Teherán pasa de la primavera árabe al despertar islámico

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Por Robert Worth
Debía ser el momento culminante en el que Irán le imprimiría su sello a la "primavera árabe". Más de mil jóvenes militantes aterrizaron esta semana (financiados por el régimen) para asistir a una conferencia sobre el "despertar islámico", el nombre con el que Teherán pretende rebautizar los levantamientos árabes del año pasado.
A medida que los delegados iban inundando el vasto auditorio, una pantalla mostraba imágenes de la revolución iraní de 1979, que se fundían sin solución de continuidad con imágenes de las protestas de los jóvenes árabes de Túnez, Egipto, Libia y Yemen.
Pero había una trampa. No habían invitado a nadie de Siria, cuyo presidente autocrático, Bashar al-Assad, es un aliado clave de Teherán. El gobierno iraní suele desestimar a los manifestantes sirios, calificándolos de agentes extranjeros, aunque se trata de musulmanes que luchan contra un gobierno dictatorial y sanguinario.
La incómoda verdad muy pronto contaminó el guión armado. Cuando la conferencia empezó, un joven del público levantó un cartel que decía: "¿Y Siria?", escrito en inglés. El auditorio estalló en un aplauso cerrado, seguido de abucheos. Los asistentes comenzaron a entonar la consigna de los manifestantes sirios: "¡Dios, libertad para Siria!", pero sus voces fueron ahogadas por otros que gritaban a favor de Al-Assad.
Poco después, el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, subió al estrado para las palabras de apertura, y abordó el tema sin medias tintas.
"Tenemos que estar atentos: Occidente está intentando fomentar conflictos sectarios en nuestras sociedades, como parte de su estrategia para mantener con vida a Israel", dijo. "Hoy Siria, mañana nuestro país."
Desde el auditorio, su claquerespondió con consignas orquestadas de antemano. Pero quedaba claro que muchos de los asistentes no estaban de acuerdo. Por la tarde, se impidió a los periodistas asistir a la segunda parte.
"Recibimos estrictas instrucciones de no decir nada sobre Siria", dijo con sonrisa satisfecha un periodista de la agencia de noticias estatal.
La conferencia soslayó la incómoda situación de Teherán frente a los radicales cambios que atraviesa el mundo árabe. En un sentido, aunque acotado, las cosas salieron a favor de Teherán. Los partidos islámicos están llegando al poder en Túnez, Egipto y Marruecos, y puede ocurrir lo mismo en Libia, Siria y Yemen.
Pero un sistema de gobierno teocrático como el de Irán difícilmente logre imponerse en esos países, donde el objetivo de todos es el "modelo turco" de democracia electoral con islamismo moderado. En una región donde los sunnitas son mayoría, la fe chiita de Irán también es un serio obstáculo, y las tensiones sectarias están recrudeciendo.
La conferencia de Teherán coincidió con los primeros signos de división entre Irán y otros países musulmanes. El domingo Turquía fue anfitriona de una conferencia de la oposición siria, cuyos miembros denunciaron que Irán ayuda al gobierno sirio a reprimir a los manifestantes.
Unidad islámica
Irán intenta convertir la lucha contra Israel en el punto crucial de la unidad islámica, pero a muchos musulmanes les parece un argumento doctrinario y gastado, por fuerte que sea la simpatía que les despierta la causa palestina.
En la conferencia, durante una rueda de prensa con Ali Akbar Velayati -asesor del líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei-, un reportero jordano le preguntó, con tono irónico, cómo distinguir una revolución real de una conspiración extranjera. "La respuesta es simple: una está a favor de Estados Unidos y los sionistas, la otra está en contra", dijo Velayati.
Durante una pausa del evento, un libio de 31 años llamado Nafez al-Razi Abdollah se quedó hablando con periodistas. "Esta conferencia es acerca de la unidad del islam", dijo. Pero añadió que tanto él como otros libios agradecían a Estados Unidos por su ayuda para derrocar al coronel Muammar Khadafy, y que esperaban que su país tuviera un gobierno laico. Cuando le preguntaron por Siria, contestó: "Bashar es un tirano y debe ser derrocado".
Cerca de allí, charlaban dos clérigos de turbante de la ciudad sagrada iraní de Qom. Uno de ellos, Yahya Jahangiri, admitió que muchos iraníes desaprobaban la actitud de su gobierno respecto de Siria. "Pero en general es por razones internas, porque detestan a Ahmadinejad", aseguró.
La conferencia tuvo amplia difusión en los medios iraníes, y había pósteres con la leyenda "Despertar islámico", que cubrían las paredes de las inmediaciones del auditorio. Muchos habitantes recibieron esos carteles con evidente sarcasmo. Un mensaje de texto que circuló en los celulares de la capital decía: "Si está teniendo problemas para dormir de noche, no se preocupe. No es por el costo de vida, ni por la pobreza o el desempleo: usted está sufriendo un «despertar islámico»".
Advertencia de Khamenei a Washington
De acuerdo con un informe difundido por la organización Human Rights Watch (HRW), con sede en Nueva York, las fuerzas sirias detuvieron y torturaron a chicos de hasta 13 años desde que comenzaron las protestas contra el presidente Bashar al-Assad, hace 11 meses. "Los chicos no han escapado del horror de la represión en Siria", dijo Lois Whitman, directora del departamento de menores de HRW, que además denunció que muchos menores fueron asesinados a tiros en sus casas o en la calle. Por otro lado, ayer los bombardeos del régimen sobre la rebelde ciudad de Homs dejaron cerca de 100 muertos.
Traducción de Jaime Arrambide
Fuente: New York Time / La Nación, Argentina

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