Libelo judeofóbico del vicedirector de La Vanguardia

Eshet Jail, mujer virtuosa
10/08/2012
Conflicto palestino-israelí
14/08/2012

Por Eduard Yitzhak 
Alfredo Abián, vice director del periódico más leído en Cataluña La Vanguardia, ha publicado el 22 de agosto de 2010 un artículo titulado: El rabino y el jeque que más que artículo es un panfleto antisemita. Abián inicia su panfleto diciendo: Israelíes y palestinos reanudarán el 2 de septiembre en Washington por enésima vez su proceso de paz, bajo la batuta de Estados Unidos. Desde que Israel declaró su independencia en 1948, los dos pueblos están sumidos en una guerra ininterrumpida de distinta intensidad. Más de 60 años acumulando odio y encajando fracasos diplomáticos no son un buen presagio. Incluso buena parte de los actores ha acentuado tanto sus esencias que ni sus respectivos antepasados los reconocerían.
Ya antes de la independencia de Israel el 14 de mayo de 1948 existía un conflicto entre árabes y judíos. Inmediatamente al reconocimiento por las Naciones Unidas de Medinat Israel –Estado de Israel-, el pequeño estado hebreo era atacado simultáneamente por las tropas profesionales y bien equipadas de la Legión Árabe y los ejércitos de cinco estados árabes que buscaban culminar la obra emprendida por Hitler, aniquilar al pueblo judío, y destruir su estado, asentado sobre una pequeña parte de la ancestral cuna del pueblo judío, lo que el emperador Adriano denominó Palestina como intento de desjudaizar Israel con el fin de represaliar a los hebreos tras sofocar la rebelión de los años 132 al 135 de la EC.
Desde hace más de 34 siglos un remanente judío ha vivido siempre sin interrupción en Tierra Santa, mayormente en Jerusalem.
El 22 de marzo de 1945, más de 3 años antes de la Independencia de Israel, se funda la Liga Árabe. Ésta en su carta fundacional fijó como objetivo inicial el conseguir que el resto de estados árabes que aún se encontraban colonizados por países europeos se independizasen, y que en el Mandato Británico de Palestina la minoría judía no estableciera un estado independiente (Israel).
La URSS y la socialista Checoslovaquia, EEUU y los países democráticos votaron a favor de la Resolución 181 que legitimizaría la independencia de Israel. Los países árabes y musulmanes votaron en contra y el Reino Unido y otros se abstuvieron.
El 14 de mayo de 1948, día que expiraba el Mandato británico sobre Palestina, el Estado de Israel fue proclamado en el territorio otorgado por el plan de las Naciones Unidas, aboliendo como primera medida las leyes antiinmigratorias británicas que impedían desde hacía años la entrada legal de nuevos judíos a Palestina.
La resolución para dividir el territorio nunca fue suspendida o rescindida. Por consiguiente, Israel, el Estado judío en Palestina, nació el 14 de mayo de 1948, al tiempo que los británicos abandonaban finalmente el país. Cinco ejércitos árabes (Egipto, Siria, Transjordania, Líbano e Irak) junto con la Liga Árabe invadieron inmediatamente Israel. Sus intenciones fueron declaradas por Azzam Pashá, Secretario General de la Liga Árabe: «Esta será una guerra de exterminio y de grandes masacres, de la cual se hablará como de las masacres mongolas y de las cruzadas».
El delegado soviético Andrei Gromyko dijo en el Consejo de Seguridad el 29 de mayo de 1948 refiriéndose a la guerra iniciada por los árabes: Ésta no es la primera vez que los estados árabes, que organizaron la invasión de Palestina, han ignorado una decisión del Consejo de Seguridad o de la Asamblea General. La delegación de la URSS juzga que es esencial que el Consejo declare su opinión más clara y firmemente respecto a esta actitud de los estados árabes hacia las decisiones del Consejo de Seguridad.
La guerra árabe para destruir a Israel fracasó. Ciertamente, debido a su agresión, los árabes terminaron con menos territorio del que habrían tenido si hubieran aceptado la partición. El costo para Israel, no obstante, fue enorme. Muchas de sus tierras más productivas quedaron arruinadas y minadas. Sus campos de cítricos que, por décadas fueran la base de la economía de la Yishuv (comunidad judía), fueron en gran parte destruidos.
