Otra vez, la farsa de la moderación

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Un video acerca de la historia de la película "El gran dictador" de Charly Chaplin está circulando actualmente por las redes sociales en Internet. Entre otras referencias interesantes, este excelente documento nos recuerda cómo los diarios conservadores y de derecha de los Estados Unidos, Inglaterra y otros países minimizaron el peligro nazi en los años previos a la Segunda Guerra Mundial y trataron de dar un barniz de respetabilidad a la figura de Adolfo Hitler. Hoy lamentablemente, diarios de diferentes tendencias en todo el mundo están cometiendo el mismo error con el radicalismo islámico.
El primer ministro turco Erdogan era un moderado para los bien intencionados redactores de Occidente hasta que las manifestaciones masivas de los ciudadanos turcos en su contra pusieron en evidencia su tendencia autoritaria. La Hermandad Musulmana fue vista por buenos ojos por ingenuos observadores periodísticos, a los que los voceros de la organización islamista convencieron de sus impecables credenciales democráticas. Fue necesaria una gigantesca rebelión popular para que los crédulos observadores extranjeros comenzaran a entender de que en realidad los Hermanos Musulmanes tienen una ideología totalitaria y que sus ideólogos fueron los grandes inspiradores del radicalismo islámico violento.
Dar credibilidad a una presunta elección democrática
La repetición de este error histórico ahora ha vuelto a darse con el recientemente electo presidente de Irán, Hassan Rouhani, al que numerosos órganos de prensa de distintos países insisten en calificar de moderado. Ignorando elegantemente que Rouhani junto con otros candidatos, fue cuidadosamente elegido para competir por el cargo presidencial por un pequeño grupo de clérigos de confianza del Guía Supremo, Ali Khamenei, se hicieron eco de la propaganda oficial iraní destinada a dar credibilidad a una presunta elección democrática que nunca fue tal.
Dos destacados periodistas iraníes exilados pusieron en evidencia la falsedad de estos planteos. Amir Taheri, considerado por muchos el periodista mejor informado sobre Irán en el mundo, colaborador entre otros del diario libanés "The Daily Star" escribió el lunes 5 en el "New York Post" un artículo titulado "La fiesta del odio de Irán". En él coloca en su debido contexto la posición de Hassan Hourani dentro del régimen teocrático iraní y significativamente comienza su artículo con una afirmación contundente: "Las esperanzas de que la República Islámica de Irán modere su política exterior se hicieron trizas con grandes manifestaciones en el pasado viernes en el que se formularon llamados a la destrucción de los Estados Unidos y la eliminación de Israel. El tono fue dado por Hassan Rouhani, días antes de la asunción de su cargo "Israel ha sido una herida en el cuerpo del Islam durante años. Esa herida debe ser eliminada. El régimen sionista que ocupa Jerusalén sigue actuando de acuerdo a su naturaleza agresiva.
Al formular un llamado a la liberación de Jerusalén, nos guiamos por un objetivo esencial: la unidad del Islam". (Más tarde la prensa estatal iraní indicó que hubo un error en su cita del discurso de Rouhani)".
El articulista señala luego que, de acuerdo a la agencia oficial de noticias iraní "Irna", hubo unas 800 manifestaciones en la que los militantes llevaron carteles que decían "Israel debe ser borrado del mundo" y quemaron banderas de los Estados Unidos y de Israel.
¿Cuál fue el objetivo de la repetición de esta fiesta del odio? A juicio de Taheri, sirve dos objetivos: el primero, que los khomeinistas de línea dura quieren señalar al país y al mundo que no habrá cambios en su política exterior. El segundo, quieren reunificar a los grupos que apoyan al régimen luego del quiebre producido por la elección del año 2009 y la dura campaña presidencial de la pasada primavera. Sin embargo, el articulista observa que las manifestaciones fueron considerablemente menores que en el pasado y su conclusión es que el khomeinismo es una ideología moribunda.
"Si él es moderado, entonces yo soy el gigante Gulliver."
Otro exilado iraní, Paywand Khorsandi, es aún más tajante: en un artículo publicado el 8.8.2013 en el "Independent" de Londres, escribe: "Aunque los demás candidatos hayan sido aún más reaccionarios que él, ello no quita que él sea uno de los suyos: un islamista radical. Si él es moderado, entonces yo soy el gigante Gulliver."
"No se puede ser un moderado en el gobierno de Irán. No serlo es morir políticamente. Todo responde a los métodos de la Cosa Nostra: es pura y simplemente un régimen gangsteril."
"Durante años, el "nuevo" presidente fue el secretario del temido Consejo Supremo de Seguridad responsable de muchas muertes. Por ejemplo, durante la rebelión estudiantil de 1999, Rouhani hizo un llamado a "aplastarla sin piedad".
"Irán debe ser juzgada por sus derramamientos de sangre. Se entiende mejor el régimen iraní con películas sobre la mafia como la italiana "Gomorra" y no por entrevistas de periodistas occidentales que creen que Rohuani va a traer una democracia de estilo escandinavo a Irán".
Su conclusión: ¿De qué nuevo régimen están hablando? ¿De qué nuevo presidente?
Las opiniones de ambos iraníes son complementadas por un ex agente de la CIA en Irán sumamente bien informado. Escribiendo con el seudónimo Reza Khalili, escribe en el "Washington Times" (7.8.2013); "El nuevo presidente electo de Irán, Hassan Rouhani, tomó posesión de su cargo el domingo pasado con la bendición del líder supremo y prometió moderación. No le crean.
"La elección del Sr.Rouhani fue orquestada por el Ayatollah Ali Khamenei con una misión específica: comprar tiempo para que el régimen islámico pueda completar su programa de armas nucleares, según un ex agente de inteligencia que se asiló en un país escandinavo".
Fuente: Aurora Digital

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