Vientos primaverales entre israelíes y palestinos

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Por Elías Farache S.
Estos últimos días y los que vienen revisten de una importancia especial para Israel, la Autoridad Nacional Palestina y el Medio Oriente.  Una nueva iniciativa de paz auspiciada por Estados Unidos, ha obligado a las partes en conflicto a tener que sentarse en la mesa de negociaciones que habían abandonado hace ya unos largos meses. La noticia no ha sido tan sonada como en ocasiones anteriores porque es algo repetida, a lo largo de años y décadas. Y también porque otros acontecimientos llaman la atención. Entre ellos la situación en Egipto, donde la Hermandad Musulmana ha sido desplazada; la de Siria, con un régimen que se resiste y un país que se enluta cada día.  La primavera árabe, que tantas esperanzas parecía arrojar hace escasos dos años, parece un invierno polar de larga noche.
Pero la vuelta a la mesa de negociaciones de israelíes y palestinos merece tomar en cuenta algunos aspectos que denotan las intenciones de los israelíes.  Hechos y no conjeturas, que dan testimonio del verdadero deseo de lograr paz.  De sacrificios sentidos.
En primer lugar, Israel se va a sentar con los palestinos de la Margen Occidental.  Como es bien sabido, pero muy poco comentado, los palestinos gozan de dos autonomías nacionales, de dos Estados virtuales.  Uno en la Margen Occidental, que está gobernado por la Autoridad Nacional Palestina.  Otro en Gaza, gobernado por Hamas.  Este último no reconoce a Israel, ni quiere negociaciones de ningún tipo en forma directa.
Para dar muestras de su buena voluntad, Israel ha accedido a liberar a 104 prisioneros palestinos.  Estos prisioneros están tras las rejas por crímenes de terrorismo, por muertes causadas a civiles en el marco de atentados.  El primer ministro de Israel, conocido por su postura dura, ha aceptado la condición de los americanos, y el mismo 28 de julio de 2013, su gabinete ha aprobado la liberación de estas personas.  El costo político es muy alto, pues las familias de las víctimas y buena parte de la sociedad israelí, incluso quienes apoyan un proceso de paz con concesiones, no están de acuerdo en dejar impunes a criminales convictos.
Es curioso. Un país fuerte y soberano, que se sabe no reconocido por sus vecinos, con las circunstancias que mencionamos antes, es capaz de lanzarse a prenegociaciones y negociaciones de  paz. Tzipi Linvi, la ministro de Justicia encargada de las conversaciones, es una participante de la coalición de gobierno que llega a la coalición a pesar de no compartir la visión del primer ministro, pero que demuestra la intención de este último en avanzar en lo relacionado a un proceso de paz.  Benjamín Netaniahu, se perfila hoy como otro de los "halcones" de la política israelí, dispuesto a un viraje en aras de conseguir el cese de la violencia en su país y con sus vecinos.
La realidad de Israel y los palestinos es dramática. Los meses y los años han consolidado a Israel como Estado judío, aun con los peligros inherentes de tener dentro de sus fronteras a una población árabe importante, y de no haberse resuelto el dilema de límites con los palestinos de la Margen Occidental y de Gaza.  Estos últimos, se han jugado la modalidad de "todo o nada", y no les ha ido muy bien. En especial para sus sufridas poblaciones. Resulta triste analizar la historia pasada y reciente, y constatar que ha sido la testarudez y la soberbia lo que ha dominado el juicio de la dirigencia palestina.
Un hecho curioso que denota el paso indetenible del progreso, de la consolidación de los hechos en el terreno, es la publicación del Plan Ferroviario de Israel.  En el mismo, se planifican kilómetros de líneas férreas en todo el territorio comprendido entre el mar Mediterráneo y el río Jordán, con conexiones directas y estaciones en las ciudades de la Margen Occidental, lo que en teoría habría de ser un Estado palestino.  Israel, sus organismos e instituciones, se enfrentan a la realidad y la acometen. La ANP, en principio, no quiso avalar el plan ferroviario que resulta una necesidad y redunda en progreso y bienestar para todos.
Ciertamente, esperamos la primavera en el Medio Oriente. Algunos, con mucho deseo que israelíes y palestinos zanjen diferencias, lleguen a acuerdos y se evite la violencia de todo tipo. Como muestra de buena voluntad, de creer en lo que se quiere, Israel ha guardado los paraguas que ya no son propios de la estación.  Ojalá todos entiendan que es hora de cambiar de estación. Pronto, sin demoras. Mucho se ha esperado ya.
Fuente: El Universal

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