Los gastos militares ascendieron aproximadamente a 500 millones de dólares. Y algo muchísimo peor, 6.373 israelíes murieron, casi el uno por ciento de la población judía de 650.000 habitantes.
Los árabes no tuvieron dificultad en obtener todas las armas que necesitaban. La Legión Árabe de Jordania estaba armada y entrenada por los británicos, y dirigida por un oficial británico. A fines de 1948 y a principios de 1949, aviones de la RFA británica volaron junto con escuadrones egipcios sobre la frontera egipcio-israelí. El 7 de enero de 1949, los aviones israelíes derribaron cuatro de las aeronaves británicas.
No hubo ningún intento por parte de la ONU de evitar la intervención armada que había proclamado la Liga Árabe meses atrás y, al día siguiente de la declaración de independencia, los cinco países árabes vecinos declararon la guerra al naciente Estado de Israel y trataron de invadirlo. En la guerra intermitente que tuvo lugar durante los siguientes 15 meses (con varias treguas promovidas por la ONU), Israel reconquistó un 26% de terreno adicional al del antiguo mandato, mientras que Transjordania, la actual Jordania, ocupó las áreas de Judea y Samaria, denominadas por los antiisraelíes como Cisjordania, y Egipto ocupó el territorio correspondiente a la actual franja de Gaza.
El casi tetramilenario pueblo judío ha mantenido constantemente su identidad religiosa, y su anhelo de vivir en la antiguamente conocida tierra de Canaán, Tierra Santa, a pesar de que la mayoría de los judíos ha sido dispersada entre las naciones.
Los moradores o colonos árabes que vivían, y viven, como fuerzas ocupantes del Islam en Israel, nunca fueron un pueblo con identidad como tal; eran y son árabes, oriundos de las actuales Jordania, Sira y Egipto.
En ningún momento los árabes colonos que ocupaban Judea, Samaria y Gaza se autoproclaman palestinos y reclaman la independencia respecto a los países ocupantes, Jordania y Egipto respectivamente.
En cada guerra iniciada por los árabes con el objetivo de “echar al mar hasta el último judío” aquellos perdían territorio, que Israel lo recuperaba.
La Liga árabe creó la organización para la Liberación de Palestina (OLP) en el Cairo en 1964 como un arma contra Israel. La OLP perpetraba ataques terroristas para fustigar a Israel en su interior y atentar contra judíos, israelíes e intereses israelíes en Europa.
La Guerra de los Seis Días fue el conflicto bélico que enfrentó a Israel con una coalición árabe formada por Egipto, Jordania, Irak y Siria entre el 5 y el 10 de junio de 1967. Al finalizar la guerra, Israel había conquistado la Península del Sinaí, y reconquistado la Franja de Gaza, Judea y Samaria –Cisjordania-, Jerusalem Este (incluyendo la Ciudad Vieja) y los Altos del Golán.
Ni la OLP ni ninguna otra agrupación palestina batalló para que Jordania o Egipto crearan un Estado palestino independiente en Judea y Gaza. El activismo palestino se centraba en la destrucción de Israel.
Súbita y únicamente después la Guerra de los Seis Días los árabes ocupantes de Israel que vivían en Judea y Samaria, y Gaza, se transmutaron en independentistas y palestinos.
Antes de la partición, los árabes palestinos no se veían a sí mismos como poseedores de una identidad separada. Cuando el Primer Congreso de Asociaciones Musulmano-Cristianas se reunió en Jerusalem en 1919 para elegir representantes de Palestina a la Conferencia de Paz de París, se adoptó la siguiente resolución: Consideramos Palestina como parte de la Siria árabe, ya que nunca se ha separado de ella en ninguna época. Estamos conectados con ella por vínculos nacionales, religiosos, lingüísticos, naturales, económicos y geográficos.
