¿Por qué la paz palestino-israelí será difícil de lograr?

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Por Alan Dershowitz
Pese a los serios esfuerzos del presidente estadounidense Obama, del primer ministro israelí Netanyahu y del presidente palestino Abbas, será extremadamente difícil lograr una solución pacífica final entre Israel y los palestinos en un futuro próximo. El principal obstáculo para la paz es la comunidad internacional encabezada por las Naciones Unidas. La comunidad internacional ha envalentonado a los líderes árabes en la creencia de que Israel puede ser deslegitimado y debilitado por la presión internacional y que, si los palestinos se mantienen el tiempo suficiente, pueden lograr su objetivo final: poner fin a la existencia de Israel como estado judío, aceptada por la comunidad internacional.
Esto quedó claro en un comunicado emitido esta semana desde Damasco y firmado, no sólo por Hamas, sino por varios grupos seculares palestinos que, anteriormente, habían favorecido conversaciones directas. La posición actual de estos grupos es oponerse a las negociaciones y esperar a que Israel esté aún más aislado. Esta es la forma en que lo hizo el comunicado: "Insistir en conversaciones directas lanza un salvavidas a Israel, cuando se profundiza su aislamiento… Un retorno a las conversaciones directas sirve a EE.UU. y al objetivo sionista de liquidar los derechos nacionales del pueblo palestino". Por "los derechos nacionales del pueblo palestino", los grupos que firmaron la declaración entienden: el derecho de los palestinos a "regresar" a lo que hoy es Israel y convertirlo en un nuevo estado musulmán-árabe. El líder de Hamas Khaled Meshall elogió la reunión que produjo esta negativa declaración como "excepcional", porque unió a once grupos dispares, algunos religiosos, otros seculares que, según él, representan a la mayoría de los palestinos.
¿Por qué negociar desde una posición de debilidad relativa, los firmantes de la declaración preguntan retóricamente, cuando la comunidad internacional está reforzando la posición de los palestinos, mientras que debilita a Israel? La demora, se cree, ayudará a los palestinos a obtener un mejor trato, tal vez incluso la preservación de su llamado derecho de retorno – un "derecho" que ningún Gobierno israelí aceptará nunca.
Incluso la más moderada Autoridad Palestina, liderada por Abbas y el primer ministro Salam Fayyad, está aumentando sus exigencias sobre Israel, al que ve como cada vez más aislado. Ahora exige más de lo que fue ofrecido por el Presidente Clinton y el entonces Primer Ministro Ehud Barak en el período 2000-2001. Y ofrece considerablemente menos a cambio. En aquel entonces, la Autoridad Palestina pudo haber ofrecido a Israel la paz real en todas sus fronteras. Hoy en día sólo puede ofrecer la paz en la frontera oriental de Israel con la Margen Occidental. La paz con la Autoridad Palestina no traerá la paz con Hamas en la frontera suroeste de Israel con Gaza. Tampoco traerá la paz en su frontera norte con Líbano, que ahora es controlada por Hezbollah, un representante de Irán. Y hablando de Irán, el régimen virulentamente anti-israelí que actualmente controla ese país, es el gorila de 350 kilos en el salón.
En una visita de un mes a Israel, me reuní con todos los líderes políticos y militares israelíes. Durante el transcurso de nuestras muchas horas de discusión, la cuestión de los palestinos fue claramente secundaria respecto de la amenaza planteada por un Irán con armas nucleares. A menos que esa amenaza sea eliminada, o considerablemente retrasada, muchos israelíes creen que tienen poco que ganar de una paz parcial con el grupo que los amenaza menos, a saber, la Autoridad Palestina. Y tienen algo que perder, porque la paz con la Autoridad Palestina requerirá el desmantelamiento de la mayoría de los asentamientos en la Margen Occidental. Esto no será fácil de lograr para Israel, porque habrá hostil resistencia por parte de algunos de los colonos, al menos. La gran mayoría de los israelíes apoyan el desmantelamiento de los asentamientos, incluso si requiere conmoción civil, pero sólo si obtienen una verdadera paz a cambio.
El gobierno israelí es ahora más conservador de lo que lo fue en 2000-2001. Yasser Arafat fue advertido por el entonces presidente Clinton, así como por el príncipe Bandar de Arabia Saudita, de que los palestinos nunca conseguirían una oferta mejor. No obstante rechazó la generosa oferta y comenzó la segunda intifada, que causó la muerte de miles de personas, entre ellas cerca de 1.000 civiles israelíes. Entonces. ¿Cómo pueden los palestinos esperar conseguir más por menos, después de rechazar una oferta generosa y comenzar una mini-guerra? Esa es la pregunta que muchos israelíes se hacen. La respuesta no se ha aproximado.
Una razón relacionada de por qué la paz será difícil de lograr en el corto plazo, es que la vida es bastante buena, tanto para la mayoría de los israelíes como para la mayoría de los palestinos de la Margen Occidental. La economía de Israel está prosperando, ha habido muy poco terrorismo, y encuestas recientes sugieren que los israelíes están entre las personas más felices y satisfechas del mundo. No tengo conocimiento de ninguna encuesta sobre los palestinos de la Margen Occidental, pero recientemente visité Ramallah para reunirme con el primer ministro palestino Fayyad, y lo que vi fue una ciudad próspera, con coches de lujo, tiendas de alta tecnología, bulliciosos restaurantes y muchos otros indicadores de que la vida es también buena en Ramallah, que es la capital en funciones de la Autoridad Palestina.
Cuando los tiempos son buenos para ambas partes, ninguna de las partes puede estar dispuesta a hacer concesiones significativas. Para los palestinos, tales concesiones incluyen renunciar a cualquier derecho de retorno, un status desmilitarizado y una disposición a aceptar algunas comunidades israelíes en las afueras de Jerusalem, en tierras capturadas por Israel durante la Guerra de los Seis Días. Para los israelíes, las concesiones, además del desmantelamiento de los asentamientos, incluyen un fortalecimiento militar palestino y una cierta pérdida de control sobre las fronteras de un estado palestino.
Si la administración Obama fuera capaz de asegurarle al gobierno de Netanyahu que a Irán no se le permitirá desarrollar armas nucleares – aunque eso requiera un ataque militar como último recurso – los israelíes estarían más dispuestos a asumir riesgos para alcanzar la paz con la Autoridad Palestina. A falta de esas seguridades, la atención del gobierno de Netanyahu seguirá centrada en la única amenaza existencial que Israel enfrenta: a saber, un Irán nuclear.
Hay quienes teorizan que, si Israel fuera a llegar a un acuerdo con los palestinos, eso haría más fácil para la administración Obama evitar un Irán nuclear. Si esto es cierto o no, los israelíes con los que hablé quieren algo más que teorías. Quieren una garantía de que pueden lograr una verdadera paz y seguridad, no sólo en relación con los palestinos sino también en relación con Irán, en el caso de que vayan a ceder el control sobre los territorios que conquistaron en una guerra defensiva.
Decir que la paz será difícil de lograr, no es sugerir que las partes dejan de intentarlo. Pero para tener éxito, deben tomar en consideración los riesgos y realidades en todos lados.
Traducción para porisrael.org: José Blumenfeld
Fuente: Jerusalem Post

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