¿Existe el laicismo judío?
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Por Rebeca Perli
No se trata de gestación in vitro. Vida en un frasco es un proyecto que honra el heroísmo de una mujer polaca que, durante la II Guerra Mundial, salvó a 2500 niños judíos de ser llevados a las cámaras de gas.
La sensibilidad de Irena Sendler, trabajadora social en la Polonia invadida por los nazis, la llevó a contactar, en el Ghetto de Varsovia, a familias judías a las que convenció que la única salvación para sus hijos era entregárselos. Con la ayuda de compañeros, sacaba a los niños mayores por los sótanos del ghetto y a los bebés, sedados, en bolsas de basura que transportaban camioneros solidarios. Una vez fuera de peligro les cambiaba los nombres judíos por otros, comunes entre los polacos, y los colocaba en orfelinatos o familias dispuestas a adoptarlos. Para preservar su identidad, anotaba el nombre original y el equivalente cristiano en hojas que guardaba en frascos de vidrio, los cuales enterraba en jardines de casas de amigos.
Descubierta, apresada y torturada por los nazis logró escapar y continuar, desde la clandestinidad, su admirable labor. Al terminar la guerra desenterró los frascos en los que constaban los nombres de 2500 niños.
En 1994 fue ubicada por estudiantes de una escuela de Kansas quienes  plasmaron su historia en la pieza teatral Vida en un frasco que está siendo representada en diversos países.
A sus 96 años, Irena, que significa paz en griego, fue postulada por el gobierno de Polonia al Premio Nobel de la Paz. No le fue otorgado en esta ocasión, pero su nombre brilla en la Avenida de los Justos entre las Naciones en Jerusalén, Israel, donde se honra a aquellas personas que, arriesgando sus vidas, salvaron a judíos, para desagravio de la humanidad y desprestigio de quienes niegan el Holocausto.

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