Ayuda humanitaria en medio de la guerra

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Al lidiar no sólo con el desafío militar que supone el operativo contra Hamas sino también con la imagen negativa que este le crea en gran parte del mundo por el hecho que hay civiles no involucrados que mueren, resultan heridos y quedan desplazados, uno de los mensajes centrales de Israel es que su guerra es sólo contra el terrorismo y no contra la población civil de Gaza.
El mensaje de Israel en este sentido, tiene varias dimensiones.
Por un lado, explica que no tuvo más remedio que atacar finalmente a Hamas, porque no accedía a las exhortaciones a dejar de disparar misiles hacia la población civil israelí.
Además, detalla los métodos por los que Hamas usa a sus propios civiles como "escudos humanos", sea porque abre fuego desde sus casas, escuelas , hospitales y mezquitas,hacia Israel, como porque esconde allí, donde vive la gente, sus misiles y armas , y cava túneles subterráneos hacia territorio israelí para cometer atentados, iniciándolos en casas particulares y mezquitas. Sabiendo que si eso no es destruido, estos túneles servirán a Hamas para cometer atentados contra civiles israelíes, Israel finalmente decide eliminar esa amenaza. Si Hamas impidió a la población evacuar el lugar tal cual Israel advirtió de antemano para evitar que mueran inocentes, el resultado es que hay también civiles entre las víctimas.
Pero las explicaciones, Israel lo sabe muy bien, no siempre son escuchadas. Las imágenes de los muertos por televisión, causan al televidente promedio mucho más impacto, y no son muchos quienes intentan comprender qué hay allí de fondo, no son suficientes quienes se plantean si lo que Israel quería era simplemente matar civiles…o si ahí hay otra cosa.
Pero hay otra dimensión, quizás la más importante, aunque poco y nada se diga de ella en los medios, ni en rutina ni, por cierto, en medio de la guerra. La aclaración israelí de que su guerra no es contra los civiles sino contra Hamas, es una política concreta que Israel lleva a cabo en forma constante desde hace años y que no se ha detenido tampoco ahora, durante la guerra.
Inclusive mientras mantiene el bloqueo de Gaza-que comenzó años atrás debido a los ataques con cohetes desde allí y a los intentos de Hamas de recibir armas por mar-, y habiendo ya cancelado lo que años atrás era la entrada diaria de trabajadores palestinos de Gaza a su territorio, Israel mantiene abiertos el pasaje de Erez, en el norte, para la entrada de palestinos que reciben tratamiento médico en Israel, y de Kerem Shalom, en el sur, para la introducción de mercaderías a Gaza.
En la práctica, mientras el pasaje fronterizo de Rafah que conecta Gaza con el vecino Egipto está casi siempre cerrado y se abre muy esporádicamente inclusive cuando hay pedidos médicos, los pasajes que conectan con Israel para la entrada de heridos o enfermos y para la recepción de ayuda humanitaria (alimentos, medicamentos y demás), funcionan de modo permanente, salvo fines de semana y situaciones puntuales a raíz de problemas de seguridad, como ser disparos de cohetes y morteros por parte de Hamas hacia los propios pasajes, aunque estos están destinados a ayudar a los palestinos y no tienen beneficio ninguno para Israel.
Hay también situaciones en las que Hamas cerró los pasajes de su lado.
Y esto ha seguido también durante estas ya casi tres semanas de operativo militar.
Para dar una idea, algunos números que resumen la situación, desde el comienzo del operativo israelí contra Hamas, el 8 de julio, hasta el último cómputo calculado, el 23 de este mes (incluido): entraron de Israel a Gaza 970 camiones con ayuda humanitaria, fueron abastecidos 3.53 millones de litros de diesel para la planta eléctrica local, 274K litros para UNRWA, 2.18 millones de litros de combustible y 453K litros de benzine para transporte, además de 1213 toneladas de gas para uso doméstico.
