Décima edición de la Revista Recuerda Zajor 2013

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Para nadie es secreto que estamos presenciando el fin de una etapa en la recordación del Holocausto: nuestras voces, la de los sobrevivientes, por razones biológicas han ido apagándose poco a poco, así como también la posibilidad de que los pocos criminales de guerra nazi que quedan vivos pagen por lo que hicieron.

En el seno de la comunidad judía de Venezuela, a pesar de que los esfuerzos se multiplican, con más actos (tres al año) y la voluntad de contar con mejores ponentes de todas partes, para que nos ayuden a entender lo que sucedió en la II Guerra Mundial, sobre todo en lo referente al fenómeno del nazismo y su obsesión por acabar con nosotros, cada día se nota menos movilización de nuestros muchachos, de las parejas jóvenes, menos compromiso, no de parte de la dirigencia comunitaria, sino del público común y corriente. 
Como reza el dicho: "si el barco se hunde, entonces saltemos…" Así, los apáticos les están haciendo el juego a quienes pretenden aprovecharse del olvido de la Shoá: los negadores, en una coalición impresionante de gente de los extremismos: de derecha, de izquierda e integristas islámicos, en su búsqueda de deslegitimar a Israel o de religitimar al nazismo, o simplemente para continuar con la vieja odiosa tradición del antisemitismo.
La memoria es traicionera, sobre todo cuando se refiere a un pasado ya remoto como el de la Shoá. Por eso, se requiere que haya más investigación académica e incluso criminal para que la historia sea resultado de muchas historias, de muchos relatos, de muchas visiones, que la ayudarán a acercarse a la realidad: un testimonio aquí, una carta allá, una foto más allá revelan datos que van completando la comprensión de un hecho tan complejo como lo fue el Holocausto.
Un ejemplo de esto son los llamados héroes a medias, eso que ayudaron a unos, pero que se negaron a ayudar a otros, aun cuando podían seguir socorriendo a quienes tocaban a sus puertas, el cual nos ayuda a entender la perversión histórica que significa un régimen totalitario. En el Comité Venezolano de Yad Vashem consideramos que hay mucho que hacer: 60 años de recordación no son suficientes para 6 millones de muertos, son pocos si tomamos en cuenta de que el peligro de que vuelva a surgir la tentación del genocidio pone en peligro la vida de miles y quizás millones de personas: si ayer nos persiguieron a nosotros los judíos, hoy puede ser cualquier grupo humano, como ya sucedió en otros países, incluso cerca de osotros, como en Guatemala, entre los 60 y los 80.
Desde estas páginas saludamos los 60 años de Yad Vashem, en Israel, y aprovechamos la oportunidad para invitar a nuestros jóvenes a rendirles homenaje a los padres y abuelos que ya se fueron, cuya historia se reservó al seno familiar, y cuya divulgación ayudará para que sigamos construyendo el panorama más veraz que podamos alcanzar sobre la Shoá y homenajear a quienes lucharon por vivir, con éxito o sin él, con la llama de nuestro recuerdo.
Por David Yisrael, presidente del Comité Venezolano de Yad VaShem

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