El Yo y Tú de israelíes y palestinos

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Por Fabián Bosoer
La estampida de violencia en Egipto y Siria y el nuevo fracaso en las conversaciones entre el gobierno israelí y los líderes palestinos en Amman, Jordania, encuentran su contracara en los semilleros de convivencia que se gestan a ambos lados de las cercas de seguridad y fosas que separan a judíos y árabes, “dentro” y “fuera” de las discutidas fronteras del Estado de Israel.
El deporte es una de esas motivaciones, como lo fue la música para Daniel Barenboim y Edward Said cuando crearon hace trece años la Orquesta del Diván Este-Oeste. Un proyecto del club de fútbol Hapoel Tel Aviv y la Asociación Mifalot viene juntando a miles de niños israelíes y palestinos unidos detrás de la pelota. Otro juego popular, el cricket, congrega a chicos y chicas israelíes y palestinos en equipos mixtos, a partir de la iniciativa del entrenador George Sheader, cuyo programa -el Cricket4Peace Project- acaba de ganar un premio internacional.
Otras iniciativas levantan su voz de denuncia y aportan desde el dolor o la protesta su testimonio de que existe un camino compartido que ya tiene un fértil tramo recorrido. Es el caso del Círculo de Padres-Foro de familias huérfanas, setecientos padres y madres judíos, árabes israelíes y palestinos que han perdido a sus hijos bajo las balas, cohetes o bombas victimarias y decidieron crear un organismo binacional, con sedes en ambos lados, para trabajar juntos y construir una narrativa diferente a la de la mutua incomprensión.
También lo están haciendo los miembros de “Breaking the Silence”(Rompiendo el silencio), una organización de ex soldados que cuentan lo que vivieron durante su servicio militar y denuncian los abusos que sufren los palestinos en los territorios ocupados, dando clases ilustrativas en los colegios de ciudades israelíes . Y en la otra punta, lo hacen los alcaldes de Gilboa y Jenin; israelí y palestino empeñados en un desarrollo regional conjunto que desdibuje la cerca que los separa. Son solo algunos de los tantos ejemplos que traen a nuestros días la civilización del diálogo que Martin Buber dejó como legado hace 60 años en su “Yo y Tú”: “No queda otra salvación posible que no sea la de la renovación del vínculo dialógico, la superación de la desconfianza existencial”.
Fuente: El Clarín, Argentina

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