La difusa línea roja
24/06/2013
Superman: ¿Un Súper Héroe Sionista?
26/06/2013
Por Beatriz W. De Rittigstein
Si bien Egipto nunca disfrutó del sistema democrático, la presente presidencia de Mohamed Mursi, proveniente de las filas de los Hermanos Musulmanes, está develando un grave retroceso en cuanto a la vulneración de los derechos humanos.
Desde que los islamistas están en el poder, militantes se han dedicado a quemar hogares y negocios de conciudadanos cristianos; también han incendiado iglesias coptas.
Las mujeres son víctimas de la arbitrariedad; las obligan, incluyendo a las cristianas, a llevar en sitios públicos, el niqab, manto negro que oculta el rostro.
Los jóvenes que se alzaron contra Mubarak en busca de libertades, son acosados por las actuales autoridades que usufructuaron aquella rebelión. Durante las nuevas protestas, la policía enfrentó con brutalidad a los manifestantes. El gobierno de Morsi trata de desmovilizarlos mediante la violencia.
En el Egipto islamista está de moda el antijudaísmo. Los medios estatales promueven arcaicos prejuicios surgidos en la Europa medieval. Por ejemplo, el diario Misrelghdida publicó artículos en los que acusa a los judíos de beber sangre de los gentiles en Pascua. Un editorial del periódico El Ballad afirmó que los judíos junto a Hitler inventaron el genocidio de seis millones de sus congéneres para favorecer el proyecto sionista, "exprimiendo a Alemania"; que estuvieron detrás de los atentados del 11 de septiembre; y que fueron quienes perpetraron el reciente atentado en Boston, como una advertencia a Obama para que no se meta con Israel.
La intolerancia hacia sectores femeninos y jóvenes, contra los cristianos y judíos, demuestra que el errado camino que ha emprendido el país controlado por el radicalismo religioso, lo está convirtiendo en una teocracia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.