El duque de Windsor, colaborador nazi

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Por Momy Sultán
En estos días se está proyectando en Caracas la película El discurso del rey. En una de las escenas, el rey de Inglaterra (George V), en su lecho moribundo, comenta a sus consejeros que su hijo, el duque de Windsor, no era de fiar por sus ideas. Se entiende que era por su simpatía hacia el nazismo.
El 12 de octubre de 1937, el duque de Windsor, hasta poco antes rey Eduardo VIII, pasó revista a una formación de la SS Totenkopfverbânde (Unidad de las Calaveras) en el campo de instrucción pomeranio de Crossensee. Le acompaña el SS Reichsfûrer, Heinrich Himmler. Tras escuchar el himno británico, el duque obviamente satisfecho alzó el brazo en un saludo nazi.
El duque se coronó rey en 1936, un año crítico. Su abierta simpatía hacia Alemania, el país de su familia y su otra patria, está fuera de toda duda. Tampoco es discutible su admiración por el nazismo. La pregunta que debemos hacernos es: ¿fue un espía de Hitler y traicionó al Imperio Británico?
Nacido el 23 de junio de 1894 en Richmond Park, Londres, fue educado para ser rey. Ascendió al trono a los cuarenta y dos años, rodeado de una gran popularidad, aunque no estuviera casado. Debido a la censura, el público británico no tuvo ocasión de saber que mantenía relaciones con Wallis Simpson, una ciudadana estadounidense en trámites de divorcio, y que pensaban casarse.
El rey de Inglaterra asumió la abdicación como una autohumillación suprema; mientras se resolvía el problema de su matrimonio, fue internado en un castillo en Austria. Pasó a ser un rey caído, y en el exilio estuvo conectado con lo más florido de la ultraderecha europea: amigo del francés Pierre Laval, apoyado por huestes negras del británico Edward Mosley, estrechamente relacionado con Von Ribbentrop y dispuesto a dialogar con la jerarquía nazi. Los servicios de espionaje de Adolf Hitler no podían soñar con una pieza más perfecta que el duque de Windsor.
En todas estas intrigas desempeñó un papel importante un ciudadano estadounidense de origen francés llamado Charles Bedaux, espía de Alemania durante la Gran Guerra y creador del Método Bedaux para incrementar el rendimiento de las fábricas (que fue adoptado por Henry Ford, antisemita y filonazi). Ese método lo ayudó a hacerse millonario; incluso la Alemania nazi lo implementó en sus sistemas de fabricación de armamento.
Bedaux conoció al duque a través de su amigo Armand Gregoire (abogado de Wallis, Rudolf Hess, Hermann Goering y Von Ribbentrop) y le ofreció su castillo en Candé (Francia) para celebrar su matrimonio, que se realizó el 3 de junio de 1937.
El espionaje en la época era frenético: el FBI investigaba al actor Errol Flynn desde 1935 por sus presuntas simpatías fascistas. Flynn viajó a Europa y estuvo en París; finalmente en Berlín se reunió con los dos lugartenientes de Hitler: Rudolf Hess y Martin Borman. El trío tomó un tren hacia París, donde se reunirían con el duque de Windsor. Hess envió un informe a Hitler. Desde esa reunión el duque fue más alemán que británico y sintió mucho interés por el desarrollo del Reich.
Días más tarde, el duque de Windsor protagonizaba la escena de pasar revista a las fuerzas de la SS junto con Himmler el 12 de octubre de 1937. Diez días después, los Windsor visitaron a Hitler en Berchtesgaden.
El 3 de septiembre de 1939, Inglaterra y Francia le declararon la guerra a Alemania por la invasión a Polonia. El 29 de ese mismo mes, el duque visitó e inspeccionó la famosa Línea Maginot. El filonazi de Windsor iba a disponer de una información valiosa y Bedaux estaba a su lado en París.
Los informes realizados por el duque de Windsor en la visita a las defensas francesas aún se conservan y son excelentes, los generales británicos estaban encantados. No sabían que el 9 de octubre, el mismo día que los informes viajaban hacia Londres, el duque cenaría con Bedaux. El 10 de octubre, Bedaux viajó a La Haya para reunirse con Julius von Zech-Burkesroda, embajador alemán en Holanda, y casi un mes después, el 19 de noviembre, Bedaux se reunió con Hitler.
En la primavera de 1940, las divisiones alemanas arrasaron la Línea Maginot. Churchill en persona le prohibió al duque que mantuviera contacto con Bedaux. En esa época, los Windsor vivían en París y abandonaron la Ciudad Luz bajo la protección del ejército alemán. Se respetó su cuenta en el Banco de Francia. Viajaron a la Costa Azul y finalmente a Madrid. El 2 de julio de 1940, Churchill le ordenó al duque que abandonara Madrid, por lo que los Windsor partieron hacia Lisboa. El duque fue recibido por el banquero fascista Ricardo do Espirito Santo, también fue visitado por Miguel Primo de Rivera, padre de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española y de la JONS.
En 1956, cuando Bonn publicó los documentos del período 1939-1944, los británicos efectuaron una declaración donde afirmaban que la lealtad británica de Su Alteza no titubeó jamás; además, en 1945 los documentos más comprometedores fueron rescatados por Anthony Blunt, un agente británico enviado a Alemania.
Charles Bedaux se suicidó en 1944 en una celda en Miami, donde esperaba juicio. En 1946, Von Ribbentrop solicitó que el duque de Windsor compareciera en Nuremberg como testigo de la defensa, pero el aludido se negó.
Fuente: Nuevo Mundo Israelita

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