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Por Samuel Auerbach
Israel exige que los árabes lo reconozcan como Estado judío, antes de comenzar las conversaciones de paz. La Liga Árabe apoyó el rechazo del presidente de la Autoridad Palestina a dicho reconocimiento, "porque tal exigencia significa anular el derecho al retorno de los refugiados y ejercer la limpieza étnica contra los palestinos que viven dentro de las fronteras de 1948”, según difundió la prensa.
Bajo ningún punto de vista, Israel puede aceptar el retorno masivo de palestinos dentro de su territorio. Pero creo que el camino elegido para evitarlo pudo haber sido otro. En los tratados de paz firmados con Jordania y con Egipto no figura el reconocimiento de Israel como Estado judío. En el año 2000 Ehud Barak le presentó un arreglo a Yasser Arafat con grandes ofrecimientos en los que tampoco se incluía ese reconocimiento
La exigencia que se lo reconozca como Estado judío puede dar a entender que con su aceptación, se le ofrece a Israel posibilidades de establecer diferencias étnicas en el país. Justamente es eso lo que ellos temen que se hará con los árabes que están viviendo en Israel, como fue difundido por el periodismo. Habría que agregar que la denominación Estado judío, fertiliza el terreno para cultivar una tendencia teocrática en el país, teniendo en cuenta que gran parte de su población considera al judaísmo como una religión. Tampoco hay que olvidar que la Autoridad Palestina no es una excepción dentro del mundo árabe, ese mundo que no soporta ver incrustado al judaísmo dentro de un Oriente Medio musulmán.
Sin negar la legitimidad de Israel como Estado judío, creo que no era necesario poner el dedo en la llaga, si es que en realidad el gobierno israelí quiere firmar la paz con la Autoridad Palestina. Es suficiente con mantener cerrada la inmigración, sin perjuicio de conservar vigente la ley del retorno de los judíos a la tierra de sus antepasados. Es un derecho que le asiste como Estado soberano. Es muy posible que Israel sea tachado de país Apartheid, discriminatorio, incompatible con el carácter democrático que pretende tener. Como siempre se ha hecho, se criticará a Israel cerrando los ojos cuando acontece lo mismo en otros países. En los EEUU. de América, ejemplo indiscutible de genuina democracia, la inmigración es selectiva.
El reconocimiento como Estado judío, no garantizará solidez al tratado de paz como muchos afirman. Nunca podrá haber paz en la zona y ningún tratado con los palestinos será seguro sin el visto bueno del resto de sus hermanos. No olvidemos que las paces firmadas con Egipto y Jordania nunca dejaron de tambalear. Lo único que podrá ofrecer tranquilidad al pueblo de Israel y garantizar su existencia como Estado, es no permitir que en los convenios se reduzcan los medios que tiene Israel para defenderse.
Eso sí, es innegable que con esa exigencia israelí, Biniamin Netanyahu consiguió una paz, la paz entre los componentes de su coalición, pues logró postergar por largo tiempo la tormenta política que ciertamente traerá la entrega de territorios.
No obstante, es imposible garantizar una paz eterna en ningún lado del Planeta Tierra, mientras esté poblado por ese grave error de la naturaleza llamado Homo Sapiens.
Fuente: Aurora Digital

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