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Por Aquiba Benarroch L.
Cuando uno lee algún artículo que proviene de los medios oficiales, es asombroso observar que sistemáticamente razonan siguiendo el lamentable argumento del chivo expiatorio. La culpa de todos los males que suceden en el mundo, desde la guerra de Siria hasta el avión de Morales, es de los imperialistas estadounidenses y de los sionistas. Esta es la cantinela diaria que leemos.
La teoría del chivo expiatorio para explicar el antisemitismo fue importante durante cierto tiempo, y existen muchos libros que tratan sobre ello. Es una teoría parcialmente cierta para comprender la judeofobia, pero no resulta suficiente. Culpar a los judíos de tantas cosas perversas que suceden en el mundo es algo que conocemos bien. Unas veces porque los judíos acaparan todos los bienes del mundo, y en otra ocasión, como durante la época de Franco y Hitler, porque formaban parte del judeo-bolchevismo. Se decían tantas cosas absurdas, aunque nunca han sido motivo de rectificación. El antisemita se permite todas las libertades y expresar los mayores disparates con tal de manifestar su odio hacia los judíos.
Pero ¿por qué este retorno arcaico en los medios oficiales? Demonizar a Israel o achacar al sionismo, y su asociación constante con el “imperialista norteamericano”, es una expresión de simplismo, de falta de inteligencia y de cultura de quienes lo escriben. Todo se explica de la misma forma, e igual que a los niños se los engaña con el temor de que viene el lobo, el infantilismo y la simpleza llegan hasta el extremo que encuentran una sencilla justificación para
explicar su odio e intolerancia.
Esto en realidad podría no ser importante. Pero cuando uno ve en internet que cualquiera de esos correos ha sido leído centenares de veces, entonces la cosa sí pasa a ser preocupante, porque se trasforma en una clara instigación al odio hacia los judíos.
Aunque en verdad todo esto no nos debe extrañar. En estos últimos tiempos estamos asistiendo a una verdadera trasformación de la ideología de las izquierdas. Lo que antes era una expresión de progreso, una preocupación por el bienestar de los ciudadanos, de un reparto equitativo de la riqueza, se ha convertido en una especie de neofascismo totalitario, que busca culpabilizar a otros de algo de lo que son ellos mismos responsables. Y un chivo expiatorio común y fácil son los judíos, o el sionismo, o Israel. Es tan sencillo hacerlo sin que nadie proteste; ya forma parte de lo “políticamente correcto”. Aunque nosotros lo judíos tenemos el derecho y el deber de repudiarlo.

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