Antes de esclarecer, Israel se defiende

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Por Elías Farache
El Estado de Israel y los judíos del mundo, agrupados en comunidades y congregaciones, tienen una tarea común desde hace muchos años, y muy especialmente, desde la creación del Estado Judío, el Estado de Israel, de hacer esclarecimento, "hasbará". Este último es el término en hebreo.
Muchas personas, muchos países, muchos aparatos diplomáticos, acusan a Israel de no hacer el esclarecimiento adecuado. De no informar, explicar y aclarar ciertas situaciones y hechos que "esclarecerían" a quienes se sienten confundidos de buena fe, respecto a los que acontece en el Medio Oriente, particularmente entre Israel y sus vecinos.
Ciertamente, el esclarecimiento ha rendido frutos positivos cuando se hace a aquellas personas y grupos que tienen dudas y confusiones, que no tienen por qué ser expertos en la compleja materia del Medio Oriente y en la historia del pueblo judío. También, quienes a veces se dan la tarea de explicar y contar la historia desde un punto de vista no anti-israelí, agradecerían que el aparato diplomático del Estado Judío fuera más efectivo, dedicara más recursos a eso, a esclarecer.
Pero no nos engañemos. Muchas personas, grupos e ideologías no son susceptibles de esclarecimiento alguno. Tienen prejuicios contra el Estado de Israel y contra los judíos. A veces contra uno de los dos, la mayoría de las veces, contra los dos. Una pregunta fundamental que debe hacerse antes de esclarecer a algunos, es si reconocen el derecho de los judíos a un Estado independiente. La respuesta, tácita o expresa, es no. Entonces, a quienes no reconocen el derecho del los judíos a un Estado, resulta difícil convencerlos y explicarles. Están negados de antemano.
El Estado Judío, si se investiga su corta historia, sus dimensiones, fronteras, estadísticas y amenazas a las que está sometido; si se ve solamente su ubicación en el mapa del mundo, arroja como resultado que debe estar preocupado antes que nada, por su supervivencia. No hay mucho margen de maniobra para actuar. Rodeado de países no amigos y enemigos, que no reconocen su existencia. Con una población árabe israelí que no es amigable. Con Irán amenazando borrarlo de ese mismo mapa que vemos muy poco y analizamos menos. Con los palestinos de Gaza lanzando cohetes sin autoría responsable sino anárquica. Con la Autoridad Palestina que no quiere negociar y encuentra excusas malas, buenas y mejores para no hacerlo…
Los líderes responsables de Israel han de darle más importancia a la seguridad e integridad de sus ciudadanos que a la imagen que de ellos tienen terceras y alejadas partes. Es su deber. Quizás de verdad les queda poco tiempo y escasos recursos para aparatos de propaganda, esclarecimiento y campañas de opinión. Máxime aún si deben enfrentarse al prejuicio y a la negación anticipada.
Hace unas tres semanas, huestes de Gaza dispararon durante unos tres o cuatro días cohetes sobre el sur de Israel. Sin razón aparente, violando por enésima vez un cese de fuego pactado entre partes que no se hablan. Israel activó un sistema de intercepción de cohetes que dispara y ataja a estos proyectiles. Cada disparo para intercepción cuesta decenas o cientos de miles de dólares. Israel no escatima recursos y esfuerzos para que sus ciudadanos no perezcan ni sufran a manos de enemigos declarados y confesos, que actúan a sabiendas que sus acciones no les otorgarán los objetivos que persiguen, bien sea de destrucción de Israel o de algún reconocimiento o logro importante en su actual condición.
Seguro que antes que esclarecer, Israel ha optado por defenderse y actuar de inmediato. En defensa de vidas y de la vida rutinaria de un país en desarrollo y efervescencia. Antes que convencer a terceros que desde cómodos sillones y buenos salones opinan y recomiendan.
Aunque el esclarecimiento es necesario, importante y edificante… hay que estar vivo primero y además pretender seguir con vida.

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