Cabe señalar que los alimentos y medicamentos se abastecen, de acuerdo a lo solicitado por la Autoridad Palestina en Ramallah, y que la llegada a manos de la población, ya depende no sólo de Israel que trae los productos al pasaje de Kerem Shalom, sino de Hamas que haga posible su distribución dentro de la Franja. En más de una oportunidad, según nos dijo un alto oficial en la Unidad de Enlace y Coordinación del ejército (que se encarga de todo lo que atañe a la población civil palestina), hombres armados se apoderaron de los camiones ya dentro de Gaza, para obtener ganancias.
Con los medicamentos ha habido un problema dado que la Autoridad Palestina no acepta pagarlos por Hamas. También durante el operativo, pasaron palestinos a Israel por motivos médicos. En el lapso mencionado, se registraron 761 entradas y salidas por temas de salud, lo cual incluye a los pacientes y sus acompañantes, algunos para quedar hospitalizados en Israel y otros para tratamientos que les requieren entrar y volver días después.
Además, entraron 100 toneladas de equipos médicos el sábado pasado y hubo 31 evacuaciones en ambulancias, por el pasaje de Erez, en el norte.
En esa zona, Israel construyó además un hospital de campaña, al que Hamas presiona a la población no acudir. Por ello y probablemente también por el temor a los combates, sólo unos pocos palestinos han llegado a pedir ayuda, pero el lugar sigue funcionando, aunque es una zona bajo fuego.
Según informó anoche el portavoz del ejército israelí, las horas de alto el fuego humanitario fueron aprovechadas entre otras cosas para arreglar fallas en cañerías y líneas de electricidad.
Gaza produce en su planta local, la mitad de la electricidad que consume-planta que funciona con combustible llegado de Israel. De la otra mitad, Israel abastece entre el 50 y 60% de la electricidad, por 10 líneas,y hay otras dos líneas, que llegan de Egipto.
Algunos cohetes disparados por Hamas, neutralizaron el funcionamiento de algunas de las líneas de abastecimiento israelí, cortando la electricidad en partes de Gaza. El agravante fue que cuando no todas las líneas funcionan, las otras están sobrecargadas y colapsan. Las reparaciones, bajo fuego-de un lado y de otro-eran todo un desafío. Finalmente, previa coordinación con la Cruz Roja Internacional y con la Compañía eléctrica palestina, a pesar del riesgo, fueron arreglados 13 problemas en la red de abastecimiento eléctrico, 12 en el de agua, 4 de las cañerías de desague y 3 del sistema de comunicaciones.
Las propuestas de alto el fuego humanitario, presentaron siempre un dilema para Israel. Por un lado, el gobierno quería dejar en claro que su guerra es contra Hamas , no contra la población. Por otro, se temía que Hamas aproveche todo respiro para organizarse, no para ayudar a la población. Un alto oficial aseguró a este diario que en Sayaíe, donde hubo fieros combates, al aprobarse la tregua humanitaria, en lugar de evacuar heridos, Hamas trajo más municiones y armas para lo que sabía serían los combates de la noche.
El 15 de julio, al aprobarse una tregua por 6 horas, que Israel aceptó esa mañana, Hamas lanzó en ese lapso 50 cohetes. Dos días después, Israel volvió a aceptar una tregua, esta vez solicitada por la ONU, pero Hamas continuó disparando.
Este sábado, cuando Israel ya había dado su consentimiento para extender la tregua humanitaria por otras cuatro horas, Hamas disparó morteros hacia la zona fronteriza de Eshkol.
En medio de ese complejo mosaico, Israel debe seguir maniobrando, entre los llamados a alto el fuego, las necesidades de la población civil, el deseo de completar el objetivo militar de destruir túneles subterráneos y misiles de Hamas, y las consideraciones políticas internacionales.
Mientras tanto, ya se anunció: si no hay inconvenientes de último momento, los pasajes fronterizos para el pasaje de enfermos o heridos palestinos a hospitales en Israel, por el norte, y de mercaderías a Gaza, por el sur, estarán abiertos también esta semana.
Y ojalá que en algún momento, se viva con normalidad. En Gaza y en Israel.
Fuente: CCIU

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