Mi reconocimiento a los justos entre las naciones

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Por Guido Maisuls
Justos entre las Naciones o Hasidei Ummot Ha-Olam son aquellas personas de confesión no judía que se merecen agradecimiento, consideración y respeto por sus aportes éticos, morales y solidarios hacia los judíos  o hacia el judaísmo.
Son dignos de ser considerados Justos entre la Naciones y desde este humilde espacio va mi profundo agradecimiento hacia todos ellos:
Hacia Alejandro Magno, el emperador de Macedonia que en el año 332 de la era común, conquistó al imperio persa y les otorgo a los judíos una mayor autonomía política, económica y religiosa en la Tierra de Israel.
Hacia el Rey Ciro de Persia que en el 536 de la era común decretó el Edicto del Retorno que permitió a los judíos regresar de su cautiverio en Babilonia a la Tierra de Israel, reconstruir el segundo templo en Jerusalem.
Hacia Emile Zola, un escritor francés que inicia su valiente lucha por la verdad desde el diario Le Fígaro, convencido de la inocencia del Capitán Alfred Dreyfus, de ascendencia judía y victima de una falsa acusación de traición a la patria; Zola envía una carta abierta al presidente Faure desde el diario L´Aurore el 13 de enero de 1898 bajo el título de J´Acusse (Yo Acuso).
Esta emblemática y valiente intervención de Emile Zola, potencia el esclarecimiento del caso, permitiendo años después la liberación y la reivindicación del Capitán Dreyfus, una victima del creciente antisemitismo francés de aquella época.
Hacia Raoul Wallenberg, un diplomático sueco que en las últimas etapas de la Segunda Guerra Mundial, trabajó incansablemente y corrió grandes riesgos para salvar a alrededor de 100.000 judíos húngaros del Holocausto. "No tengo otra opción. He aceptado esta tarea y nunca podría regresar a Estocolmo sin el conocimiento de que he hecho todo lo humanamente posible para salvar la mayor cantidad de judíos."
Hacia Oskar Schindler, un industrial y hombre de negocios alemán que salvó a unos 1200 judíos polacos del Holocausto Nazi, contratándolos para su fábrica de artículos para la Wehrmacht situada en la actual Polonia. Gracias a su firme determinación y a su habilidad personal, pudo proteger a los judíos de su fábrica y salvarlos de morir en los campos de exterminio.
Hacia Irena Sendler, una enfermera polaca que durante la segunda Guerra Mundial,  salvó a más de dos mil quinientos niños judíos arriesgando seriamente su vida. "La razón por la cual rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad".
Hacia Juan XXIII, el papa bueno: "La marca de Caín está estampada en nuestras frentes. A través de los siglos, nuestro hermano Abel yacía en la sangre que vertimos, y derramamos lágrimas olvidando tu amor. Perdónanos Señor, por la maldición que falsamente le atribuimos a su nombre como judíos. Perdónanos por haberte crucificado en su carne por segunda vez. Porque no sabíamos lo que hacíamos." "Al maldecir a los judíos crucificamos a Jesús otra vez".
Hacia Karol Wojtyla o el Papa Juan Pablo II que en el año 2000 desde el Muro de los Lamentos, pidió humildemente perdón por los horrores que los malos cristianos produjeron al pueblo judío, construyendo un hermoso puente de dialogo y unión entre la Iglesia Católica y sus "Hermanos Mayores en la Fe".
Quedaron grabados a fuego en mi mente sus tres instancias mas revolucionarias: su visita a la Sinagoga de Roma en la que se reencontró con los judíos como “nuestros hermanos mayores”; su confesión en el museo del Holocausto de Jerusalén, recordándonos que sólo una ideología sin Dios podía llevar a cabo el exterminio de un nación entera y su oración en el Muro de los Lamentos, donde imploró perdón a Dios por todos los sufrimientos que los cristianos infligieron en la historia a los hijos de Israel.
Hacia los Cristianos Evangélicos por Israel. El sionismo cristiano del mundo se erige en el gran apoyo estratégico al Estado de Israel además de las comunidades judías del mundo. Se materializa así lo que Herzl manifiesta, en ¨El Estado Judío¨ (1895): "el mundo se libera con nuestra libertad, se enriquece con nuestra riqueza y se engrandece con nuestra grandeza".
Hacia el actual papa Francisco I quien expresó en su primer día de papado el deseo de aportar al "progreso de las relaciones entre judíos y católicos", en una carta dirigida al jefe de la comunidad hebrea de Roma.
En junio de 2010 se produce la visita histórica del cardenal Bergoglio a la AMIA donde por primera vez una máxima autoridad de la iglesia católica visita a la principal institución judía de la Argentina. Para Francisco I, el atentado a la AMIA es “…un eslabón más de la cadena de dolor y persecución que el pueblo elegido de Dios ha sufrido en la historia”.
En los difíciles momentos de los rutinarios brotes de judeofofobia que ocurren en Argentina también quedó grabada la original impronta de Francisco I como un hombre de bien: "Sólo el arzobispo Jorge Bergoglio se mostró preocupado por los graffitis antisemitas en la Facultad de Filosofía y Letras que decían: sea patriótico, mate judíos", por Dina Siegle Van, de la American Jewish  Committee. 17 de Septiembre, 2006.
No soy cristiano ni católico. Soy un argentino de nacimiento y por convicción, profeso la fe judía y soy descendiente de los gauchos judíos de Entre Ríos e hijo de los Hermanos Mayores en la Fe a los que hacia referencia el Papa Juan Pablo II y me siento muy feliz, emocionado y orgulloso de escribir sobre estos hermanos gentiles que tanto aportaron y aportaron pensando en la realización efectiva de un mundo mejor y mas humano.

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