En 1937, un líder árabe local, Auni Bey Abdul-Hadi, le dijo a la Comisión Peel, la que finalmente recomendó la partición de Palestina: «¡no existe tal país [como Palestina]! ¡“Palestina” es un término que inventaron los sionistas! No hay ninguna Palestina en la Biblia. Nuestro país fue durante siglos parte de Siria»
El representante del Supremo Comité Árabe ante las Naciones Unidas presentó una declaración a la Asamblea General en mayo de 1947 que decía que «Palestina era parte de la Provincia de Siria» y que «políticamente, los árabes de Palestina nunca fueron independientes en el sentido de formar una entidad política separada». Pocos años después, Ahmed el-Shuqeiri, más tarde presidente de la OLP, dijo en el Consejo de Seguridad: «es de general conocimiento que Palestina no es nada más que el sur de Siria»
Alfredo Abián continúa en su diatriba:
El Estado judío primigenio, con su fundador David Ben Gurion al frente, y el movimiento de liberación palestino, con corrientes tan dispares como las que encarnaron Yasir Arafat o Georges Habache, tenían un fuerte componente laico. El primero tuvo acento socialdemócrata, mientras que las modulaciones de los segundos cabalgaban entre la burguesía nacionalista y el marxismo. Ahora tenemos una nación hebrea y un simulacro de miniestado palestino partido en dos, donde la religión cobra cada vez más peso.
Las modulaciones de los segundos [las organizaciones árabe-palestinas] en realidad se han ubicado siempre entre el nacionalismo panarabista-socialista del Baas, entonces gobernante en Egipto, Siria e Irak, imitadores del nacional-socialismo alemán de Hitler, siendo su versión moderna y “moderada” Al-Fataj encabezado por Abu Mazen, y del islamismo, como su mayor exponente actual Hamás, pasando por los grupúsculos estalinistas del Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP). Ningún grupo de estos aceptará la democracia como sistema político.
El panfletista Abián, faltando a la verdad, prosigue:
En Israel, las sectas ultraortodoxas desafían cada vez más a la autoridad civil. Aglutinan a cerca del 20% de la población –su nivel procreador recuerda al de la China maoísta– y pretenden que la Torá sea la Constitución del país.
En el judaísmo no hay sectas. Hay tendencias o corrientes: jaredí, jasidísmo, lubavitch, mitnagdismo, ortodoxia, conservador-masorti, reformista, caraísmo, judaísmo humanista secular, reconstruccionismo, y un largo etcétera.
Exceptuando al grupo de Neturei Karta que es antisionista, antiisraelí, que apoya a Hamás y a Ahmadineyad, y que está prohibido ni proscrito a pesar de apoyar al enemigo, ningún grupo religioso desafía la autoridad civil. Todos ellos aceptan la democracia y ningún grupo religioso empuña las armas para imponer a la sociedad israelí su punto de vista.
Israel es una democracia, mucho antes de que otros países europeos, tanto del occidente como del Este europeo lo fueran.
Moshé, [Moisés], ya instauró que el poder político primara sobre el religioso. La monarquía constitucional de Saul, David y reyes sucesivos, tenía primacía sobre los Sacerdotes y el Sumo Sacerdote.
En una democracia, y el pueblo judío y su estado, Israel, siempre la ha sido, hay discrepancias, divergencias, conflictos de intereses, diversidad de opiniones.
Abián confunde discrepar con desafiar. Esta confusión se debe al pobre concepto que el vicedirector de la Vanguardia tiene sobre la democracia y lo que es la critica al gobierno y discrepar de él.
Abián añade en su perorata: Más de uno se sorprendería de las similitudes que tienen el rigorismo religioso judío y el integrismo islámico. Y para comprobarlas bastaría repasar el papel miserable que ambos reservan a las mujeres, sea en Jerusalén o en la franja de Gaza.
Abián miente descaradamente, él sabe que el judaísmo, a diferencia del cristianismo y del Islam, nunca ha sido proselitista, y que “rigorismo religioso judío” sólo es vinculante para el que lo quiere seguir.
Comparar a las monjas de clausura por su rigorismo religioso con los fieles creyentes muy devotos del Islam de Al Qaeda que asesinan explotándose, es tan estúpido y fuera de toda lógica, como comparar el rigorismo religioso judío con el integrismo islámico: peor aún, ya que el judaísmo tiene como principio no buscar la conversión y expandirse.
Abián sabe que España ha sufrido el azote de los integristas islámicos, en diversos atentados, como el del 12 de abril de 1985, gobernando el socialista Felipe González, en el restaurante El Descanso en Madrid realizado por la Yihad Islámica, que causó la muerte de 18 españoles y dejó un total de 84 resultaron heridas de diversa consideración.
