El último tren
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ISIS, una aproximación
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Por Naomi Ragen
Hubo un tiempo durante una de las llamadas intifadas (perdonadme por no recordar si fue la primera, la segunda o entre una y otra; toda esa brutalidad y esos asesinatos corren de la mano sin interrupciones en mi cabeza en estos días) en que los palestinos clamaban que los judíos no tenían conexión alguna con Jerusalén, o la tierra de Israel. Una declaración como esta, similar a negar el Holocausto es tan demente que le deja a uno balbuceando, desconcertado y  sin palabras. Es como que te pidan que demuestres que no estás muerto.
Si no viviéramos en un mundo indeciblemente degradado por la simplificación de los programas universitarios, los panfletos propagandísticos que se hacen pasar por periódicos, y en general la degradación del nivel moral e intelectual en todos los estratos de la sociedad a lo largo de todo el mundo, estas mentiras podrían ser ignoradas. Dada la realidad, las ignoramos a nuestro propio riesgo y ventura.
Las grandes mentiras de los palestinos parecen estar cogiendo más impulso, no menos. De acuerdo con David Meir Levi en su libro La Historia al revés, Arafat, una marioneta del KGB, aprendió estas habilidades de los comunistas: “Usando los métodos soviéticos, Arafat re-enmarcó los ataques a los judíos que se habían sucedido desde los años 20, motivados por las obligaciones religiosas de la Jihad, como un nacionalismo secular motivado por la demanda de auto-determinación.
Desde entonces los árabes nunca han atacado a los judíos, han “resistido” frente a ellos.  El general Giap (estratega de Ho Chi Minh) le dijo a Arafat que la OLP necesitaba trabajar de manera que ocultara sus objetivos reales, permitiera el engaño estratégico y diera la imagen de moderado. “Deja de hablar de aniquilar Israel y en vez de ellos convierte tu guerra de terror en una lucha por los derechos humanos; entonces tendrás al pueblo americano comiendo en tu mano.”
De manera similar Ion Mihai Pacepa, antiguo jefe de la inteligencia rumana, que desertó a Occidente, escribió “En marzo de 1978, llevé a Arafat en secreto a Bucarest para darle instrucciones de cómo comportarse en Washington: “Tú simplemente tienes que continuar fingiendo que romperás con el terrorismo y reconocerás a Israel, una y otra vez y otra” Le dijo Ceausescu por enésima vez.
Otra herramienta de propaganda que los líderes palestinos aprendieron de los soviéticos fue “el contra-discurso” por ejemplo, diseminar información que es exactamente la contraria de la verdad. Fue una herramienta utilizada con éxito por Adolf Hitler para justificar su invasión de Checoslovaquia: De quién era la culpa de que Hitler tuviera que invadir? De los Checos, por supuesto, que estaban tratando de provocar una guerra regional por su intento de reclamar su tierra como propia.
Ahora oirás las mismas declaraciones hechas en contra de Israel por sus “amigos” americanos, por atreverse a construir en su capital, Jerusalén. “Los israelíes no quieren la paz” dice ahora el Departamento de Estado bajo el simpatizante musulmán, Barak Obama, mientras señalan con el dedo.
Winston, el héroe de la profética novela de George Orwell 1984, es empleado en cambiar la historia cambiando los registros de los periódicos antiguos para que casen con la nueva verdad decidida por el Partido, cuyo lema es “Aquel que controla el pasado, controla el futuro”. Es un método que los líderes palestinos han perfeccionado.
EL Gobierno Israelí y muchos de sus políticos, no han entendido nunca esto, y en su ignorancia han dejado que estas mentiras ganen impulso sin ofrecer una oposición creíble.
Afortunadamente, algunas personas cuya pasión por la verdad y amor por Israel brillan con fuerza han intentado tomar el relevo. Una de ellos es Gloria Z. Greenfield una cineasta y creadora de documentales que ha dedicado su vida a combatir estas mentiras, con sus apasionadas y hábiles películas. El último documental de Greenfiel, “Cuerpo y alma” ha sido estrenado en el “Begin Center” el 20 de octubre.
Como sus películas anteriores, “El caso de Israel, avanzadilla de la democracia” y “Judeofobia desenmascarada”, esta tercera propuesta presenta el caso de los judíos al mundo a través de argumentos de hombres y mujeres, eminentes eruditos, y a través de fotografías e ilustraciones tratando de explicar lo que incluso hace una generación no hubiera necesitado ninguna explicación; por ejemplo que el pueblo judío y la tierra de Israel están indisolublemente entrelazados y lo han estado durante más de 3000 años.
