Y otra vuelta más sobre el tema nazismo

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Por Bejla Rubin
Intentaremos abordar nuevamente las ideas racistas de Hitler y lo que vamos a aportar es que éstas no son de su pura invención. Nos referimos al concepto de creer a la raza aria como superior, sino que en parte toma los aportes del inglés Steward Chamberlain de su libro "Los fundamentos del siglo XX", y también las ideas del americano Madison Grant, de su libro editado en 1916 y que lleva por título "La muerte de la gran raza".
En este último libro ya se postulan las ideas de eugenesia en cuanto que el autor advierte a los americanos de no mezclarse con inmigrantes de razas inferiores tales como irlandeses, polacos, judíos, y por supuesto negros puesto que harían decaer la pureza nórdica sobre la que se basaba la creación de la Independencia de los Padres fundadores de la Patria norteamericana.
Hitler encuentra en el libro de Grant un reflejo de sus propias ideas que ya las vociferaba en el Bierkeller de Munich, sostenidas a su vez por su mentor Ekhardt, pero éstas no estaban inventadas por un vulgar cabo alemán sino por un catedrático de Yale licenciado en Derecho en la Columbia Law School, y que el gobierno de los EEUU le encomienda la tarea de regular sus cuotas de inmigrantes extranjeros, los que podían entrar o no, para que el crisol de razas no desmerezca la tradición y la pureza nórdica con que ese país había sido fundado.
Y esa misma maldad se volvería a repetir una vez ya declarada la guerra en Europa donde ningún país americano recibió a los desahuciados judíos y sus criaturas escapando de la barbarie nazi y sus cámaras de gas. Y tenemos como ejemplo el famoso barco Saint Louis que no fue recibido en Cuba. El único país que alojó 500.000 judíos fue la isla caribeña de República Dominicana.
Es bien sabido que luego serían los propios americanos uno de los tantos socios capitalistas del régimen nazi. Entre ellos Henry Ford a la espera ansiosa del invento del caucho sintético, la IBM mandando sus máquinas de seis dígitos para censar a la población concentracionaria, el Chase Manhattan Bank haciendo de clearing bancario, en fin, todo un mundo que cerró sus puertas, sus ojos y sus corazones frente a la masacre nazi sacando por cierto un rédito económico por la mano de obra esclava dado que no importaba que fueran masacrados millones de judíos, gitanos por pensarlos buenos cobayos de laboratorio, millones de rusos muertos en el frente de batalla, sino lo que primó fue el beneficio y el rédito económico. Recién se aliaron a la guerra cuando hubo de acontecer un Pearl Harbor, o sea, cuando hubieron de pagar por su indiferencia con la propia carne de los jóvenes americanos atacados por sorpresa por Japón, amén de una mancha sobre su desmedida soberbia narcisista pensando que a ellos, los amos de mundo, eso jamás les habría de suceder.
Franca discriminación racial en los EEUU
Volviendo al libro de Grant que fue escrito en plena Primera Guerra Mundial, marca una franca discriminación racial en los EEUU, haciendo una gran diferencia en cuanto a pensar a los rubios, altos y de ojos azules de una pureza racial superior a los morochos latinos y los de raza negra, y que a la hora de ingresar al país este rasgo era determinante. Y estas ideas no fueron tan sólo localistas sino que cruzaron las fronteras llegando al viejo continente e influyeron en los escritos de Hitler volcadas en su libro "Mein Kampf", amén de ponerlas en sus discursos incendiarios, racistas y maliciosos.
Es realmente curioso cómo payasos caricaturescos como lo ha sido el ex cabo Hitler haya determinado el destino de Europa y marcara un nuevo paradigma en cuanto a imponer un nuevo modelo de Mal.
