Dr. Krivoy, destacado neurocirujano de Venezuela

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El Primer hospital neuroquirúrgico de Venezuela llevará el nombre de Abraham Krivoy en la ciudad de Cumaná, estado Sucre. El Dr. Abraham Krivoy, miembro de la Comunidad Judía de Venezuela, desde abril de 2008 ocupa el puesto XXXVIII en la Academia Nacional de Medicina, al ser postulado a tan honorífico y selecto cargo por su brillante currículo y su investigación titulada: “La Escalera Histórica de la Neurocirugía Pediátrica en Venezuela”.
El Dr. Abraham nació en 1930, en la parroquia la Pastora, en Caracas, y fue el primer miembro de la familia Krivoy, de origen judío ashkenazí, en nacer en Venezuela, país que albergó a sus padres cuando salieron de Besarabia   después de la Primera Guerra Mundial. Realizó estudios de medicina en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y llegó a ser cofundador, junto con destacados médicos del país, de las cátedras de Neurología y la de Neurocirugía en dicha casa de estudio. Su actividad académica tuvo su broche de oro al participar en la creación del primer Post Grado venezolano  en  el Hospital Universitario  de  Caracas  y  el  Hospital  de  Niños  JM de  Los  Ríos en Neurocirugía.
En una entrevista con la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV), el Dr. Abraham Krivoy habló sobre su experiencia en la medicina nacional y los retos contemporáneos de la neurología y neurocirugía tanto en el país como en el mundo.
¿Cómo fueron sus inicios académicos en la tierra que lo vio nacer, Venezuela?
Estudié primaria en el Colegio Federal República del Paraguay, en Caracas, sin embargo por razones económicas me vi forzado, desde muy chico, a abandonar los estudios y empecé a trabajar como tallador de diamantes en   una  empresa  especializada. Retomé los estudios a los 16 años y me inscribí en el liceo nocturno Alcázar, ya que trabajaba de día. Posteriormente tuve la oportunidad de trabajar en una compañía de equipos médicos y como tenía algunos conocimientos básicos en física y electrónica me pusieron a reparar ciertos aparatos, para ese entonces, me gradué de bachiller en el Liceo Andrés Bello en 1950.
Ya como estudiante universitario, en 1951 cierran la UCV y me fui a Quito a estudiar el segundo año de Medicina;  el próximo año me trasladé a la Universidad de Los Andes (ULA) y así completé el tercer año de la carrera. Por cuestiones de la vida, en Caracas entra en crisis la Maternidad Concepción Palacios, y resulta que no había quien atendiera los partos, entonces Pérez Jiménez ordenó la apertura del cuarto, quinto y sexto año de Medicina en la UCV para que los estudiantes que estábamos en Mérida llegáramos a la capital y atendiéramos los partos, y así terminar la carrera.
Usted es miembro de la Academia Nacional de Medicina ¿Qué nos cuenta al respecto?
El maestro Plaza Izquierdo, un gran anatomista y cirujano venezolano, un día me preguntó unos datos sobre la fundación de la Cátedra de Neurocirugía en el Hospital Universitario, ya que estaba escribiendo un libro sobre la historia de dicho hospital. En esa entrevista me invitó a formar parte de la Sociedad de Historia de la Medicina, en el Palacio de las Academias; acepté la invitación y con mucho entusiasmo empecé a trabajar en investigaciones y colaboré en la Sociedad. Posteriormente, me invitaron a participar en la Academia Nacional de Medicina. La Academia cuenta con 40 puestos o sillones vitalicios y tengo el honor y la responsabilidad de ocupar uno de ellos.
¿Qué actividades realiza la Academia?
Dentro  de  muchas  actividades  científicas  semanales, realizamos jornadas de extensión, es decir, vamos a clínicas y hospitales para poner al día a su personal sobre determinadas enfermedades, epidemias y temas médicos de actualidad, tanto locales como en conocimiento científico de los países del primer mundo. Mantenemos  periódicas  y  frecuentes  reuniones  con  cada  una  de  las  Sociedades  Médicas  de  Venezuela La Academia Nacional de Medicina es el centro más importante para orientar la salud en Venezuela, esa es nuestra misión, al igual que asesorar  al  gobierno  cuando  somos  exigidos y  nos  piden  colaboración.
¿Cuál es la razón por la que el Pueblo Judío ha contado con destacados médicos?
Pienso que existen dos argumentos, el primero es que la salud es un concepto que está en la Biblia y donde prácticamente el término “medicina social” es fundado por los judíos, el Israel bíblico. Por ejemplo, se leen en la Torah (ley de Moisés) los preceptos sobre una persona con lepra y su aislamiento o cuarentena, el lavado de las manos antes de comer, o el no consumir determinados alimentos, como la carne de cerdo. Desde allí, se comienza una medicina social y una valoración del concepto de salud en términos comunitarios. El segundo presunto factor participante, puede ser, que en el pueblo judío hay una buena  proporción de radicales hipocondríacos y fóbicos a las enfermedades, lo que motoriza, como mecanismo de compensación, el  conocimiento de la medicina para huir de la muerte.
