Israel: No hay límites para tecnología o salud

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Dan Harkabi (en la fotografía) llegó a la Argentina con el título de “creador del pen drive, un invento israelí para la humanidad”, pero este innovador de 50 años rechaza ese mote: “No me gusta ponerme en el centro de la cuestión: integré un equipo que lo desarrolló, en el marco de una empresa”, aclaró en una entrevista exclusiva con la Agencia Judía de Noticias (AJN).
En rigor, lideró una unidad también integrada por Dov Moran, Amir Ban y Oron Ogdan, que crearon un dispositivo que originalmente bautizaron “disk on key” (disco en llavero), patentaron en abril de 1999 y lanzaron al mercado en septiembre de 2000, para revolucionar el traslado de información digital a nivel mundial.
“Pienso que el pen drive es un ejemplo que da visibilidad a muchos adelantos tecnológicos desarrollados en Israel, en el campo de la salud, las comunicaciones y muchos otros, e incluso creo que el mundo no sabe cuántos son”, señaló.
“Israel está en séptimo lugar en tecnología espacial, una disciplina muy exclusiva; tiene capacidad de desarrollo de infraestructura y de lanzamiento de satélites, que lo hacemos del modo opuesto a lo que se estila, hacia el Oeste”, ejemplificó este residente en Lajish graduado en Economía y Geografía en la Universidad Hebrea de Jerusalem.
“Si no tenés experiencia, estudiás, te preparás, te equivocás y te corregís; pienso que ésta es una particularidad muy importante para el desarrollo de la alta tecnología israelí”, resumió.
“Hoy los países no son en absoluto independientes, dependen los unos de los otros, y el principal esfuerzo está dedicado a convertir al resto en dependiente de lo que desarrollás”, lo cual “te da una gran oportunidad: si tenés un buen producto, se te abre un mercado global y no solo local; podés desarrollar una aplicación que se use en todo el mundo”, contó Harkabi en obvia referencia a su propia experiencia.
“Nunca en la historia hubo tanta información, ni la humanidad hizo tantas cosas en conjunto, pero ello no impide que se generen grandes problemas porque también puede utilizarse para el mal y hay que actuar contra quienes lo hagan”, advirtió.
De todos modos, “podemos tener un mundo mucho mejor porque no hay límites para la tecnología o la salud, pero debemos cuidar el jardín donde vivimos”, recomendó quien hoy dirige la “startup” (empresa emergente dedicada a la tecnología) Picosmos, que hace investigación en robótica y cofundó.
“La tecnología se seguirá desarrollando de manera exponencial y hay hallazgos que cambiarán a la humanidad; por ejemplo, el hombre podrá crear mucha más comida y ver su existencia de una manera más segura”, anticipó.
“Estamos en una etapa de creación tecnológica y el proceso aún no tiene techo, sino todo lo contrario porque se prolonga la vida y veremos nuevas formas de interacción, como manejar autos leyendo las ondas cerebrales, sorprendentes progresos en el mundo de la robótica y otras cosas muy significativas, pero habría que preguntarse si será un mundo más feliz, y no estoy seguro de eso…así que debemos analizar cómo desarrollamos tecnologías para hacer más feliz la vida de la gente”, alertó el inventor del pen drive.
“La Argentina también tiene un potencial impresionante para desarrollar tecnología para Sudamérica y otros países hispanoparlantes, y no hay por qué no hacerlo”, destacó Harkabi, quien estuvo en varias provincias y conoció “en Santa Fe un centro industrial que es un maravilloso ejemplo de cómo se puede impulsar la alta tecnología” en este país.
Consultado acerca del porqué del éxito israelí, el innovador puntualizó que “antes que nada hay que señalar el clima propicio en un país que no solo crea todo tipo de programas para solucionar problemas, sino que también brinda una responsabilidad alentadora y creadora optimista, y también tiene gran importancia la inversión en el sistema educativo”.
“Mi ejemplo personal es que la gente puede cambiar su mundo haciendo cosas significativas, pero hay que entender que es un proceso largo”, aleccionó.
“Todo esto en un país de siete millones de personas, que tiene un sistema educativo y sanitario, un ejército, una industria militar que quizá no se ve en Sudamérica; junto con eso, Israel también es una ‘start up nation’ (nación innovadora) en un sentido social, con iniciativas solidarias y un nivel de voluntariado inigualable”, se enorgulleció quien en 2002 fundó la empresa tecnológica MDRM (Mobile Digital Rights Managements) y la vendió dos años después.
