrando que los extremistas se apoderaran de espacios y cualquier diálogo se desvaneciera.
Hace unos pocos días, el presidente de Irán volvió a decir frente a una enardecida multitud (por si alguien había olvidado lo que Ahmadinejad piensa) que el reconocimiento del Estado Palestino es "apenas un primer paso" ya que "el objetivo final es la liberación de toda Palestina".
Por las dudas, y ante el temor de que sus expresiones fueran escasas, el Presidente de Irán, en lenguaje idéntico al usado por el nazismo, calificó a Israel como "un centro de microbios" y una "célula cancerosa que no debería existir ni en un milímetro de la tierra palestina".
El vocero de la Autoridad Palestina Nabil Abu Rudeinah declaró prontamente que el lenguaje de Ahmadinejad "era perjudicial a la causa palestina". Sin embargo, los ciudadanos palestinos parecen estar más de acuerdo con el Presidente de Irán que con su vocero, ya que una encuesta de opinión en la AP establece que dos tercios de los palestinos creen que hay que comenzar con dos Estados y luego convertir todo en un solo Estado Palestino; 84% cree que no debe haber un Estado de Israel; 61% aprueba que haya calles con nombres de terroristas suicidas; 53% cree que enseñar en las escuelas palestinas canciones anti judías es correcto.
En ese contexto, hay un preludio claro de entender. Estamos frente a un escenario que conduce a un callejón sin salida. La Asamblea General de la ONU podrá votar la existencia de un Estado Palestino en forma unilateral.
Pero la Asamblea General de la ONU no le va a entregar a la Autoridad Palestina 500 millones de dólares en subsidios que le da EEUU; no le va a proporcionar solución económica alguna; no le va siquiera a explicar que a partir de una decisión unilateral caen todos los acuerdos, pactos y tratados previos, por los cuales Israel debe aportar a la AP dinero de impuestos, electricidad, y otros recursos naturales.
Los que no escuchan los preludios, no entienden la obra, aunque crean lo contrario. Cuando decenas de miles de palestinos reclamen por promesas incumplidas, ¿quiénes van a contestarles? ¿Los No Alineados?; ¿Unasur?, ¿Irán y Venezuela?
Gadaffi y Assad no podrán hacerlo porque uno estará ocupado en esconderse e intentar que sigan asesinando libios; y el otro estará ocupado masacrando a su población, aferrándose agónicamente al poder y feliz de su impunidad.
En un escenario de creciente incertidumbre y errores que se convierten en horrores, nadie, absolutamente nadie podrá decir que no hubo suficiente preludio como para no prepararse para lo que llega después.
Y que cada cual se ponga el sayo que le corresponda, y si puede, que lo sostenga.
Fuente: Diario El País

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