La falsa neutralidad de Franco en la II Guerra Mundial

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Por Momy Sultan
Un documento de once páginas recientemente descubierto en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, contiene la lista de más de un centenar de nazis activos, a los que se les dió asilo y nuevas identidades al final de la II Guerra Mundial., Esto no hace más que confirmar el papel de España fervientemente favorable al Eje, durante la Guerra.
Según el corresponsal del “Times” en Madrid, el descubrimiento emocionará a los historiadores y biógrafos de Franco, la mayoría de los cuales creían que el Caudillo se mantuvo a una escrupulosa distancia de los aspectos más sórdidos de la empresa bélica de Hitler.
Tras haber ganado la Guerra Civil Española (1936-1939), con la ayuda de Hitler y Mussolini, Franco estaba convencido de la invencibilidad de la maquinaria bélica nazi.
Recientemente se han publicado en España detallados planes de bombardeos artilleros de Gibraltar, trazados bajo las órdenes directas de Franco. Se apoderó de Tánger y ofreció formalmente unirse al esfuerzo bélico de Alemania. Hitler desechó la idea sin contemplaciones, sin embargo reexaminando sus opciones se reunió con Franco el 23 de Octubre de 1940 en Hendaya, cerca de la frontera Franco-Española, Hitler tuvo que aguantar durante horas los obstinados deseos del Caudillo, para que le financiara la beligerancia española, en esa reunión surgieron dos anécdotas: La Primera, que Franco llegó con retraso a la reunión como un hecho premeditado, eso es totalmente falso, sino que llegó tarde porque en esa época, terminada la guerra civil, los trenes de la R.E.N.F.E. , se sabían cuando salían, pero no cuando llegaban, La Segunda, si es cierta, es que Hitler dijo al salir de la reunión “que prefería sacarse una muela en frío antes que reunirse nuevamente con el enano del Pardo”
Franco proporcionó a los alemanes, instalaciones para repostar combustible, reconocimientos aéreos, dándoles mayor alcance a los submarinos alemanes, que repostaban en puertos españoles de la costa occidental, en Marruecos y Canarias.
También facilitó a las industrias bélicas alemanas, materiales  estratégicos, muy especialmente el tungsteno, que era fundamental para los blindajes de los tanques y para los proyectiles capaces de atravesarlos.
Después de la invasión alemana a la Unión Soviética, envió la División Azul, a luchar al lado de los alemanes en el frente oriental. Cerca de 50.000 voluntarios falangistas y oficiales del ejercito regular español, lucharon a favor del Eje, estuvieron al mando del General Muñoz Grande, el cual fue condecorado por Hitler con la máxima distinción alemana alemana: La Cruz de Caballero de Lacruz de Hierro con Hojas de Roble, por la campaña de Rusia. En España se mantuvieron hasta el final de la guerra: puestos de observación, estaciones de intercepción de radio e instalaciones de radar, manejados por alemanes.
En la primavera de 1945, las guarniciones alemanas en el sur de Francia, recibían alimentos y municiones desde los puertos españoles del golfo de Vizcaya,  la prensa española resto importancia a los horrores del holocausto. Además no rompió relaciones diplomáticas con el tercer Reich, hasta el 8 de Mayo de 1945, el día VE (victoria en Europa).
Centenares de ingenieros, químicos y técnicos alemanes que habían sido enviados para supervisar la contribución de España al esfuerzo bélico hitleriano, se quedaron en España. Estos habían supervisado la producción en España de millones de cartuchos de fusil, cañones pesados y piezas de artillería para el ejército alemán, motores para la aviación y los submarinos, uniformes, así como una amplia gama de productos químicos y explosivos.
Siempre se vitoreó la “Neutralidad” española dentro y fuera del país, como el mayor de los logros de Franco.
En 1946, en una entrevista ampliamente difundida, Franco reiteró sus pretensiones de no haber ayudado nunca al Eje, mediante el procedimiento de conceder la nacionalidad española a nazis y criminales de guerra, era posible negar que se les diera asilo.
Franco fue cómplice personal de la fuga y refugio de León Degrelle, general belga de la S.S., fundador de la Legión Valona, que luchó con los alemanes. Junto con un grupo de pilotos Nazis, Degrelle se escapo de Berlín cuando ya los rusos entraban en la ciudad.
Aterrizaron y se estrellaron en la playa de san Sebastián, siendo detenidos, a pesar de las demandas de Bélgica que lo condenó a muerte por colaborar con los nazis, se le permitió escapar y con el tiempo instalarse y hacer negocios en un exilio dorado en Sevilla, hasta su muerte en España.
El General italiano Gastone Gambona y otros fascistas italianos, fueron muy bien recibidos en España.
Otto Skorzeny, el As nazi de las operaciones especiales, que había rescatado en 1943 a Mussolini de la prisión en el Gran Sasso, se fugó de una prisión aliada en Alemania, se refugió en España; Dirigió un fructífero negocio de importación y exportación, además fue uno de los primeros inversionistas en la Csta del Sol, la mayoría de los terrenos de Puerto Romano en Marbella, pertenecían a su viuda o herederos. Consiguió grandes contratos para modernizar la red ferroviaria española, tuvo una gran relación con ultraderechistas españoles hasta los años setenta.
Johannes Bernhadt, destacada figura en la Auslandorganization nazi en Marruecos, el Mariscal Goering lo había recompensado con una fructífera posición en la organización comercial que cambiaba equipos alemanes por materia prima española.
El 31 de mayo de 1946, en un informe del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, además del pródigo apoyo de Franco al Eje durante la guerra, afirmaba que entre dos mil y tres mil funcionarios nazis, agentes y criminales de guerra vivían en España.
El gobierno de Estados Unidos calculó, que las pertenencias financieras de los ex nazis, ascendían a 95 millones de dólares (más de 500 millones a los precios de hoy).
Aunque todos los informes revelaban la naturaleza fascista del régimen de Franco por su conducta favorable al Eje y su continuo apoyo a criminales de guerra nazis y organizaciones fascistas extranjeras.
Las potencias occidentales se resistieron a adoptar medidas que pudieran acrecentar la inestabilidad de España. A Franco se le sancionaría nada más, con la retirada de los embajadores, pero no de las embajadas en Madrid, con eso saco una conclusión: Que los nazis vencidos y las potencias aliadas vencedoras, “gracias a los intereses creados”, ambos fueron cómplices del régimen franquista, unos durante la guerra y otros después de ella.

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