Encuentro de CAIV con José Levy de CNN
26/11/2013
CAIV se reunió con el pastor Samuel Olson
15/12/2013
Por David Bittan Obadia, presidente de la CAIV
En estas fechas de Janucá no quería  dejar pasar la oportunidad para hacerles llegar una reflexión y compartir este mensaje.
Las luces de Janucá que se encienden durante la noche,  traen a nuestra mente memorias del pasado, las vicisitudes  de la familia de los Jashmonaím  contra los inmensos ejércitos greco-sirios; su victoria, la reinauguración del Gran Templo, y  el reencendido de la Menorá . Este capítulo de nuestra historia, se ha repetido con frecuencia y  el pueblo judío siempre  salió adelante. Gracias a esa gota oculta muy profundamente arraigada en el corazón de cada judío, si es encendida, se convierte en una enorme llama, que da garantía y soporte, como hecho divino.
El aceite que es interpretado como  fe, da "Luz Eterna”,  luz que debe penetrar la oscuridad, en todo momento y como sostenía el bien recordado Rebe MENAJEM M. SCHNEERSON,  “cada uno de nosotros verá la concreción de la promesa de los profetas de redención y triunfo finales  y como en los días de los Jashmonaím, los malvados serán nuevamente conquistados por los justos, y los arrogantes por quienes siguen las leyes de Di-s, y nuestro pueblo tendrá gran salvación”.

Janucá es en esencia dos cosas: luz y calor, luz que ilumina nuestro camino y el calor que debe existir en el corazón de cada uno de nosotros, para abrirnos  al servicio de nuestros semejantes y servirles cada uno de ellos, desde nuestro espacio.
En momentos difíciles, recordemos el milagro de Janucá y su esencia, deseando a todos que hasta 120 años no se apague la luz que cada uno de nosotros lleva consigo y que esta sea una celebración de esperanza, de unión y encuentro.
Feliz Janucá 2013

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