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Por Alberto Senderey
Es un shock para muchos lo que paso en París, pero luego de NY, Madrid, Mumbai, etc., era esperable e inevitable y habrá más.
Sólo el mundo árabe y el mahometismo podrán parar esto, no se les puede imponer desde afuera.
No hay remedio externo. El mundo del Islam debe enfrentarse a sus propios monstruos. Sólo si el mahometismo logra aggiornarse, y entrar en la Modernidad integrando sus ideas positivas con los valores de las sociedades democráticas, plurales, sin discriminación al otro, entonces podrán ser parte del mundo en esta era global.
Aun así lo veo difícil, y llevará tiempo, así que hay que entender que este es un proceso largo.
Habrá más atentados a las sociedades occidentales y a judíos. Aquí fue un ataque a un concepto central de Occidente que es la libertad de prensa, y también hubo un atentado contra judíos.
Que como resultado también mueran los perpetradores, que no son las cabezas, sino soldados que actúan sabiendo que morirán, con su concepción suicida, no es algo que pare estos hechos, aunque haya que combatir tanto a los que disparan, como a sus jefes y sobre todo a sus ideas.
Mientras tanto, entre la tristeza de tantos inocentes muertos, judíos y no judíos, seres humanos que en un día normal encontraron un fin terrible, también pienso en el uso y abuso que se hace, con muchas declaraciones que no cambian el fondo.
Hay que evitar pensar que es sólo una guerra entre judíos y musulmanes, o entre Occidente y el mundo musulmán, el choque de civilizaciones, o como quiera llamárselo. Es ante todo una guerra de religión interna entre musulmanes sunitas, es ante todo entre ellos, con grupos en una competencia de quién es más fundamentalista entre ellos, así como entre fundamentalistas religiosos y los seculares del mundo árabe y musulmán en general.
Es también un conflicto entre las expresiones sunitas y chiitas del Islam.
Mueren cientos de mahometanos en este conflicto sobre todo interno, y habrá también víctimas europeas, americanas, judías y más musulmanas, hasta que se resuelva internamente en el mundo islámico.
El tema es la adecuación del Islam al mundo Moderno.
Qué sociedades puedan ellos crear, qué religión y cultura cívica construirán en este mundo globalizado y de coexistencia de distintas culturas, es la gran desafío que se enfrentan.
Hay que entender, entre la bronca y la tristeza, que en esta guerra, cada individuo en su medio, en su profesión, en su vida diaria, debe combatir por los valores de sociedades democráticas, de respeto a las opiniones, a la igualdad de hombres y mujeres, de respeto del otro.
Las balas se disparan cuando se acaban los argumentos.
Este tipo de conflicto ideológico, no se debe sólo delegar en los servicios de seguridad, es también una lucha cultural, donde cada uno debe pelear por sus principios, en sus propios espacios diarios.
Fuente: Nueva Sión

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