El hace un verdadero refrito teórico de cuanto libro se le cruza en el camino. Inventa todo el tiempo nuevas frases de contenido ideológico y lo más curioso es que el mundo las compra. Piensa que la raza es el destino, que ésta no debe mezclarse para que no pierda su pureza ni su fuerza, cuando en verdad es todo lo contrario, ahí donde no hay crisol "melting pot", la raza se degenera como ya lo hemos visto en las antiguas monarquías europeas. Piensa que las verdaderas conquistas no son bélicas sino raciales de ahí su mentada frase de "rasse Trieb" pulsión racial- y que ésta daba como finalidad una nueva visión del mundo ("Dann kommt die neue Weltanschauung"). Es casi cómico ver como este bruto e inculto habla del concepto filosófico de "Weltanschauung", y lo que más nos deja perplejos es que el Times de New York del año 1938 lo nombra el personaje del año y pone su foto en la portada.
Grant y Hitler quedan aunados en sus conceptos maliciosos donde ambos piensan que no se debe asimilar la raza inferior (negra, eslava, judía) con la cultura nórdica, pura y superior. Denotando con estos conceptos una gran ignorancia dado que no se puede homologar la raza con el acervo cultural, y siguiendo con el concepto de judaísmo, decimos que no es una raza, es más, trasciende el concepto de religión dado que aúna creyentes con no creyentes de dicho credo. Es más bien una tradición y una comunidad afectiva que reconoce en su seno a aquellos nacidos de vientre de madre judía aunque no sean practicantes. Muchos filósofos, entre ellos Sartre, se embarcaron en la difícil tarea de explicar qué significa ser judío y creo que hasta el presente nadie ha logrado dar una respuesta certera.
La marca discriminatoria se aplica hasta hoy en día
La marca discriminatoria que dejó Grant en el imaginario americano se aplica hasta hoy en día y yo puedo dar fe de ello. En los múltiples viajes que hemos hecho con mi esposo a los EEUU , no importando cual hubo de ser nuestro puerto de arribo, él al cuadrar con el perfil nórdico, o sea, ser alto, rubio y de ojos azules, a pesar de balbucear el inglés, entra al país como por un tubo, en cambio yo, con mi perfil semítico, ojos negros, cabello oscuro y a pesar de mi buen inglés, me dan unos cuantos rodeos maliciosos antes de sellarme el pasaporte para dejarme ingresar, amén de tener que soportar un cuestionario capcioso y mal intencionado.
En fin, la raza prima como un prejuicio discriminatorio y no son los títulos que uno porta ameritando un saber los que importan a la hora de la segregación.
Qué nos queda como enseñanza de todo este recorrido. Que los tiempos cambian, que la historia sigue, pero que a la hora de poner un manto de humo a situaciones políticas "non santas", y ante los descalabros económicos, siempre viene bien derivar la atención sobre algún chivo expiatorio de turno. Cambian las máscaras de los villanos pero en esencia "siempre se canta la misma canción", y en ese sentido hoy cualquiera puede llegar a ser el nuevo-viejo judío de la historia. Ya no son creíbles las viejas fábulas de que los judíos mataron a Cristo, ya no son dueños de la banca internacional, ya los erradicaron como cultura y población en Europa, pero la invención en cuanto a las maldades no cesa sobre todo cuando se trata de hablar de los judíos.
Siendo así, los nuevos antisemitas son los que homologan a Israel y sus acciones bélicas con Auschwitz, a lo cual podemos agregar que no sólo son estúpidos sino también ignorantes. Pero si este pueblo ha sobrevivido a 2000 años de diáspora, y hoy ya tiene una patria, una Nación y una legalidad territorial, por supuesto que no habrá de sucumbir ni le hará mella éstos nuevos argumentos poco originales que denotan el odio, la envidia y la maldad extrema de estos nuevos antisemitas que por cierto no son un enemigo a tener en cuenta porque sus argumentos no están a la altura de un pueblo milenario que supo sobrevivir a todos los intentos de su exterminio y de querer nadificarlo de sobre la faz de la tierra. A lo cual podemos responder y con altura:
¡Aún estamos aquí!

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