18 años del atentado contra la AMIA

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18/07/2012

Por Editorial del Distrito XXIII de Bnai Brith Internacional
Dieciocho años de desaciertos policiales, diplomáticos y políticos han transcurrido desde aquella mañana del 18 de julio de 1994, cuando a las 9:53 a.m. un vehículo cargado de explosivos estalló y demolió el casi centenario edificio comunitario de la AMIA, causando la muerte de 85 personas y heridas a más de trescientas, todos ciudadanos de un país cuyos dirigentes políticos poco han hecho para defender la memoria de los asesinados y procurar que los culpables de tales acciones sufran las consecuencias de sus actos, no en una acción revanchista, sino en un procedimiento destinado a impedir que la indiferencia logre vencer a la verdad y que la justicia imponga su contundente veredicto para que tales acciones sean sancionadas y no vuelvan a repetirse en ninguna parte del mundo.
Pero si bien, por una parte, es cierto que bajo las dos últimas administraciones de la Casa Rosada hemos sido testigos de una voluntad política para aclarar los hechos que no estuvo presente en los gobiernos de sus predecesores, por otra parte y a pesar que el nivel de relaciones diplomáticas entre Argentina e Irán han sido degradadas al nivel de encargados de negocios, existe aún un importante intercambio comercial entre estos dos países, lo cual hace ver que las transacciones económicas pesan más que la justicia a la que se busca llegar, suponemos, desde el gobierno argentino.
Es imposible vender y comprar mercancías a quienes decidieron asesinar ciudadanos argentinos sembrando la muerte y el horror en el barrio porteño de El Once. Es una afrenta para la memoria de las víctimas que, mientras el gobierno de Teherán se niega a colaborar con la justicia argentina, exista cualquier relación, por mas minúscula que sea, entre ambos países.
Existe impotencia tras dieciocho años de impunidad y encubrimientos locales e internacionales. Existe un colectivo que reclama justicia teniendo como base la evidencia inocultable del involucramiento que el gobierno iraní, de la mano de sus protegidos de Hezbollah, tuvieron en la preparación, ejecución y posterior huída de los responsables del ataque perpetrado en contra de la Argentina en 1994. Y tenemos que decir “en contra de la Argentina” porque aun quedan sectores que con su conducta y discursos nos quieren hacer ver que el atentado fue en contra de los judíos y no de toda una nación.
Más que seguro que este miércoles 18 de julio oiremos de nuevo declaraciones, proclamas y discursos encendidos clamando justicia por aquellas vidas apagadas cuando desarrollaban con plena normalidad su rutina cotidiana en el trabajo o en la calle, ignorantes ellos que su muerte había sido decretada en Teherán semanas antes por un régimen asesino carente de escrúpulos y provisto de un instinto homicida característico tan solo por quienes desprecian a la vida misma.
Hace un buen tiempo que llegó el momento en que el gobierno argentino rompa todo tipo de relaciones con Irán y exija con firmeza la extradición de los culpables de la masacre, tanto los intelectuales como los materiales. Hace tiempo que MERCOSUR debe sumarse a la indignación y romper todo tipo de vínculo con los asesinos de Irán. Digan las cosas tal y como son, a pesar de las presiones políticas y económicas que pudiera estar recibiendo tanto de Irán como de los socios estratégicos y comerciales que el régimen teocrático tiene en América Latina, principalmente en Venezuela. La Argentina debe mantenerse firme en la denuncia presentada en el seno de la ONU en contra del régimen de Teherán tanto por su participación en los atentados de 1994 como por su negativa de colaborar con un sistema judicial que, con firmeza y determinación, ha decidido por fin actuar. Ha llegado el momento en que Argentina declare a Hezbollah, organización ejecutora de la orden impartida en Teherán, como a una asociación terrorista dado que su presencia en América Latina atenta en contra de la paz regional y es una amenaza en contra de las democracias de nuestro continente. Así impide que en el futuro se sigan promoviendo visitas a esta parte del mundo de individuos de baja estatura moral como Ahmadinejad que ha tenido el descaro de exigir que Israel sea borrada del mapa y de negar la existencia del Holocausto.
La Argentina tiene ante sí, sobre todo después de las decididas acciones del fiscal Alberto Nisman a partir del año 2008, la oportunidad para desenmascarar finalmente a un régimen, que como el iraní, solo sabe sembrar la muerte por donde va. El gobierno argentino seguirá recibiendo el apoyo de todos que saldremos no a defender a una persona o a un partido político, sino a sumar nuestro esfuerzo al de una iniciativa que busca resucitar a la palabra “Justicia” que poco a poco se está diluyendo del diccionario.
Ojalá y para el aniversario 19 del atentado tengamos otro mensaje, más optimista. Ojalá y podamos ver a los responsables tras las rejas, con Irán desenmascarado y con Hezbollah bien lejos de nuestras fronteras.
No podemos devolverles la vida a quienes la perdieron, pero si podemos evitar, a base de acciones precisas y valientes, que nuevos asesinatos tengan lugar en nuestras ciudades.
Fuente: Distrito XXIII de Bnai Brith Internacional, Norte Latinoamérica y el Caribe

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