Palestinos, entre mitos y negacionismos

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Por Guido Maisuls
Estimado lector: es necesario que sepas que el pueblo palestino no existía hace mas de sesenta años atrás. Fue creado artificialmente en épocas posteriores por las naciones árabes más radicalizadas como punta de lanza para expulsarnos a los israelíes de estas tierras, como si fuéramos un cuerpo extraño que debe ser extirpado. Así, los mitos del sufrimiento de los pobres y desheredados palestinos y del pretendido genocidio palestino son hoy presentados ante el mundo como una verdad absoluta.
Estarás enterado por los periódicos y noticieros de actualidad, que la Tierra de Israel está hoy y desde hace mucho tiempo sumida en una situación altamente critica y conflictiva pues es reclamada para si por una nueva entidad no aborigen, sin antecedentes históricos comprobables y sostenida artificialmente desde tiempo atrás por el mundo árabe y la comunidad internacional, esa entidad fue llamada Palestina.
Sus habitantes son producto en su gran mayoría de las últimas inmigraciones desde Siria, el Líbano, Jordania, Irak y Egipto, que llegaron atraídos por las nuevas fuentes de trabajo y sustento creadas por los primeros pioneros sionistas que dieron vida al gran sueño de Theodor Herzl.
Un mito (del griego mythos, “relato”, “cuento”) es un relato tradicional de acontecimientos prodigiosos protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes o monstruos. (Wikipedia).
El mito de los palestinos
“Jamás existió una tierra llamada Palestina gobernada por palestinos. Los palestinos son árabes, indistinguibles de los jordanos (otra invención reciente), sirios, iraquíes, etc. Tened en mente que los árabes controlan el 99.9% del Medio Oriente. Israel representa un décimo del uno por ciento de las tierras. Pero eso es demasiado para los árabes. Ellos quieren poseer todo. Y éste es en definitiva el motivo del conflicto con Israel. No importa cuántas concesiones de territorio los israelíes hagan, nunca será suficiente”. Joseph Farah, “Mitos del Medio Oriente” (escritor y periodista árabe).
Una mitologia negacionista
“¿Qué se supone que significa un Estado judío? Pueden llamarlo como quieran pero yo no lo acepto y lo digo públicamente: todo lo que sé es que hay un Estado de Israel en las fronteras de 1967, ni un centímetro más ni un centímetro menos. Cualquier otra cosa, no lo acepto”. Mahmud Abás, más conocido por su nombre de guerra Abu Mazen.
Abás estudió leyes en Egipto y después continuó su formación en la Universidad Oriental en Moscú donde concluyó sus estudios con la siguiente tesis doctoral: “La Conexión entre el Nazismo y Sionismo 1933-1945”. Luego publicó un libro con un título algo diferente: “La Otra Cara: la Conexión Secreta entre los Nazis y el Movimiento Sionista”. Un pensamiento muy afín al del presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad.
En su tesis, Abu Mazen intenta deslegitimar al movimiento sionista, inventando el supuesto acuerdo de 1935 entre las autoridades nazis y la dirigencia sionista de aquella época, que permitieron la fuga de los judíos alemanes a Palestina a cambio de sus propiedades. Con esto intenta, en forma descarada, demostrar que el movimiento sionista colaboró con el nazismo en épocas del Holocausto.
En el prólogo a su libro, Abu Mazen relativizó el número de víctimas del Holocausto judío más acentuadamente que en su disertación, negando los datos habitualmente aceptados. También argumentó en su libro aunque no en su di -sertación, que las cámaras de gas no fueron utilizadas para el exterminio, coincidiendo así con las afirmaciones del conocido negador del Holocausto Robert Faurisson.
El mito de los moderados
Ante la perspectiva de la inminente retirada unilateral de Gaza en el año 2005, invitó a los dirigentes de Hamás, la Yihad Islámica y el Frente Popular por la Liberación de Palestina a trasladar sus cuarteles de Damasco a Gaza y formar junto a la OLP un Gobierno de Unidad. Luego de la retirada israelí de Gaza se sinceró así: “Debemos recordar que todos nuestros logros son resultado del sacrificio de los mártires. Este paso será seguido por posteriores retiradas de Cisjordania y Jerusalén. Continuaremos hasta que no quede un solo palestino en las cárceles israelíes.
En su gestión de Gobierno, Abu Mazen aprobó una ley por la que se autoriza el pago de 2.200 dólares a las familias de los mártires o terroristas suicidas. En pleno apogeo de su conflicto con el Hamás, llama a la reconciliación terrorista: “Debemos dejar de lado nuestras luchas internas y alzar nuestros rifles contra la ocupación israelí”. “Debemos unir la sangre de Hamás y de Fatah contra Israel, como hicimos desde el comienzo de la Intifada”.