Mientras que la película puede que no convenza a aquellos que han sufrido un lavado de cerebro para ignorar los hechos históricos, ayudará desde luego a la mayoría de la gente normal a entender la conexión entre el pueblo judío, la Torá y la tierra de Israel, los 3 pilares fundamentales de nuestra fé e identidad como judíos.
Algunos lo ridiculizarán diciendo que son sermones para los convencidos, pero yo siempre le diré a la gente que usa esa expresión que incluso la persona más pro-Israelí necesita ser apuntalada y reforzada en contra de los vientos tempestuosos de oído y desinformación que soplan en nuestro camino hoy en día.
El comité de discusión después de la película fue en sí mismo un acto memorable. Exquisitamente moderado por la inigualable Melanie Phillips, escritora inglesa, periodista e incomparable defensora del Estado Judío  y su pueblo, cuyo agudo ingenio y brillante comprensión de los hechos ha pinchado los globos de aire caliente de muchos simpatizantes de la Jihad; el comité consistía en el profesor Eugene Kontorovich, experto en derecho internacional, Yoram Hazony, fundador del Centro Shalem y presidente de la Fundación Herzl, y el profesor Robert Wistrich, titular de la plaza de Neuberger de Historia Moderna Europea y Judía en la Universidad Hebrea de Jerusalén desde 1989, descrito por el Diario para el Estudio del Antisemitismo como el “principal erudito en el campo del estudio del antisemitismo”
Según Dr. Kontorovich, después de la primera guerra mundial, el Imperio Otomano, que comprendía Oriente Medio, fue dividido en varios “mandatos” que debían ayudar a la independencia. A los judíos se les debía dar el mandato de Palestina. Bien hasta ahí bien, dirás, eso ya lo sé. Sí, pero lo que no sabes es que la Ley Internacional no ha cambiado. Si el mandato que creó Israel no es ya legal (y ese mandato incluía la “West Bank” y Jordania y todo Gaza, entonces los mandatos que crearon Iraq, Siria, Líbano y Yemen son también inválidos.
En contra de nuestra asunción durante largo tiempo de que fue la votación de la ONU para la partición la que creó Israel, fue el Mandato de la Liga de Naciones. La partición de la ONU dio simplemente un  77% de la tierra que el Mandato había asignado al Estado de Israel a los palestinos creando Jordania. Entonces, ¿porqué la gente bailaba en las calles de Israel? Kontorovich lo llama “alegría judía! Porque les hayan dejado aunque sea algo.
Y en cuanto a la “West Bank”, la ocupación jordana anterior a 1967 fue ilegal bajo la legislación internacional que opera bajo la premisa de “estabilidad de fronteras”. Por ello, Kontorovich explicó, que incluso a pesar de que Crimea está llena de ciudadanos étnicamente rusos y fue entregada a Ucrania de una manera completamente arbitraria y disfuncional, de todas formas la ley internacional, decreta que Crimea pertenece a Ucrania ahora.
Mirado a través de esta óptica, las peticiones de los palestinos de que la tierra de Israel debería pertenecerles por su etnicidad, no tiene validez bajo la ley internacional. Todas las fronteras actuales de Oriente medio, fueron creadas de la misma manera. Proclamar que Israel no tiene derecho a su tierra, implicaría que tampoco lo tiene ningún otro país de Oriente Medio.
Yoram Hazony ha dejado claro que narrativa debemos promover los judíos para prevalecer sobre las mentiras “Nuestra historia no debe ser defensiva… el Libro conecta al pueblo con la tierra” declara, recordándonos que incluso los Sionistas seculares fundadores de Israel estudiaban la Biblia. “AIPAC (American Israel Public Affairs Committee, Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel) tiene que decir esto en voz alta. Nuestra Biblia ha sido denigrada. Los académicos alemanes dijeron que estaba llena de sinsentidos religiosos….. Nuestra Biblia ha dado tanta luz al mundo….. Tenemos que respetar nuestro Libro y a nosotros mismos, y dejar de pedir perdón por quiénes y qué somos.
Melanie  Phillips lo resumió: “A los palestinos se les dio una identidad nacional ficticia, inventada solamente para destruir una verdadera. Mucha gente suscribe esta narrativa demencial sin ser tener un odio irracional hacia los judíos, sino porque creen en la justicia. Ellos se creen las mentiras, que la ilegalidad es ley. Muchos millones han alimentado una gran mentira”
Esta mentira tiene dos vertientes: que los judíos no tienen conexión con la tierra de Israel con anterioridad a 1948 y que el judaísmo no tiene conexión con el Sionismo Israelí. No será fácil, pero cualquiera de nosotros debe hacer lo que pueda, de la manera que pueda, para contrarrestar esas mentiras. Promover el libro de Gloria Greenfield, “Cuerpo y sangre” es un buen comienzo.
Traducción: Asun Agullo
Fuente: Tres en uno con Israel

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