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Por Guido Maisuls
Ilusión: se considera que la ilusión es una distorsión de la percepción de los sentidos o quizás algo así como la búsqueda de una esperanza infundada, la necesidad de creer en espejismos donde los objetos lejanos aparezcan reflejados en una fantasía sin asideros en la realidad.
Apaciguamiento: acción de pacificar, de sosegar, de amansar, de aquietar, de sedar, de tranquilizar, de serenar.
Mayo de 1937
En 1936, se forma el Eje Roma-Berlín-Tokio, debido a los pactos firmados por la Alemania nazi y la Italia fascista, a los que también se adhirió Japón una vez comenzada la guerra. La ideología del Eje fue muy clara y definida como también sus horrorosas consecuencias posteriores.
En esas no tan legendarias épocas asomaban dos maneras diferentes de encarar la realidad europea. Mientras que los países democráticos asumían una actitud vacilante y temerosa que intentaba por todos los medios posibles y a un costo muy elevado tranquilizar a las fieras nazi fascistas para resguardar la paz, el Eje Roma-Berlín-Tokio llevada adelante una política ofensiva cada vez mas agresiva y expansionista.
En 1937 asume en Gran Bretaña Neville Chamberlain (el hombre del apaciguamiento) e inicia el denominado “apaciguamiento” (appeasement) en la política exterior británica, que se fundaba en el principio que si se hacían concesiones territoriales y económicas a los nazis y fascistas, éstos se apaciguarían y dejarían de ser un peligro para la paz de aquellas épocas.
Tras los rotundos fracasos de la política del apaciguamiento y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Chamberlain confesó apesadumbrado su rotundo fracaso: “Este es un día triste, todo en lo que creía se ha derrumbado”.
¿Cual fue el resultado de la política de apaciguamiento? La más imponente tragedia en la historia de la humanidad: la Segunda Guerra Mundial con sus mas de 50 millones de muertos en todo el mundo, incluidos seis millones de judíos, 800.000 gitanos, millones de prisioneros de guerra y victimas civiles, presos políticos, homosexuales, discapacitados físicos o psíquicos, delincuentes comunes, etc.
Mayo de 2010
Irán se ha convertido en un fenómeno que desde la Revolución Islámica (1978-1979) Occidente aún no termina de entender. El islamofascista Mahmud Ahmedineyad logra plasmar una nueva obra teatral en el complejo y preocupante escenario mundial actual y participaría de la Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación (TNP) en las Naciones Unidas con la gran esperanza de que el organismo internacional convenzan a la comunidad del mundo entero del fin pacífico de sus actividades nucleares. Irán está tratando de convencer a varios países como China, Rusia, Brasil, Turquía, el Líbano y Uganda para impedir que el mundo le imponga sanciones económicas a causa de su agresivo plan nuclear. Y en estas circunstancias cabe la siguiente pregunta: ¿cual será la actitud de los países occidentales?
Irán esta liderando un nuevo Eje que es la continuidad histórica del primero, de una alianza estratégica interrumpida en 1945, que ha vuelto a forjarse de nuevo ahora pero esta vez contra los cristianos (de Occidente y del mundo), los judíos (de Israel y la Diáspora), los budistas (de Bali, Tailandia, etc.), los hindúes (de Cachemira e India), los musulmanes herejes (véase la tragedia cotidiana en Irak), los drusos, “los ateos” (humanistas y laicos); los musulmanes que no aceptan la Yihad Islámica y las mujeres emancipadas del mundo.
Irán se constituye así en una inminente amenaza nuclear para el mundo con el respaldo de sus aliados del nuevo eje; desde Venezuela, Hugo Chávez manifestó su respaldo a la política de desarrollo de tecnología atómica de Teherán: “Irán tiene todo el derecho, así como lo han hecho muchos otros países, de desarrollar su energía atómica, de continuar sus investigaciones en ese campo“ y los esfuerzos de Irán se encaminan en forma irreversible e inequívoca a la fabricación de armas nucleares y las declaraciones de que su programa nuclear tiene metas pacíficas carecen de absoluta credibilidad.
Manifestó Ahmedineyad ante más de 4.000 estudiantes durante una conferencia titulada “Un mundo sin sionismo”:“ Israel debe ser borrado del mapa; todo el que reconozca a Israel arderá en el fuego de la furia de la nación islámica; cualquier líder islámico que reconozca al régimen sionista reconocerá la rendición y la derrota del mundo islámico”.
“Si Dios quiere, seremos testigos de un mundo sin Estados Unidos y sin la entidad sionista”, insistió.
El timorato mundo occidental y sus inservibles organismos internaciones continúan perdidos en el intrincado laberinto del apaciguamiento, no son capaces de percibir que sólo la disuasión puede poner en vereda al Islam nuclear, siguen insistiendo en antiguos errores y por ahora no supieron aprender de las dolorosas lecciones de la Historia.

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