¿Qué piensa Bilam del pueblo judío?

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Por Rabino Iona Blickstein
En el año 2488, víspera de la entrada a la Tierra Prometida, el pueblo de Israel conquistó y venció a Og, Rey de BaShan y a Sijon el Amorí.
Balak analista político de esa época, sintió que el pueblo de Israel era un peligro, porque podía atacar a Moav. Los príncipes moabitas decidieron nombrar a Balak como Rey de de Moav, este comienza a indagar sobre el líder de los hebreos (Moshé), estudiando su biografía, descubre que él vivió muchos años en Midian y piensa que allí podría estar el secreto del éxito de Moshé.
Balak, se dirige a Midian que no lindaba con Moav, encontrándose a más de 300 kilómetros de distancia, y allí le informan que la fuerza de Moshé, está en su boca (en su palabra, su poder espiritual), con esta información y después de haber firmado junto a los midianitas un pacto de coalición contra Moshé, en su primera reunión deciden: “iremos en contra de Israel con un hombre, cuya fuerza reside en su boca”. Ese hombre era Bilam, quien recibió la profecía de HaShem. ¿Por qué HaShem le dio este privilegio?
Para que los pueblos del mundo no digan que no tuvieron profetas, que pudieran conducirlos por el buen camino – Bilam utilizó el soplo divino, para el mal y la corrupción.
Cinco veces seguidas y desde distintos ángulos. Bilam trata de encontrar puntos débiles del campamento de Israel – pero en vez de maldecir, lo bendice con el espíritu divino, porque D-s no quiere que se maldiga al pueblo de Israel.
Bilam, hombre tuerto, vio con un solo ojo, lo que muchos no pueden ver con dos, en el momento de la verdad, fue iluminado, y descubrió el significado de Israel.
Desde la cima de la montaña de Moav, observó al pueblo situado en el valle, a la ladera de la montaña. Frente a sus ojos vio a todas las generaciones de este pueblo en el amplio panorama histórico.
De repente lo abandonaron sus fuerzas. Las maldiciones que preparó al pueblo se atragantaron dentro de él lo que vio le hizo decir varias bendiciones entre la cual se encontraba: “cuan buenas son Tus tiendas, oh Yaakov, tus moradas ¡oh Israel!” (24:5).
Comprendiendo que la existencia del pueblo Israel, es el resultado de la educación, sentido de familia, pureza y unidad, dijo: “¿Por qué maldeciré lo que no maldijo D-s? – Desde la cima de la peña los veo, desde las colinas los contemplo. He aquí un pueblo que a solas mora, y entre las naciones – no es considerado.
Una cosa es clara, y la historia de Israel lo confirma, cuando el pueblo judío se asimila al entorno que lo rodea, pierde su identidad y el honor de los pueblos, pero al apegarse a sus valores y normas de vida, conservará su integridad física y moral, siendo así un ejemplo para las naciones del mundo.
Tres son los principios que hicieron a Israel el pueblo de D-s: la pureza matrimonial, el estudio y la oración. El recato y la humildad, unidad y solidaridad, estudio de la Tora a todo nivel. Pasaron más de 3000 años y estamos como pueblo frescos y siempre renovados, sirviendo como Referencia para el mundo entero, No olvidemos. Esta es la razón de nuestra existencia y nuestra misión.

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