El pueblo de Israel dejó de llorar
15/04/2013
Entrevista al catedrático y filósofo Nelson Pilosof
23/04/2013
Por Beatriz W. De Rittigstein
Independientemente del resultado en las recientes elecciones y de las preferencias políticas individuales, hay hechos que requieren corrección.
Los meses previos a los comicios presidenciales del 7 de octubre, fuimos testigos de una serie de acciones que quebrantaron la paz social. Incidentes análogos se repitieron en la última campaña.
Tras las "primarias" en las que Capriles fue electo como contendor de Chávez, se exacerbó con mayor energía, a través de los numerosos medios del sistema público y en los medios simpatizantes del gobierno, la propaganda antisemita que desde hace una década se viene desplegando en el país. Se utilizaron los orígenes judíos del candidato opositor para agredirlo, agredir a la comunidad judía y al Estado de Israel. Es decir, se robusteció el uso del antisemitismo como instrumento en la contienda electoral.
De forma arbitraria, a Capriles lo acusaron de estar apoyado por el poder "capitalista sionista" y "actuar en contra de los intereses del país, a favor de Israel". Se aseguró que era el candidato del "sionismo imperial", del "lobby judío", etc.
Tal desatino no sólo perjudicó a los judíos, sino también causó un gran daño al debilitado sistema democrático venezolano, al punto que lo asemeja a un régimen totalitario, en el cual, debido a su inconmensurable poder, con total impunidad, vulnera a las minorías.
Pese a la enorme cifra de artículos y programas de radio y televisión estatales que atacan al sionismo, cabe aclarar que en realidad es el anhelo del pueblo judío de contar con un Estado en la tierra en la que vivió desde tiempos bíblicos. La demonización del sionismo es una de las nuevas formas de antisemitismo, que intenta transformarlo en un asunto moralmente aceptable.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.