El juez Baltasar Garzón interrogó insistentemente en 1992 sobre este atentado al arrepentido Ahmed Boumershed, “supuesto” miembro del Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP) y ex colaborador del traficante de armas sirio Monzer al Kassar. No obtuvo ningún resultado.
El terrorista del FPLP, cuya organización tanto admira Abián.
En España, la Yihad Islámica actuó en tres ocasiones en el año 1984, dos en Marbella y una en Madrid.
El viernes 16 de mayo de 2003, 150 personas cenaban en el restaurante de la bulliciosa Casa de España en la ciudad marroquí de Casablanca. Tres islamikazes irrumpieron en el lugar y dispararon a matar, asesinando a 20 comensales, tres de ellos españoles. Otras células islamoterroristas esparcieron el terror por la ciudad, hasta llegar a asesinar a 41 personas y herir a más de un centenar.
Los atentados del 11 de marzo de 2004, también conocidos como 11-M, fueron una serie de ataques de Al Qaeda contra cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid que causó la muerte de 191 personas y 1.858 resultaron heridas.
El 24 de junio del 2007, con Zapatero en el gobierno, seis soldados españoles pertenecientes a la FINUL resultaron muertos y otros dos resultaron heridos como consecuencia de un atentado islamista con coche bomba. Todavía no se sabe si los islamistas que asesinaron a los 6 soldados españoles eran sunnitas de Al-Qaeda o chiítas de Hisbulá.
El lunes 2 de julio de 2007, con Zapatero en el gobierno español, fueron asesinados siete turistas españoles y dos conductores yemeníes en el Yemen y una docena de turistas heridos en un atentado islamikaze –suicida-. Irán es el probable responsable de dicho atentado yihadista, según información revelada por la oposición democrática iraní.
El 19 de enero de 2008, con Zapatero en el gobierno español, la policía española abortó una serie de atentados islamoterroristas. Fueron arrestados 14 islamistas paquistaníes e indios pertenecientes a Al-Qaeda.
Varios de los detenidos eran simpatizantes de Lashkar e Toiba (LET, el Ejército de los Puros), un grupo terrorista paquistaní y al que se acusa de atentados en la India. Otros formaban parte de Takfir ual Hiyra (Anatema y Exilio), una de las corrientes más violentas. La policía española aseguró que los islamistas "planeaban un atentado como el del 11-M, pero con suicidas". "No sabemos dónde, pero sospechamos que buscaban algún lugar concurrido, como el metro o el tren". "Esta gente quería hacer mucho daño, dar un gran golpe en Barcelona", señaló el responsable de otro cuerpo de seguridad que participó en la operación.
El 30 de agosto del 2008, con Zapatero en el gobierno español, la policía marroquí informó que había detenido a 15 islamoterroristas miembros de Fatah Al-Andalus (Conquista de Al-Andalus) que planeaban atentar en España. Las fuerzas del orden marroquíes han asegurado que el grupo Fatah Al-Andalus tiene “lazos operativos con islamistas extranjeros a las órdenes de Al-Qaeda”
El domingo 9 de noviembre de 2008, con Zapatero en el gobierno español, un islamikaze talibán empotró su vehículo contra el convoy de las tropas españolas en Herat, Afganistán. El atentado islamoterrorista se registró en el sur de Herat, la conflictiva provincia afgana en la que se encuentran desplegadas el grueso de las tropas con las que España colabora con la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad de Naciones Unidas (ISAF).
La lista es extremadamente larga a nivel mundial, y que continúa.
Abián sabe que el rigurosismo religioso judío no tiene nada que ver con el integrismo islámico.
Hamás reclama Al-Andalus. Los integristas islámicos no cejan en reclamar la reislamización de la península ibérica y expulsar a los cruzados que profanan Al-Andalus.
Ningún grupo judío ha pedido judaizar España, o Sefarad, a diferencia de los devotos del Islam yihadistas que exigen reislamizar Al-Andalus, para lo que emplean bombas, y cometen atentados.
El integrismo islámico alienta a sus seguidores que se autoinmolen como shahids, islamikazes. El muy religioso judío se dedica al estudio, tanto de la Torá como de las ciencias e intenta llevar una vida lo más santa posible.
