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Por Moisés Garzón Serfaty
La solución del conflicto mesoriental no puede ser una solución cualquiera si se quiere lograr una paz duradera, firme y una convivencia armónica de los pueblos enfrentados. Una condición esencial es que se acepte por los palestinos que la senda hacia la paz pasa por la educación y también que el mundo reconozca que Israel no es el problema.
Los israelíes aspiran a algo bastante sencillo: a vivir en seguridad sin temor a ataques suicidas de terroristas, sin amenazas de exterminio, y a que se reconozca su derecho a vivir en paz en un Estado judío.
Mientras el odio predomine en el lado palestino, poco habrá que esperar de su liderazgo. Es desalentador constatar cómo se inocula a los niños el odio en las escuelas palestinas y no se pone fin a la retórica del radicalismo. En estas condiciones no tendría ningún valor la firma de un tratado de paz que no debe ser impuesto, sino el fruto de negociaciones directas en las que participen todas las fracciones, grupos y grupúsculos palestinos, puestos previamente de acuerdo, pues de lo contrario no habría garantías de que la paz sea respetada.
Oportunidades para alcanzar la paz ha habido muchas, pero como dijera una vez Abba Eban: “Los palestinos nunca pierden la oportunidad de perder una oportunidad”.
La educación para la tolerancia y el respeto mutuo es indispensable para mantener viva la esperanza de una solución al conflicto palestino-israelí que también es un conflicto islamo-judío, ya que el mismo, entre otras razones, está arraigado en prejuicios y antagonismos de larga data alimentados por rivalidades geopolíticas y atizado por fanatismos religiosos de ambos lados.
Pero la promoción del odio parte del lado palestino, así como el extremismo resultante que no respeta otras religiones. Los fanáticos islamistas proclaman la ley de la Sha´aría, cuya intención es imponer el Islam en el mundo y establecer un Califato mundial liderado por Arabia Saudita o la satrapía de los ayatolás iraníes. Por supuesto, no todos los musulmanes son así, pero esos musulmanes moderados viven atemorizados por la agresividad de sus correligionarios extremistas y evitan exponerse públicamente. Esa es una de las razones primordiales por la que se ve a la mayoría como radical, sin que necesariamente lo sea.
Otro de los factores que ayudaría a la causa de la paz es que esa prensa hipócrita mundial, esos medios de comunicación que desinforman deliberadamente, dejaran de propalar mentiras del tipo que los judíos les han robado la tierra a los árabes. Esta es una mentira más que le meten en la cabeza a los niños y a los que ya no lo son. Esto es parte de la enseñanza que les dan, en vez de decirles la verdad: que ésta es la tierra que siempre fue judía, que en el siglo XIX, cuando los judíos volvieron al desierto desolado y deshabitado que era todo ese territorio y lo comenzaron a trabajar, muchos árabes vinieron de los países vecinos y de otros lugares, ya que los judíos los trataban mejor y pagaban más que los patronos árabes. El resultado está a la vista: un pujante Estado de Israel, avanzado, moderno, ejemplo para muchos países que se benefician de su amistad y con el intercambio comercial, científico y tecnológico, como podrían beneficiarse los palestinos si se avinieran a constituir su Estado en paz y con la colaboración de Israel.
Por el bien de todos, es mejor apostar por la paz y empezar a educar para la paz.
Fuente: Nuevo Mundo Israelita

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