Entrevista Ana Sálomon, embajadora en misión especial
06/05/2013
CAIV participó de Semana Cultural Sefardí en España
18/06/2013

Vicepresidente de la CAIV
He creído pertinente escribir sobre el significado y trayectoria del sionismo, a la luz de la tergiversación y maquiavélica direccionalidad que algunos periodistas, comunicadores, opinadores, políticos, etc., quieren darle a este movimiento, asignándole una connotación diametralmente opuesta a la que en definitiva y en la realidad histórica ha tenido y tendrá. El sionismo interpretó y se hizo eco del anhelo profundo del pueblo judío por retornar a su tierra ancestral, convertido este sentimiento en movimiento político legítimo y aspiracional de millones de almas alrededor del mundo y que ha sido utilizado con fines inconfesables por diferentes grupos o personas profundamente antijudías intentando desvirtuar su carácter redencionista y humanista, para disfrazar ese sentimiento perverso antijudío, utilizando la deslegitimación y demonización del Estado de Israel y del sionismo, como estrategia para seguir achacando al pueblo judío, cualquier tipo de atrocidad, guerra o conspiración en cualquier parte del mundo y muy especialmente en nuestra querida patria Venezuela.
La dirigencia de la Comunidad Judía de Venezuela ha evidenciado esta situación atroz mediante diversas denuncias incoadas ante diferentes órganos del Poder Público Nacional venezolano y en los diferentes congresos y foros nacionales e internacionales en los que ha participado.
El sionismo es un movimiento político que tuvo como objetivo fundamental el retorno del pueblo judío disperso por el mundo, a su patria ancestral, después de la destrucción de los templos en Jerusalén, el primero en el 586 a.C., el segundo en el 70 d.C. y posteriormente habiendo sido expulsados de Judea por el rey romano Adriano en el 132 d.C., cambiando los romanos el nombre de Judea por el de Palestina para borrar cualquier vestigio del pueblo judío y sus costumbres, en esas tierras. A pesar de todo esto, siempre hubo presencia judía en el área, ahora llamada Palestina y a finales del siglo XIX Teodoro Herzl retomó con fuerza la idea del retorno del pueblo judío disperso a Eretz Israel, siendo que miles de judíos que ya se encontraban viviendo en Palestina vieron cómo poco a poco fueron llegando miles de compatriotas judíos de diferentes partes del mundo, en parte, gracias a la generosidad de muchos filántropos  que habían adquirido grandes extensiones de tierra en Palestina, para que fueran desarrolladas por colonos judíos,  con el fin de reconstruir la patria. Estas tierras estaban pobladas principalmente por árabes musulmanes; árabes cristianos; judíos y otros grupos minoritarios, pero ya para principios del siglo XX los judíos se constituyen en el grupo de población más grande en varias ciudades, siendo Jerusalén la más notable.
El Imperio Británico tenía el mandato sobre el territorio palestino a partir de 1917 y a través de  la Declaración Balfour del 2 de noviembre de ese año,  dejó sentada su opinión favorable en cuanto a la creación de un hogar nacional judío en Palestina.
En las primeras décadas del siglo XX, la población judía sufrió reiterados y fuertes ataques armados por grupos árabes circunvecinos a los campamentos, poblados y colonias judías que, aunado a la debacle moral y ética que representó el holocausto (la Shoa), para la humanidad, en donde miles de refugiados se trasladaron antes y después de la II Guerra Mundial a Palestina, fueron factores relevantes para que después de un año de análisis y estudio del caso por una comisión nombrada para tal fin, el 29 de noviembre de 1947 la Organización de Naciones Unidas decretó la partición de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío y el 14  de mayo de 1948, se declaró autónoma y oficialmente la independencia del Estado de Israel y la concreción definitiva del sueño sionista.Hoy en día, el sionismo sigue motivando a los judíos de la diáspora a volver a Eretz Israel, pero a la vez, también  se ha convertido en un movimiento que  alienta el soporte, ayuda y consolidación del Estado Judío por parte de todas las personas que viven en la diáspora y se sienten plenamente identificadas con el ideario y objetivos que siempre han caracterizado al sionismo, que no son otros, que el de la legitimidad de millones de personas, cuyos ancestros fueron expulsados a la fuerza de sus tierras, para volver a ellas, construir una nación con los valores, tradiciones, costumbres y principios que han forjado la identidad de ese pueblo, por miles de años, para convivir en paz y armonía con todos sus vecinos.
El pueblo judío alrededor del mundo y dentro del Estado de Israel, en su inmensa mayoría es sionista y la Comunidad Judía de Venezuela y su dirigencia, abraza con fervor los ideales y postulados de este extraordinario movimiento redentor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.