Responsabilidad siria en impunidad de nazis

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Por Beatriz W. De Rittigstein
Hace días, Efraim Zuroff, del Centro Simon Wiesenthal, confirmó la noticia de la muerte de Alois Brunner, uno de los criminales de guerra más buscados del mundo. Se trató de un capitán de las SS alemanas durante la II Guerra Mundial; importante lugarteniente de Adolf Eichmann. Luego se refugió en Siria bajo el pseudónimo de Dr. Georg Fischer. Fue protegido por el régimen sirio, asesoró a los Assad en seguridad y especialmente en técnicas de torturas contra disidentes.
Zuroff reveló que el oficial nazi probablemente murió en Siria hace cuatro años. El CSW quitó su nombre de la lista de nazis buscados, pero Zuroff aclaró que no han podido validar su desaparición física en forma forense debido a la guerra civil; no obstante, "la información vino de alguien de fiar".
Zuroff recordó que "la única entrevista que tenemos fue a una revista alemana en 1985, en la cual se le preguntó si tenía algún arrepentimiento y dijo ‘mi único arrepentimiento es que no asesiné a más judíos". Ciertamente, Brunner organizó los arrestos masivos y las deportaciones desde todos los lugares de Europa ocupados por  los nazis hacia  los campos de muerte. Responsable por la masacre de unos 130.000 judíos, tomó parte en los excesos nazis en Austria, Francia, Grecia y Eslovaquia. En 1954 fue juzgado en ausencia y condenado a muerte por una Corte francesa; pero, pese a las reiteradas solicitudes de extradición por parte de Alemania, Francia y Austria, el régimen de Damasco mantuvo su negativa, ignorando el asunto.
En relación a las evidencias sobre la veracidad del sitio de residencia de Brunner, tras los desmentidos de los representantes sirios, la revista alemana Bunte, a mediados de los 80, publicó una serie de fotografías que lo mostraban realizando actividades cotidianas en su casa ubicada en una lujosa urbanización a las afueras de la capital siria.
Con el caso Brunner, los Assad demostraron que más allá de sus reclamos territoriales a Israel, el conflicto está basado en sentimientos antisemitas, pues permitieron que los crímenes de lesa humanidad perpetrados por su acogido nazi, queden impunes. Además, prueba que la calidad humana de los Assad se asemeja a la del propio Brunner, para ello cabe señalar los crímenes de Hafez y en la actualidad, los del régimen de Bashar.

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