¿Cómo define usted la neurología?
Es la ciencia que se dedica a estudiar todas las enfermedades del sistema nervioso, por ejemplo aquellas enfermedades degenerativas o médicas como la epilepsia, el parkinson y la esclerosis múltiple. Sin embargo, en la neurología se excluye el término de cirugía, de ahí que surge el concepto de neurocirugía.  Hoy en día el 15 por ciento de los epilépticos pueden ayudarse con  la cirugía  al igual que una  pequeña proporción de parkinson.
¿Siempre sintió un apego por esta rama de la medicina?
Desde que ingresé a la Universidad me gustaron las ciencias neurológicas y ya antes de graduarme entré como ayudante en neurología en el Hospital Vargas de Caracas, de forma gratuita. Realizaba consultas y así comencé a asistir y a ganar experiencia en las salas de neurocirugía.
¿Qué anécdota recuerda en su carrera como médico?
Cuando regreso a la Universidad Central de Venezuela (UCV) para estudiar el cuarto año de medicina, en una pasantía me tocó atender 79 partos, en un periodo relativamente muy corto. Recuerdo que había tres y hasta cuatro mujeres pariendo en la misma cama, ni siquiera había tiempo para atenderlas en pabellón, y digamos que en tiempo récord atendí con éxito estos 79 partos.
¿Cuáles son los retos de la neurología y neurocirugía actualmente?
Necesitamos una promoción de la ciencia para encontrar, si no la curación, al menos la mejoría de enfermedades que actualmente son catastróficas, por ejemplo la esclerosis múltiple y  la  esclerosis  lateral  amiotrofica que son   enfermedades que invalidan a las personas, como el famoso físico Steven Hopkins. También existen ciertos tumores malignos en el cerebro que destruyen los sistemas nerviosos del ser humano. Necesitamos investigar mucho más y desarrollar la tecnología necesaria para enfrentar estas enfermedades, algo que poco a poco estamos logrando, como en el caso del parkinson, enfermedad que anteriormente se trataba con medicina tradicional, al ingerir pastillas, y ahora en una  pequeña  proporción es de vertiente quirúrgica. En los tumores, la radiocirugía y la quimioterapia, entre otros  adelantos,  ya  se  han  establecido  en  Venezuela.
¿Cuál es la posición de la neurología y neurocirugía en Venezuela?
Sin lugar a dudas, Venezuela cuenta con uno de los niveles más altos en neurocirugía latinoamericana. En los post grados venezolanos siempre contamos con estudiantes extranjeros que vienen a capacitarse en el país. Sin embargo, contamos con algunos problemas secundarios en cuanto a recursos tecnológicos y de primera mano en algunos hospitales.
¿Cuáles enfermedades del sistema nervioso afectan mayormente a la población?
En primer lugar están los accidentes, traumatismos, heridas de balas o armas blancas, y en segundo lugar está lo que yo llamo “la epidemia” del cáncer en el sistema nervioso, que ocupa el 18 por cierto de todos los cánceres que se padecen en Venezuela, y son muy comunes, por desgracia, en nuestros niños. También están los accidentes cerebrovasculares. Estas tres patologías, la tumoral, la traumática y la vascular, son las de mayor índice en la nación, sin embargo, también tenemos un alto número de mal formaciones congénitas.
¿Qué se debe mejorar?
Los hospitales venezolanos sufren mucho por el gran número de pacientes que necesitan atención y no contamos con la cantidad de camas, por dar un ejemplo, necesarias para atender a nuestros enfermos neuroquirúrgicos  y  las  soluciones quirúrgicas oportunas.
¿Qué mensaje desea transmitirles a los médicos del país?
La totalidad de los valores trascendentales del Judaísmo, como la ética, la moral y particularmente la libertad, son valores universales, que no son exclusivamente del pueblo judío. La libertad es un todo que necesita tener o complementarse con una buena salud y todos los profesionales de la medicina debemos actuar para romper las cadenas de las enfermedades que oprimen a nuestros pueblos. Los Diez Mandamientos bíblicos deben ser reglas de amor al prójimo que todo médico, en cualquier parte del mundo, debe atender  para  cumplir  con el  postulado por Maimónides (rabino y médico, también conocido como Rambam) en Régimen  Sanitario: “La salud general depende principalmente  de la  paz  del  alma   de  la  persona”.

Por Abel Flores

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