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Por Rebeca Perli
Ha estado circulando en la red un ignominioso artículo en el que se acusa al sionismo de ser "el responsable de la muerte y la miseria de millones de personas y de la creciente amenaza de todas las especies del planeta y del planeta mismo". Esto es una grotesca versión de una campaña internacional destinada a exacerbar el sentimiento antijudío y demonizar a Israel, lo cual se está logrando como se infiere del creciente antisemitismo en los más diversos ámbitos.
Israel, por su parte, sin descuidar su necesidad de supervivencia, está inmerso en sus propios objetivos orientados a convertirse en una potencia, sí, pero no para destruir al mundo sino para salvarlo. Los avances científicos del Estado judío son incuestionables y van en beneficio de toda la humanidad, para lo cual se están llevando a cabo investigaciones exhaustivas.
La empresa israelí Neuronix, por ejemplo, está desarrollando un dispositivo que ayuda a pacientes de Alzheimer a recuperar sus habilidades, y en la Universidad de Tel Aviv se trabaja en una vacuna contra tan penosa enfermedad.
Por otra parte, investigadores del Centro Médico Universitario Hadassah, la Universidad de Tel Aviv y el Instituto Weizmann de Ciencias, se están afanando, con resultados muy alentadores, por obtener una vacuna contra el cáncer; y la empresa Nano Retina está en su etapa final en el desarrollo de una retina biónica.
Pero lo más novedoso es la investigación de tres jóvenes estudiantes de la Universidad Ben Gurión dedicados al desarrollo del MinDesktop, un programa para discapacitados, que conecta las ondas cerebrales con una computadora, lo cual permitiría usar los pensamientos para navegar por la Web.
Es en este tipo de logros en lo que se afinca el poderío de Israel.

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