Linchar a Israel
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Se trata de Jerusalén
21/05/2012

Por Roberto Arón
Para los árabes, Jerusalén nunca estuvo en primer lugar en sus devociones y oraciones; para ellos el primer lugar lo ocupa La Meca, después Medina y luego Jerusalén. Para los judíos siempre fue Jerusalén el centro indiscutido de los sueños, esperanzas y realizaciones, fervor y pasión; la ciudad más importante de la Biblia, con la admonición: “Si te olvidase oh Jerusalén, paralícese mi diestra”. También después de sonar el shofar al final de los rezos de Iom Kipur (la plegaria de Neilá), los creyentes dicen: “El año venidero en Jerusalén”, oración que, asimismo, se pronuncia en la noche del Seder de Pesaj.
Para los árabes el nexo con Jerusalén es el sueno de su profeta Mahoma, que, acompañado del ángel Gabriel, habría ido a la Mezquita de la Roca (Al-Aksa), desde donde habrían ascendido al Paraíso.
Para los judíos el nexo con Jerusalén es una vívida unión de miles de años en la que hubo reyes y guerras, triunfos y derrotas, ciudad que el rey David (año 1.000 a.C) convirtió en su capital y, en los tiempos modernos, 1957, fue proclamada capital del Estado de Israel.
En la historia del islamismo, ¿qué lugar tiene Jerusalén? ¿Es la ciudad santa para sus creyentes? ¿Está en el centro de sus oraciones? ¿Menciona el Corán a Jerusalén como fuente inspiradora?
La realidad histórica nos demuestra un hecho: la palabra “Jerusalén” aparece 669 veces en la Biblia (Antiguo Testamento); en cambio en el Corán, libro sagrado del Islam, no se encuentra una sola mención a Jerusalén. Los judíos cualquiera sea que sea el lugar o país donde se encuentran orientan sus rezos hacia Jerusalén. Los musulmanes lo hacen hacia La Meca. El nombre Jerusalén es repetido infinidad de veces en las plegarias judías.
Los árabes dicen: “Nunca aceptaremos que sigan construyendo en Jerusalén”. Los judíos sostienen: “Siempre seguiremos construyendo en Jerusalén porque es nuestra ciudad, la eterna ciudad de David y actual capital del Estado de Israel”. Los árabes nunca han aceptado ni reconocen la existencia de un Estado Judío. Los judíos sostienen que, en el apretado espacio de unos decenios, sin ese reconocimiento, han convertido a Israel en un ejemplo de democracia, progreso y civilización, “Or lagoim” (luz para los gentiles).
Nunca hubo un Gobierno palestino en Jerusalén; hubo un Gobierno jordano, de triste memoria, desde 1948 hasta el año 1967. En cambio desde hace milenios, hubo Reinos y Gobiernos judíos en Jerusalén.
Los árabes sostienen que siempre hubo árabes viviendo en Jerusalén, Es cierto pero también es cierto que siempre hubo una mayoría judia en Jerusalén. Por ejemplo, las estadísticas demuestran que en 1844 había un total de de 7.129 judíos y 5.000 musulmanes, mayoría que fue aumentando hasta que en el año 2000 había 530.400 judíos y 204.100 musulmanes.
Nunca existió una universidad árabe en Jerusalén. Existió y existe la Universidad Hebrea de Jerusalén, Nunca existió un hospital árabe en Jerusalén. Pero sí existieron y existen los hospitales judíos Zaharei Tzedek y Hadasa en Jerusalén.
Nunca existió una orquesta filarmónica árabe en Jerusalén, Existió y existe una filarmónica judía en Jerusalén.
La Jerusalén judía fue ocupada desde el año 597 a.C hasta 1967 por diversos Gobiernos. En 1967 fue liberada por los judíos y proclamada como capital del Estado de Israel.
Los árabes nunca comprenderán, que en este mundo no todo es negociable. Jerusalén no es negociable y no lo es porque sin Jerusalén el Estado de Israel pierde su sentido histórico y su alma judía.
Un punto de crisis
Una vez más estamos frente a negociaciones de paz con los árabes. Antes de empezar las negociaciones, el primer ministro Biniamín Netaniahu, declaró: “Jerusalén es la capital de Israel. Lo fue siempre, lo será y nunca será dividida”.
Conociendo las aspiraciones árabes sobre Jerusalén, podría interpretarse que dicha declaración del primer ministro Netaniahu cierra las puertas de las negociaciones antes que sean abiertas. Esta situación, sumada a la declaración de seguir construyendo en Jerusalén, ha llevado a un punto de crisis en las relaciones con nuestro mejor aliado en el mundo: Estados Unidos.
Sabiendo que nuestros derechos sobre Jerusalén son inatacables y partiendo de la base que los árabes negociarán de buena fe, pienso que es el momento de ofrecer algo que no signifique dividir políticamente a Jerusalén y que los árabes puedan aceptar, sin renunciar totalmente a sus pretensiones sobre el sector oriental de Jerusalén.
Mi proposición, en resumen, es la siguiente: establecer en la ciudad de Jerusalén el sistema de cantones (similar al que existe en Suiza).
La base de dicho sistema es que, en nuestro caso, las leyes del Estado de Israel regirán en todo el Estado y sus cantones (no hay división política de Jerusalén, hay solo una división administrativa). El Gobierno político considerará a los cantones como una unidad en la que primarán las leyes de Israel considerando a los habitantes de los cantones como ciudadanos israelíes con todos sus derechos y obligaciones. El Gobierno Municipal quedará a cargo de cada cantón y se regirá por estatutos cantorales, que haba que dictar oportunamente.
Conociendo la geografía humana de Jerusalén propongo establecer cuatro cantones: árabe, ortodoxo judío, ortodoxo cristiano y el secular.
Fuente: Aurora Digital

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