Una nueva llamada de alerta para Israel

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Por Yossi Melman
Doce horas luego de que los israelíes suspiraron con alivio tras el cese al fuego que se mantiene, despertaron a la mañana siguiente hacia un nuevo desafío en la frontera norte. Las fuerzas de la oposición siria habían tomado el cruce de Kuneitra, que colinda con Israel en las Alturas del Golán.
El cruce es la única entrada oficial entre Siria e Israel, vigilada por la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOS) desde que finalizó la Guerra de Yom Kipur en 1973. El hecho de que el Frente al-Nusra —islamistas identificados con al-Qaeda y apoyados por Arabia Saudita y Catar— tomara el control del área preocupó a los israelíes. Esta inquietud fue posteriormente aliviada por reportes de que una unidad secular del Ejército Libre Sirio controla el cruce en lugar del grupo musulmán fundamentalista.
Sin embargo, los incidentes en Kuneitra son una llamada de alerta para Israel, mostrando cómo nuevos acontecimientos en el Medio Oriente —desde los avances del Estado Islámico en Irak y Siria hasta el caos en Libia y la guerra de Gaza— afectan las viejas doctrinas de seguridad y estabilidad israelí.
Durante tres años y medio, Israel se ha alejado de la guerra civil en Siria con un solo interés: mantener la seguridad y la estabilidad en la frontera y conservar la rutina diaria de las comunidades rurales en las Alturas del Golán, zona capturada a Siria en la Guerra de los Seis Días de 1967.
En esta ocasión, Israel intervino cuando su inteligencia descubrió las intenciones del régimen de Bashar al-Assad de abastecer con armas —principalmente misiles iraníes o sirios de largo alcance— a Hezbolá, por el apoyo de este movimiento chiíta libanés en su lucha contra los rebeldes. La Fuerza Aérea Israelí atacó los envíos y depósitos de armas en seis oportunidades, pero nunca asumió responsabilidad por sus acciones. Esto facilitó una negación que a su vez permitió que el gobierno sirio cierre los ojos ante las flagrantes violaciones de su soberanía, y evitar la necesidad de tomar represalias contra el Estado judío.
En estas circunstancias, Israel respondió con fuego de artillería a disparos errantes o morteros que aterrizaron en territorio israelí como resultado de los choques entre las fuerzas de oposición y el ejército sirio. Israel considera que así conserva su disuasión ante el gobierno sirio sin humillar al régimen de Assad. Sin embargo, durante este último año las fuerzas de oposición —el Frente al-Nusra y el Ejército Libre Sirio— tomaron la mayoría de las posiciones del ejército sirio en las áreas del Golán que colindan con Israel. Desde hace unos días, estas fuerzas controlan virtualmente toda el área de 100 kilómetros a lo largo de la frontera.
En vista de los acontecimientos, Israel se ha acercado a las fuerzas de oposición para evitar que se muestren hostiles. Así, las FDI abrieron un hospital de campaña en la frontera en donde se ha tratado a más de mil combatientes y civiles sirios. Este es, por supuesto, un gesto humanitario, pero también ayuda a mantener buenas relaciones con las fuerzas de oposición en Siria, con la esperanza de asegurar una calma relativa en la frontera.
Sin embargo, otras fuerzas hostiles como el Estado Islámico están acumulando poder en la región. Estas fuerzas cerca de Israel son pequeñas e insignificantes, pero aún pueden poner en juego la estabilidad de lo que ha sido la frontera más tranquila de Israel durante décadas.
Al mismo tiempo, estos y otros eventos en Irak y Kurdistán proporcionan la oportunidad de establecer nuevas alianzas. Por ejemplo, la semana pasada se dio a conocer que Irán abastece con armas y municiones a los kurdos de Irak para ahuyentar al Estado Islámico. Israel, un aliado tradicional de los kurdos, les proporciona ayuda en el campo militar y de seguridad. Por primera vez desde 1979, cuando Irán derrocó al sha convirtiéndose en la República Islámica, llamando a Israel el “pequeño diablo”, ambas naciones apoyan el mismo lado en uno de los mayores frentes del Medio Oriente.
Probablemente Israel está ahora reconsiderando los eventos en Siria y puede preferir —o quizá apoyar pasivamente— que el régimen de Assad se mantenga en pie, a pesar de que sus eternos enemigos, Irán y Hezbolá, son aliados de Damasco.
Fuente: i24 news. Traducción: Esti Peled para Enlace Judío. Versión: NMI

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