El mito de los pacifistas
“Si vosotros (los Estados árabes) queréis la guerra, y si todos vosotros lucháis contra Israel, estamos a favor. Pero los palestinos no lucharán solos porque no tienen la capacidad para hacerlo”.
Abás: “If all of you [Arab States] will fight Israel, we are in favor”. Hace pocos dias.
“No descarto volver a la lucha armada, No apoyo el regreso a la lucha armada en estos momentos pero en el futuro puede ser una opción para el pueblo palestino. Yo tuve el honor de disparar el primer tiro en 1965 y de ser el que enseñó a muchos en la región y en todo el mundo sobre la resistencia palestina”. “Al Fatah tuvo el honor de dirigir la resistencia y de enseñarle a todos, incluyendo a Hezbollah, que se formó en nuestros campamentos militares”. “Desgraciadamente Israel utiliza estos días un término generalmente evitado desde hace 60 años y es el término holocausto. Lo que pasa en Gaza es peor que el Holocausto”. “Es increíble que la reacción israelí al lanzamiento de cohetes palestinos, que condenamos, sea tan terrible y espantosa”. Auténticas palabras del presidente palestino.
Grandes dudas mitológicas
1. Los bandos enfrentados (Hamás y Al Fatah) ¿no son dos bandas terroristas? Una islámica y fanática, la otra laica y corrupta.
2. Si los palestinos de Hamás son los malos, ¿realmente los de Abu Mazen son los buenos?
3. ¿Al Fatah no es tan judeofoba y sionofoba como Hamás?
4. Los palestinos que tienen manchadas sus manos con sangre israelí, ¿son únicamente los de Hamás? ¿Los de Al Fatah no?
5. ¿No dicen las encuestas que la mayoría de los palestinos (alrededor del 70%), sin distinción de banderías, no quieren vivir al lado de un Estado judío, democrático y occidental?
6. ¿Hay que confiar en un Abu Mazen que promovió el “martirio palestino” indemnizando a las familias de los suicidas?
7. ¿Por qué Abu Mazen es de los buenos, si él aprobó su Doctorado Universitario con una tesis sobre la negación del Holocausto, coincidiendo con el presidente de Irán?
8. ¿Debe Israel aceptar las conversaciones de paz con un negacionista del Holocausto y un negador de la existencia de Israel como Estado judío?
9. ¿Es realmente Abu Mazen un auténtico representante y legítimo intérprete político de los palestinos?
10. ¿Recién ahora los Estados Unidos y la Unión Europea descubrieron la clave del problema palestino?
11. ¿Abu Mazen, es realmente un socio para Israel como lo aseguran Barack Obama y la Unión Europea?
12. Dar dinero y armas a Al Fatah, ¿es un camino hacia la paz?
13. ¿Por qué Jordania no se hace cargo de los palestinos de Judea y Samaria y Egipto de los de Gaza? ¿Por qué los israelíes siempre somos responsables de sus problemas, de sus debilidades, de sus fanatismos y de sus erróneas decisiones?
14. ¿No estará Israel comenzando a transitar un nuevo camino equivocado si aceptara las presiones norteamericanas y europeas para inmiscuirse en falsos y ajenos dilemas?
15. ¿Debe Israel convertirse en un ente mesiánico y salvador de un pueblo que se deja guiar por ideologías fanáticas y corruptas?
Hoy esta más claro que el agua del manantial, que a los palestinos “buenos y moderados” de Abu Mazen y de la Autoridad Nacional Palestina se les ha caído la máscara que llevaban puesta y dejaron ver, a plena luz del día, sus verdaderos y auténticos rostros.
Dicen muchos y serios formadores de opinión que a la paz se podrá arribar algún día, únicamente negociando con nuestros auténticos enemigos pero yo me atrevo a agregar que para que ello ocurra, estos enemigos deberán sentarse con nosotros en una auténtica mesa de negociaciones y no en un show mediático, con la cara libre al sol, sin máscaras de “buenos y moderados”, portando una verdadera representatividad de quienes dicen representar, convencidos de que ellos también tienen que otorgar y hacer reales concesiones dolorosas, que de la otra parte hay muchos aspectos que son irremediablemente irrenunciables y fundamentalmente dejar definitivamente de lado ese viejo y desgastado rol de ser las eternas y desgraciadas víctimas del malvado ogro sionista.
Seamos realistas; los mismos palestinos se están encargando de que esos tiempos estén aún demasiado lejanos y que la Paz permanezca miserablemente abandonada en el polvoriento desván de los mitos.

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