“Pienso que este pueblo debe continuar impulsando innovaciones no solo tecnológicas, sino acerca de cómo las personas se relacionan las unas con las otras en un país organizado” porque “Israel mejoró mucho y tuvo numeroso logros en los últimos sesenta años, pero hay desafíos muy grandes y tenemos que asumir la responsabilidad”, llamó la atención.
En la actualidad “tengo la sensación de que hay menos fuga de cerebros y un importante movimiento de retorno, y esto es excelente porque vuelven con nuevas experiencias; por otra parte, Israel hoy es un país donde vivir es un gran placer”, aseguró Harkabi.
Sin embargo, “enfrentamos problemas de seguridad muy difíciles y pienso que hay que ocuparse de que los jóvenes no crean que el Estado está garantizado y conozcan acerca de la identidad y la literatura judías, ya que tenemos tesoros de centenares de años de una producción muy significativa de gente muy inteligente y es una lástima que no lo sepan; esto debe tomarse en cuenta en el sistema educativo y poner más acento en la difusión del legado judío”, sugirió.
“Y pienso que cada tanto habrá crisis que le pondrán en duda el sobreentendido de que el Estado está garantizado”, añadió el inventor del pen drive en referencia a la juventud.
“Por otra parte, hay gente que tiene capacidad para superar obstáculos y entender a otros o que nació con un gran talento para construir o crear cosas y es importante desarrollar en todos sus fortalezas y también sus debilidades, así como que la sociedad valore por igual a quien hace trabajos manuales o es poeta o científico”, completó.
El miércoles 11 de junio, Harkabi dictó la conferencia “El trabajo en equipo, una llave para la innovación”, en el Aula Magna de la Universidad de Palermo, realizada por el Departamento de Actividades para la Diáspora de la Organización Sionista Mundial, el Keren Kayemet LeIsrael, Hillel Argentina, la Organización Sionista Argentina y la Secretaría de Juventud de la AMIA.
Al respecto, explicó que en Israel “desde su primera vivencia en el Ejército, la gente aprende a trabajar juntos, enfrentar la incertidumbre, lidiar con problemas difíciles y hacer todo eso en muy breves lapsos de tiempo; por eso no sorprende toda la industria de la alta tecnología, cuyo aporte al crecimiento económico del Estado es muy importante”.
“Es muy importante que la gente tenga alguna visión para su vida, alguna percepción o amor que descubrió y tiene ganas de hacer algo al respecto; creo que la dirección central y significativa de la vida es desarrollar el potencial de lo que realmente querés hacer, qué te interesa, y así tendrás una vida buena e interesante”, enseñó quien sirvió por más de 22 años en la Fuerza Aérea, alcanzó el rango de comandante y fue instructor de vuelo.
“Se dice que el mundo les pertenece a los jóvenes, y en Israel siempre se le da importancia a la generación joven; entre otras cosas, a los niños se les enseña a leer de muy chicos”, señaló.
“Somos un pueblo que pone lo textual en el centro del conocimiento desde que Moshé Rabeinu eligió la palabra escrita como medio de comunicación en el Sinaí, cuando bajó con las Tablas de la Ley hace 3.000 años; ésta es una característica muy especial” porque “la lectura es un proceso de desciframiento, y eso desarrolla la necesidad de poner siempre en el centro a la generación joven”, analizó Harkabi.
“En gran medida somos consecuencia de la gente con la cual estamos, así que les recomiendo a los jóvenes que elijan bien a sus amigos, inviertan en la relación y la conviertan en un diálogo significativo; de ese modo se desarrollarán mucho y desarrollarán a otros”, aseveró.
“Es maravilloso que un niño pequeño maneje una tablet, pero también me gustaría verlo con un clavo, un martillo o una sierra, no es menos importante; con desarrollar solo la capacidad de usar una computadora los niños no se desarrollarán de un modo suficientemente completo y es muy importante desarrollar su potencial comunicativo interpersonal porque si no el niño crecerá y su mejor amigo será el teléfono celular”, razón por la cual “es importante que también juegue en la arena, a la mancha y, obviamente en la Argentina, al fútbol”, finalizó el inventor del pen drive.
Fuente: Itón Gadol / AJN

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