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Hace unas semanas visité la oficina administrativa de la Cruz Roja en Lima. Me llamó la atención que entre la cantidad de afiches, adhesivos y calcomanías que revestían las paredes y ventanas del recinto, sólo se observaba la Cruz Roja y la Media Luna Roja, pero ni rastro del Cristal Rojo, tercer emblema que se adoptó en 2005, sumándose a los dos anteriores. La excusa que me dieron fue débil, referida a la supuesta ignorancia de la población local sobre el tema.
Pese al desprecio que constituyó la exigencia de cambiar el Maguen David Adom (la Estrella de David Roja), para su aceptación institucional, igual se prescinde del Cristal Rojo en sus sedes; y no es un hecho puntual que ocurre sólo en Perú. Por el contrario, se trata de una política de la Federación de la Cruz Roja Internacional, pues revisando las páginas web de las distintas seccionales en varios países, sucede el mismo fenómeno.
Por lo visto, obligaron a Israel a utilizar un símbolo que no tiene ningún lazo con el Estado judío, un cristal rojo, omitiendo el Maguen David Adom, el cual verdaderamente lo encarna y que así es reconocido, debido al afán de tolerar el chantaje musulmán y aún, pese a ese sacrificio, tampoco la Cruz Roja lo integra como uno de sus emblemas. Tratándose de un organismo humanitario, la exclusión discriminatoria resulta más grave.
Los judíos sufrieron innumerables discriminaciones; el antisemitismo ha ido mutando en distintas épocas y lugares. En la actualidad, vemos que hasta un organismo internacional relacionado a los derechos humanos se hace eco del moderno antisemitismo, que relega al Estado de Israel, representante del pueblo judío, de igual manera que segregaron a los judíos, como el "judío" entre las naciones.

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