El riguroso religioso judío se extrema en no desarrollar ningún tipo de trabajo prohibido en Shabat, en cumplir estrictamente el Kashrut, comer según la ley de Moshé, en estudiar la Biblia, pero no en predicar a los judíos, y aún menos a los no-judíos. El judaísmo considera una falta ética intentar convertir al no-judío, está prohibido. Si el gentil quiere convertirse, puede tras un largo proceso. Para el judío observante, el judío está obligado a observar las 613 mitzvot, y el no-judío está obligado por Dios ha cumplir los 7 preceptos de Noé. El judío o no-judío que las cumple o no, es un problema de cada individuo.
Los religiosos judíos no se matan entre ellos, a diferencia de los integristas islámicos que se asesinan entre ellos, entre chiítas y sunnitas, colocan bombas en mezquitas.
Desde 1950 más de once millones de musulmanes han muerto a mano de sus correligionarios.
El judaísmo no hace apología al asesinato en nombre de Dios, a diferencia del yihadismo que si apela a Alá, el Corán y la Shari´a para asesinar al infiel.
Abián añade: Y para comprobarlas bastaría repasar el papel miserable que ambos reservan a las mujeres, sea en Jerusalén o en la franja de Gaza.
El Islam considera que un individuo es musulmán/a de nacimiento si su padre lo es, aunque su madre no lo sea. El judaísmo considera que un individuo es judío/a si su madre es judía, aunque se padre sea no-judío.
Sólo esto basta para ver la gran diferencia en la consideración hacia la mujer.
Abián acaba escribiendo:
Los barbudos de ambos lados, unos con tirabuzones, traje y sombreros negros, otros luciendo idéntico color fúnebre con cintas verdes, dan miedo. Las sinagogas y las mezquitas son sus cámaras legislativas. Si la racionalidad sigue fracasando, no habrá quien siente a negociar en el futuro al rabino y al jeque de turno de dos estados teocráticos.
Como dice el refrán español: el hábito no hace al monje.
Es cierto que hay algunos rabinos que visten de negro, pero la mayoría no viste así. Pero aunque fuere que todos vistieran como dice el panfletario antisemita Abián, los médicos generalmente visitan con batas blancas, y los jueces llevan togas negras. ¿Es que tiene miedo a las sotanas negras del clero católico?
En el judaísmo no existe un sistema piramidal de poder. La sinagoga no es ninguna cámara legislativa, a diferencia de las mezquitas que los son en Arabia Saudita y en Irán.
Desde el exilio de los judíos en Babilonia, hace 25 siglos, al no tener acceso al Templo de Jerusalem, aquellos elegían democráticamente un presidente y comité directivo en los pequeños templos de la Diáspora, las sinagogas.
El comité directivo de cada sinagoga nombraba, y nombra como ocurre actualmente, al rabino que desea y le contrata como a un trabajador más. El rabino está sometido al comité directivo de la Sinagoga, y este a la comunidad de judíos de cada sinagoga que se expresaba, y expresa, en asamblea.
En el judaísmo no existe un sistema piramidal de poder.
Abián aprovecha el temor de la población europea en general, y española en particular, a las mezquitas, por saberse por informes de la misma policía y cuerpos de seguridad del estado, que una cuarta parte de los fieles musulmanes que asisten a las mezquitas radicadas en Cataluña simpatizan con el integrismo islámico, el salafismo, y que muchas de ellas financiadas por Arabia Saudita y con imames y jeques salafistas, están controladas por el régimen sunnita wahabita de La Meca.
A lo largo de toda su historia ningún grupo religioso del judaísmo ha legitmizado asesinar al no-judío para convertirlo o para obligarle a seguir sus puntos de vista.
Alfredo Abián como todo antisemita y judeofobo, intenta igualar al judaísmo y a las sinagogas con centros y religiones que dan miedo.
No todas las religiones son iguales, y no todas legitimizan asesinar a los no-correligionarios y correligionarios.
El hecho de compararles muestra la poca inteligencia del vicedirector de La Vanguardia, su poca profesionalidad y su odio ancestral al judío, y al judío de las naciones, Israel.
Alfredo Albián no es más que un puro antisemita en versión medieval que no se ha molestado en serlo versión moderna.
Fuente: Guysen News

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