El antisemitismo en España
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Por Guido Maisuls
Mientras el breve y suave invierno se está alejando de nosotros, las perfumadas brisas de la primavera comienzan a soplar en nuestra querida Tierra de Israel. Son los nuevos vientos que soplan, son los nuevos tiempos que vienen. Israel necesita de nuevos grandes proyectos.
Nuestra Mediná debe volver nuevamente a su origen, volver al pueblo pues él y sólo él decidirá en el futuro inmediato una nueva dirección, un esperado liderazgo que hace mucho tiempo nos viene faltando, una nueva y auténtica dirigencia.
Existen muchos motivos valederos para volver a recuperar el optimismo aletargado o perdido luego de este olvidable y mediocre período de decadencia por el que venimos pasando. Yo tengo mis auténticas razones por las cuales bregaría y apoyaría con total determinación y convencimiento los nuevos vientos que soplan, los nuevos tiempos que vienen.
1. Promover como objetivo estratégico y primordial la obtención de una paz genuina con todos nuestros países vecinos árabes, Paz por Paz, como voluntad recíproca de convivir armónica y pacíficamente, sin mentiras ni mascaradas. Paz por Paz, no paz por territorios, no paz por dinero, no paz por terror, no paz por balas, no paz por hipocresías, simple y genuinamente Paz.
2. Aprovechar la excelente situación económica, financiera y tecnológica con la que Israel cuenta actualmente para desarrollar una economía de bienestar, más humana, más participativa, más distributiva, más incluyente, que armonice con nuestros valores milenarios de justicia y bienestar social. Una sociedad solidaria, sin pobres, sin marginados y sin explotados.
3. Incrementar severamente las investigaciones y penalizaciones sobre todos los funcionarios públicos que incurran en actos de corrupción contra el Estado o contra particulares, teniendo en cuenta los graves daños que producen al futuro de nuestro país.
4. Aumentar la protección del trabajador de Israel defendiendo sus derechos laborales, eliminando definitivamente los nuevos sistemas de trabajo transitorios por Jevrot Coaj Adam o por contratos “basura”.
5. Restablecer de alguna forma aquel Estado de bienestar con justicia y solidaridad social creado por los fundadores de Israel y que fue reemplazado por un modelo socioeconómico neoliberal globalizado o capitalismo salvaje y agresivo.
6. Lograr por todos los medios posibles, la liberación inmediata de todos los israelíes cautivos: Ron Arad, Guilad Shalit y Jonathan Pollard.
7. Impulsar con la máxima energía posible una inmediata y eficaz tarea de hasbará o esclarecimiento sobre la auténtica realidad de la lucha que realiza Israel contra el terror islámico y sus aliados internacionales.
8. Desarrollar redes más sólidas y flexibles de contención social y protección humana para los jubilados y pensionados, los niños, la minusvalidez, las familias uniparentales, familias que viven debajo del límite de pobreza y aquellas con numerosos hijos.
9. Mantener e incrementar todas las ayudas necesarias para la aliá, la absorción y la adaptación exitosa de todos los judíos del mundo que quieran compartir nuestro presente y futuro en la Tierra de Israel. Poniendo especial énfasis en una inserción laboral adecuada que permita al nuevo ciudadano desarrollar una calidad de vida aceptable y digna.
10. Aumentar y perfeccionar las acciones de prevención de las adicciones a las drogas y al alcohol que tanto daño hacen a nuestra juventud, creando mayor nivel de conciencia comunitaria.
11. Lograr mejores condiciones de accesibilidad y continuidad en los estudios universitarios para los jóvenes israelíes que se enfrentan a difíciles situaciones para ingresar a las universidades e impedimentos posteriores para financiar los altos costos de las mismas, teniendo en muchos casos que recurrir a estudios en el exterior, favoreciendo así el comienzo del desarraigo de su país.
12. Fomentar la utilización del transporte publico de trenes y autobuses para disminuir la sobresaturación de vehículos particulares que produce grandes embotellamientos, contaminación ambiental y sobre todo graves accidentes de transito, causa de muerte e invalidez que supera ampliamente a las producidas por las guerras y los atentados terroristas.
13. Desarrollar una enérgica acción de protección al medio ambiente relegada, la mayoría de las veces, por la acelerada necesidad de incrementar la producción y la rentabilidad económica en detrimento de la calidad de la vida humana, de la supervivencia de la fauna y de la flora autóctonas.
14. Reconocer alguna figura o tipo de ciudadanía israelí para todos y para cada uno de los judíos del mundo, como forma de afirmar su identificación y su pertenencia al único Estado judío y democrático del mundo.
15. Facilitar la completa integración de todos los israelíes en un proyecto en común de sociedad, eliminar los mitos y prejuicios, herencia de las diásporas, que producen barreras y obstáculos en el dialogo y en la convivencia; haciendo desaparecer los falsos antagonismos como entre laicos y religiosos, nacidos en el país e inmigrantes, blancos y negros, ashkenazim y sefardim, ricos y pobres, de derecha e izquierda, etc.
16. Abrir las puertas de Israel de par en par para nuestros hermanos anusim o descendientes de los conversos obligados al cristianismo y a otras religiones, más de 60.000.000 en Hispanoamérica, y también para los descendientes de las tribus perdidas que, dispersos por el mundo, son otros tantos millones. Para reconocerles primordialmente el derecho a recuperar su propia identidad robada a través de los siglos y permitirles su regreso a casa, a la Tierra de Israel y por ende al judaísmo al que alguna vez pertenecieron.
17. Solidificar con absoluta certeza, el carácter eterno e indivisible de Jerusalén como única capital del Estado de Israel.
18. Mejorar y promover los inseparables lazos de Israel con las comunidades judías que existen en todos los confines del mundo.
19. Asegurar la absoluta protección física, psíquica y espiritual de todos los ciudadanos israelíes tanto en Israel como en cualquier lugar del mundo donde se encuentren.
20. Reafirmar la defensa, la reivindicación y la soberanía de los derechos inalienables del pueblo judío sobre toda la Tierra de Israel.
“Hoy el mundo se halla en vísperas de un gran giro en su historia.. Este giro nos exigirá una flama espiritual, un ascenso hacia nuevos grandes proyectos, hacia un nuevo modo de vida donde nuestra naturaleza física ya no será maldecida, como en la Edad Media, ni nuestra naturaleza espiritual pisoteada, como en la era moderna”, Alexander Solyenitzin.

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