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Por Elías Farache S.
Una curita para Gaza. Esa es la descripción que aplica para la ayuda humanitaria que se está tratando de hacer llegar a Gaza por vía marítima.
En el triste drama del pueblo palestino, muchas curitas se han dado para una herida que necesita mucho más que eso. Una aspirina resuelve un dolor de cabeza y algo de fiebre. Permite cierta mejora para buscar una solución definitiva. Una gasa para Gaza es más de lo mismo.
Los palestinos, y especialmente los de Gaza, necesitan una ayuda más profunda y sentida. No una ayuda que no resuelve nada y sí da mucho centimetraje a quienes la otorgan buscando el escándalo y otros oscuros fines que no se perciben a simple vista.
Los palestinos han recibido muchas ayudas puntuales y coyunturales. Pero no ayudas definitivas. Es por eso que, en vez de un Estado palestino, tienen campos de refugiados y refugiados que cumplen ya seis décadas. En Gaza, en Jordania, en el Líbano… Tienen a la UNRRA dándoles ayuda como refugiados que ya tienen tres y cuatro generaciones. ¿Es esta la solidaridad que ha dignificado al pueblo palestino? A todas luces, no.
Un barco de ayuda a Gaza le suministrará de mucha publicidad, latas y medicinas por doquier. Aliviará en algo un bloqueo que existe por razones diversas, una de ellas, la triste realidad que Gaza está gobernada por el HAMAS, que no reconoce a Israel, no negocia con ella, quiere destruirla y aprovechar cualquier ocasión para contrabandear explosivos.
Una "ayuda humanitaria" más para Gaza es ir aumentando el período de condena que tienen los palestinos, de recibir ayuda y causar lástima, para no hacer lo que desde hace tiempo deberían haber hecho: negociar con Israel y obtener algo de un todo, no seguir sin nada de todo.
El mundo preocupado por Gaza y por los palestinos, debería suministrar otro tipo de ayuda. Un buen consejo que los estimule a negociar con su vecino, a deponer las armas del terror y a trabajar por una sociedad donde sus individuos tengan calidad de vida, salgan de campos de refugiados perennes y construyan un verdadero Estado cuyo objetivo no sea destruir al estado judío ni cosas por el estilo. Esa es la ayuda que necesita Gaza y los palestinos.
Las solidaridades de salón y con mucha cobertura mediática, las declaraciones sentidas pero inútiles, la siembra de más odios y rencores… no van a resolver el problema.
De parte de Israel, le queda asumir su papel de malo una vez más: revisar los contenidos de ayuda humanitaria, recibir insultos y ser condenado. Mientras, uno que otro cohete casero es disparado desde Gaza a ver si cae en una casa de judíos israelíes. Esos mismos de los cuales no hay ni uno en Gaza…
Nota: antes de enviar esta nota a publicar, soldados israelíes tuvieron un enfrentamiento con el último buque de la flota humanitaria. Muertos y heridos, versiones encontradas. Se hablará mucho del tema y, por supuesto, se condenará a Israel. El objetivo primordial de la operación se ha conseguido: un escándalo mayúsculo en el cual la opinión pública condena a Israel.

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